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Parte I

Machismo en política: hablan las diputadas

  • ¿Todavía hay machismo en política? ¿Ha vivido alguna situación discriminatoria? ¿Recuerda algún comentario despectivo?
  • Son algunas de las preguntas que responden a RTVE.es diputadas de los partidos con representación en el Congreso

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Machismo en política: hablan ellas (trailer)

Primavera de 2021, XIV Legislatura. Doce diputadas de distinto color se citan con RTVE.es en una sala del Palacio de las Cortes, el edificio que alberga el Congreso de los Diputados, y responden a una misma pregunta: ¿todavía hay machismo en la política española?

Si se tratara de una votación, en lugar de una pregunta para la que se pidió responder con un sí o un no, el resultado daría 10 síes (PSOE, PP, Unidas Podemos, ERC, JuntsxCat, PNV, EH Bildu, Más País, la CUP, CC) y una abstención (Cs). Al margen quedaría un voto nulo, el de Vox, que participó en el reportaje, pero finalmente decidió no autorizar la difusión de la entrevista realizada a la diputada Patricia Rueda.

El cómputo final y el relato de los hechos dan una clara y lamentable mayoría absoluta al machismo, que, de manera mucho más velada que en otros ámbitos, sigue habitando todos los espacios políticos: los plenos, las comisiones, las reuniones privadas, las conversaciones informales en la cafetería del Congreso o las redes sociales.

Son diferentes las formas en las que se desenvuelve esa lacra dentro del terreno de aparente formalidad sobre el que está sembrada la política, pero el ninguneo, las actitudes condescendientes, los comentarios denigrantes o las críticas sobre el físico son algunas de las más comunes.

La gran mayoría de diputadas entrevistadas describen situaciones de ese tipo vividas en primera persona o conocidas a través de alguna experiencia cercana. No es el caso de la portavoz de Igualdad de Ciudadanos, Sara Giménez, que se refiere al machismo como algo transversal y que evita hacer afirmaciones sobre el ámbito concreto de la política.

“No me atrevo a hacer generalizaciones cuando no he tenido conocimiento de ningún acto directo en mi entorno que tenga que ver con el machismo dentro de la propia política, pero sí entiendo que hay machismo en la sociedad, que la sociedad tiene roles patriarcales y que dentro de lo que es la propia política algunas compañeras han podido vivir comportamientos machistas”, explica Giménez.

Machismo en política: ¿es el Congreso un ejemplo?

Más representación no significa igualdad real

Lo que es palmario es el avance en la representación femenina en política, y el hemiciclo es reflejo de ello; lo apuntan las diputadas y se constata con los datos: cuando en 1977 se constituyeron las Cortes Generales, solo hubo 21 mujeres del total de 350 diputados, mientras que en la actualidad son 153.

Esa conquista del espacio físico no ha supuesto, sin embargo, que haya una verdadera igualdad respecto al poder, y ese es el siguiente reto que tiene la política española, según coinciden en señalar, con distintas palabras, la mayor parte de diputadas.

"Creo que nos cuesta mucho más llegar que a los hombres, y cuesta mucho más mantenerse, en este caso, en el poder. (...) Siempre se intenta poner palos en las ruedas para que al final el poder lo acabe ostentando un hombre y es lo que se llama acantilado de cristal”, sostiene la portavoz de los socialistas en el Congreso, Adriana Lastra.

Siempre se intenta ponerle palos en las ruedas para que al final el poder lo acabe ostentando un hombre

“Nos falta llegar a la cúspide. Hemos avanzado mucho, y tenemos que tener claro que no podemos permitir ni un paso atrás desde una perspectiva cuantitativa (...) Ahora tenemos que alcanzar las cotas de poder y estar en aquellos lugares donde realmente se decide y hay liderazgo”, considera la diputada del PNV Josune Gorospe.

La representante de Junts, la diputada Míriam Nogueras, es aún más rotunda: “El sistema en el que estamos lo han creado los hombres. La mujer se ha ido adaptando a este sistema, ha ido progresando en este sistema, ha ido teniendo cada vez más derechos, pero el reto más grande que tienen las mujeres es construir un nuevo sistema. (...) Es decir ‘oye, hasta aquí hemos llegado. Hasta ahora has liderado tú, pero estamos aquí para cambiar muchísimas cosas y, a diferencia de ti, no lo vamos a hacer solas. Lo vamos a hacer contigo”.

El sistema en el que estamos lo han creado los hombres

La portavoz de Igualdad del PP, Marga Prohens, cree que “todavía quedan muchos techos de cristal por romper”, aunque pone el foco en lo positivo y recalca que algunas mujeres de su partido han sido "pioneras".

Giménez (Cs), por su parte, recuerda que su grupo es el único que tiene a una presidenta mujer y ve necesario cambiar esa realidad: “Es uno de los retos pendientes. la evolución de las mujeres y la promoción de las mujeres en puestos de responsabilidad. Nuestro grupo parlamentario es un ejemplo y lo que animo es a que los demás también lo sean (...) Creo que ya es el momento de que una mujer esté en el primer lugar de la vida parlamentaria y de los propios partidos”.

En este sentido, Oramas señala que “el gran reto que tiene este país es que haya una mujer presidenta del Gobierno”.

Episodios machistas que han sufrido algunas diputadas

Si algo evidencia que la igualdad formal existe, pero que la igualdad real aún no ha llegado a la política son los episodios de algún modo discriminatorios que aseguran haber vivido algunas diputadas a lo largo de su trayectoria.

“Desde interrupciones constantes en reuniones, que solo nos sucede a nosotras, hasta que no te reconozcan el poder, porque es algo que no te cede nadie hay que conseguirlo, arrancarlo y reinvindicarlo y siendo mujer más (...) Desde ostentar la representación del grupo socialista, ser la portavoz socialista, algunos diputados del PP no me reconocían como interlocutora sino que lo hacÍan con otros compañeros, lo hacían con hombres, que les era más fácil, con los que se sentían más a gusto. Eso es cuestionarte y cuestionar tu legitimidad. Eso creo que lo hemos sufrido todas”, sostiene Adriana Lastra (PSOE).

Situaciones similares de menosprecio son las que también dice haber vivido la portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua: “Yo fui alcaldesa y recuerdo que en conversaciones por ejemplo con promotores de viviendas era muy típico esa actitud de superioridad que muestran algunos hombres y que en determinados ámbitos se traslada todavía más (...) Era muy corriente sentir esa sensación de que te están ninguneando y que te minusvaloran por ser mujer”.

(En el Congreso) tú notas cómo te miran, como te escuchan. Y se dan también fliltreos

Machismo en política: ¿cuánto cuesta llegar al poder?

La portavoz de Igualdad del PP, Marga Prohens, explica que ella nunca se ha sentido "discriminada ni juzgada" por parte de otros políticos, pero sí menciona un ejemplo de micromachismo que ha sufrido: "La tipica pregunta que me hacen en muchas entrevistas de: ¿cómo concilia usted siendo politica y teniendo un niño pequeño? El día que esta misma pregunta se la hagan a alguno de mis compañeros podremos decir que hombres y mujeres somos iguales en politica, porque cargan en la espalda de la mujer este sentimiento de culpa por tener que dejar a tu hijo", cuenta.

La diputada de la CUP Mireia Vehí afirma que la propia Cámara Baja, a la que llegó en 2019, es a menudo escenario de estos episodios machistas: “Esto, el Congreso, no es un sitio para mujeres. Es un sitio históricamente construido por y para los hombres. Cuando nosotras irrumpimos aquí se dan muchas cosas, se dan discriminaciones como los comentarios, se dan minusvaloraciones de las opiniones solo porque somos mujeres. Y esto no se explica, esto se nota; tú notas cómo te miran, cómo te escuchan. Y se dan también flirteos. (...) En la cafetería se te invita a un café de forma pícara, demostrando a todo el mundo que, bueno, que la chica esta que es dura, pero que la invitas a un café y está todo bien’”, revela Vehí, refiriéndose a la actitud de algunos diputados fuera del hemiciclo, pero sin dar nombres.

Trabajadoras habituales del Congreso han revelado a RTVE.es actitudes machistas por parte de diputados, e incluso una de ellas asegura haber sufrido acoso sexual, pero prefieren mantener el anonimato por temor a la consecuencias.

Insultos fuera de micro: “bruja”, “cachorrita”, “fea”

Quizá el tipo de machismo que deja más rastro es el que se verbaliza desde el atril, y es también el que termina, por lo general, siendo más señalado. 

“Recientemente, un diputado le dijo a una ministra que las mujeres de su partido hacían carrera si se agarraban a la coleta de un líder“, recuerda Gorospe (PNV).

Lucía Muñoz, diputada de Unidas Podemos, recuerda que en una réplica a un discurso que ella y otras tres compañeras pronunciaron, el líder de Vox, Santiago Abascal, las descalificó de manera "muy explícita": "Nos llamó de todo. Nos dijo que éramos floreros”.

Lo que no llega a la ciudadanía son los comentarios fuera de micro y eso, señala Vehí, es "un festival": “A mí me han llamado bruja, a otra compañera cachorrita, fea”. "A mí me gritaron cachorrilla al bajar a la tribuna al hablar", revela también Rosique (ERC).

También Lastra (PSOE) ha escuchado diferentes insultos machistas lanzados de forma pública hacia ella o hacia alguna compañera, pero precisa que también hay comentarios a priori halagadores que son molestos para las mujeres y que quedan en el marco de lo privado: “Yo tengo compañeras que salen a hablar en la tribuna del Congreso de los Diputados y lo que le dicen los compañeros de su bancada, no estoy diciendo que sea socialista, sino que es algo común y general. No le dicen qué buena intervención has hecho, qué bien has defendido los argumentos, qué orgullosos estamos de ti, sino que lo que le dicen es ‘qué guapa estabas hoy’. Bueno, pues eso también es inaceptable”, defiende la socialista.

Machismo en política: ¿qué insultos o comentarios despectivos escuchan las diputadas?

Aizpurua (EH Bildu), que también afirma haber sido diana de dardos machistas, expresa con llaneza que “en todos los partidos hay machismo” y que “nadie está exento de esto”, aunque en unos haya más preocupación por combatirlo que en otros.

Oramas parece coincidir con esa idea cuando afirma que "no hay ideología para ser machista", y apunta que la “superioridad” no solo la expresan algunos políticos con sus palabras sino también con el tono. A la hora de ejemplificarlo carga en varias ocasiones contra el que fuera, hasta hace poco, líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, por cómo le respondió, dice, durante la moción de censura a Mariano Rajoy.

“El tono macho alfa, despectivo, superior, machista, al que se lo he visto es a Pablo Iglesias, sinceramente. Pero no tiene nada que ver que sea de Podemos. Pablo Echenique es la persona más considerada del mundo, o Rafa Mayoral. Y Yolanda Díaz e Irene Montero han tenido que aguantar también de otros diputados del PP y de Vox determinados comentarios, pero ese tono de superioridad, de mirarte por arriba, de meterte con una periodista en función del abrigo que llevaba, que lo hemos vivido aquí con Pablo Iglesias, eso no lo he visto yo con ningún otro político”, subraya Oramas, que ha vivido siete legislaturas. 

Comentarios sobre el físico o la vestimenta

En el centro de las críticas destructivas hacia las mujeres que se dedican a la política a menudo están cuestiones que nada tienen que ver con la gestión o con la ideología, como el físico o su manera de vestir.

Prohens (PP) alude a una situación reciente que vivió una compañera de partido en Galicia cuando el presidente de la diputación de Lugo, el socialista José Tomé, dijo que “con su vestimenta y su aspecto de leopardo que tenía ayer, sinceramente, daba la imagen del vaquero americano que entró en el Capitolio de Estados Unidos”.

“Mis compañeras han respondido y han asistido a una sesión vestidas con animal print, para decirlo de algún modo, (...) Esto nunca se lo oiremos decir a un hombre o muy raras veces. No hacemos comentarios como ‘con la corbata horrible que usted lleva’”, cuenta Prohens.

“A mí por llevar camisetas también se me ha considerado incluso un poco marimacho. Marimacho lo digo porque es la cita literal no porque lo asuma como discurso propio”, señala Rosique (ERC).

Nogueras también cree que las mujeres son más criticadas por su imagen y recuerda una experiencia negativa que vivió en un plató de televisión: “Estaba en un programa al que solía ir a menudo y solía ir con pantalones cortos. Recuerdo un comentario de una persona que me dijo que no estaba de acuerdo con lo que yo decía y que por mucha pechuga que enseñara no sé qué… Se suponía que estábamos hablando de un tema de actualidad, y lo acabó ligando con mis piernas. (...) Mi respuesta fue al programa siguiente volver con pantalones cortos”.

De las redes sociales al Congreso: cinco formas de machismo persistente en política

Críticas sobre su vida personal

También son más frecuentes, en el caso de las mujeres, las críticas relacionadas con su vida personal, según señalan varias diputadas. Algunas de ellas apuntan a los comentarios recibidos por la ministra de Igualdad, Irene Montero.

“Me impresionó mucho que cuando la moción de censura de Pablo Iglesias, Irene Montero que en aquel momento defendía ella la moción de censura estuvo brillantísima y que entonces la descalificaran porque era la pareja de Pablo Iglesias”, dice Oramas.

El nombre de Irene Montero también sale a relucir en varias ocasiones durante las respuestas de Marga Prohens, quien admite ser “muy dura” con la “nefasta gestión” de la ministra, pero a quien “nunca jamás” se la escuchará hacer comentarios, dice, sobre la “esfera privada de su vida”.

Quienes sí han caído en esa forma de crítica son algunos de sus compañeros y compañeras dentro del PP. Una de las más sonadas se produjo el pasado año cuando una senadora del PP acusó a Montero de "compartir su vida con un machista", a lo que la ministra respondió: "Me meto en la cama con quién me da la gana”. Aún más recientes son las palabras de otra senadora ‘popular’ que dijo, dirigiéndose a Montero, que "Ayuso no fue presidenta por ser la mujer de nadie".

Valen como ejemplo de que las actitudes machistas --y en esto coinciden también la mayoría de las diputadas-- no solo las reproducen hombres. 

"La historia de luchas siempre supone que a veces hay que superar incluso contradicciones propias y hay que estar como siempre alerta. Una lucha por la igualdad requiere identificar comportamientos propios y ajenos y hay veces que hay gente que falla. Mujeres también, por supuesto", recalca la diputada Inés Sabanés (Más País). 

Montero, tras las acusaciones del PP sobre "compartir vida con un machista": "Me meto en la cama con quién me da la gana"

El machismo en relación con la edad 

La edad es tema aparte. Lo traen a colación algunas de las diputadas más jóvenes, como Muñoz (Unidas Podemos) o Rosique (ERC), pero también otras representantes políticas que acumulan varias décadas de trayectoria, como Inés Sabanés (Más País).

“La edad es un factor de desprecio de machismo mucho más intenso en una mujer que en los hombres. Yo no veo que digan ‘este viejo”, y en mujeres sí hay un factor duro. (...) Y es acumulativo. Lo veo en redes sociales y en comentarios que se hicieron, por ejemplo, en unos chats de policías con la alcaldesa Manuela Carmena”, señala Sabanés, refiriéndose a los insultos y amenazas que en 2017 vertieron tres agentes en un chat privado en el que se refirieron a Carmena como "vejestorio despreciable".

Cuando la edad se mezcla con el género lo que también sufren las mujeres que se dedican a la política es lo que Mireia Vehí (CUP) califica como “condescendencia”, una actitud que “implosiona” con mayor fuerza, dice, cuando se suma un tercer factor, el de estar vinculadas a una posición política que está “fuera del marco entendido como normativo”. En su caso, ser de “extrema izquierda”.

A mí se me trata como a una chavalita que ya crecerá, que tiene unos planteamientos políticos que ya se le pasarán

“A mí se me trata como a una chavalita que ya crecerá, que tiene unos planteamientos políticos que ya se le pasarán y que además es una señora y, por lo tanto, bueno, tiene sus límites incorporados de por sí (...) Yo he estado muchísimas veces hablando en el estrado, mirar hacia delante y tener gente que se ríe en directo de lo que tú dices y que te muestra como una superioridad con los gestos y demás. Esto a los señores no les pasa y tampoco les pasa a las mujeres de más edad", asegura Vehí. 

Muñoz (Unidas Podemos) también asegura que son continuas las referencias a su edad y añade que es muy habitual que otros diputados le expliquen “cómo funcionan las cosas”: “Me acuerdo de un momento en el que estaba hablando con un diputado por teléfono, explicándole los plazos de una ley y me soltó un ‘qué sabes tú de tramitación parlamentaria’. Eso me pasa por ser mujer y joven”, sostiene.

También Lastra asegura haber sufrido esas actitudes condescendientes: “Poco a poco hemos ido a lo largo de los años descubriendo esos comportamientos machistas que al principio no detectamos como tales. Ese compañero que venía a explicarte algo que tú ya sabías y pensabas que quería ayudarte, pero realmente lo único que intentan es una especie de tutela, de tratarnos como menores de edad”.

Agresiones machistas a golpe de tuit

Donde se hace aún más evidente el machismo hacia las mujeres dedicadas a la política es en las redes sociales, que, en palabras de Prohens (PP), llegan a ser “criminales” hacia “políticas de distintos colores”. A esta diputada lo que le gustaría, dice, es que siempre hubiera una respuesta rotunda tanto cuando las agredidas verbalmente son mujeres de izquierdas como cuando lo sufren políticas de derechas.

“En las redes sociales son continuas las referencias al corte de pelo, a lo feas que somos… ese tipo de insultos que lo que vienen a demostrar también es que tienen muy pocos argumentos para ir en contra de lo que podemos decir”, sostiene Aizpurua (EH Bildu).

En las redes sociales son continuas las referencias al corte de pelo, a lo feas que somos

Oramas define como “absolutamente asqueroso” lo que ella y muchas compañeras de profesión viven en el ámbito digital: “Cuando en las redes sociales se meten con nosotras, siempre, siempre, son connotaciones sexuales. Que te den por no sé dónde, que te fo… que te violen, no sé cuánto, zorra, fulana, y no digo más palabras porque... Y es una cosa terrible”, repasa Oramas sobre una realidad que sufren políticas de todos los partidos.

Lastra (PSOE) ha llegado a quejarse abiertamente en Twitter de los “ataques” que las mujeres que están en política sufren a diario en redes, compartiendo además una publicación en la que se decía que “había conseguido un carguito por arrodillarse” y que había sido retuiteada por un eurodiputado de Vox. “Lo que sientes es ira porque a las mujeres nos ha costado muchísimo trabajo llegar a puestos de responsabilidad”, subraya.

“En redes sociales la mujer es mucho más criticada, es mucho más cuestionada o es mucho más ‘trending topic’, digamos, por el aspecto físico y por la manera de vestir. Incluso creo que hay rankings de políticas guapas”, apunta Nogueras (JuntxCat), mientras que Rosique (ERC), que asegura haber sufrido numerosas humillaciones de tipo machista en redes sociales, puntualiza que esas actitudes no solo están reflejadas en los comentarios públicos, sino también en los mensajes privados que reciben.

“He llegado a recibir en varias ocasiones, en muchas ocasiones, ni las podría contar, de repente comentarios de seguramente hombres que están en un grupo de WhatsApp y que se ponen de acuerdo diciéndome que se estaban tocando pensando en mí. Y esto es muy habitual, demasiado habitual, y supongo que no soy la única. Supongo que les pasa también a las otras mujeres. Yo creo que esto no se lo hacen a los hombres. De hecho, lo he comentado con mis compañeros de grupo y ellos mismos dicen que esto no les pasa”, critica Rosique.

Queda pendiente darles voz a ellos, a los diputados hombres, en una segunda parte de este reportaje que se publicará esta semana. Limpiar la política de machismo y dar ejemplo a la ciudadanía es una labor que les implica de manera directa y en la que no pueden quedar al margen. 

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