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Coronavirus

¿Por qué volver a vacunar a las personas inmunodeprimidas? ¿Hará falta una tercera dosis para el resto?

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Una mujer recibe una dosis de la vacuna contra la COVID-19 en Santiago, Chile.
Una mujer recibe una dosis de la vacuna contra la COVID-19 en Santiago, Chile.

Las personas inmunodeprimidas podrían recibir una dosis de refuerzo de la vacuna contra el coronavirus en España, de acuerdo con el criterio de los expertos del Ministerio de Sanidad y la Agencia Europea del Medicamento. Sobre la necesidad de proteger a este tipo de pacientes más vulnerables existe ya un amplio consenso en la comunidad científica y nuestro país no es el primero en plantearse la medida, a la espera de la decisión final de la Comisión de Salud Pública. Lo hicieron antes en Estados Unidos, Israel, Francia...

Ahora, la incógnita está en si debería extenderse también a todas las personas mayores, como hace Alemania, y a la población general. ¿Qué pasará con los países más pobres, que no han tenido acceso ni a las primeras dosis? Para despejar estas dudas, los expertos en inmunología, microbiología y vacunas llaman la atención sobre conceptos como la "inmunidad celular", el "envejecimiento inmunitario" o la necesidad de proteger al máximo número de personas para evitar nuevas variantes. Hemos hablado con ellos.

La ciencia respalda una tercera dosis para los pacientes inmunodeprimidos

“No es que sea una dosis de refuerzo, es que nunca han producido un título de anticuerpos elevado”, explica sobre los pacientes inmunodeprimidos María del Mar Tomás Carmona, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y microbióloga del hospital de A Coruña, distinguiendo entre dosis de "refuerzo" para los vulnerables y dosis "adicional" para el resto, como hizo el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC).

Según Tomás, el criterio englobaría a todo tipo de pacientes con alteraciones en la respuesta inmune, como trasplantados, con linfomas, con cáncer o en tratamiento de quimioterapia. Y es que, por la debilidad de su sistema inmunológico, estas personas incluso podrían necesitar “que les demos nosotros los anticuerpos” a través de las llamadas terapias “con anticuerpos monoclonales”. Esta vía, complementaria a la vacuna -nos cuenta- ya está aprobada por el regulador estadounidense y el británico para la prevención y tratamiento de casos de COVID grave, “en determinados casos y de forma personalizada".

La incógnita de los mayores: ¿a partir de qué edad?

Así, el debate científico actualmente está en si conviene vacunar de nuevo a toda la población mayor. Pero cuán mayor. “Es posible que a partir de los 75 u 80 años sí que tengan un sistema inmunológico más débil y numerosas comorbilidades”, valora Tomás, que cree que ellos podrían ser “el siguiente grupo".

El listón estaría más bajo para Matilde Cañelles, investigadora e inmunóloga del CSIC. "No hay que olvidar que los órganos que producen las células de memoria, la inmunidad celular, van degenerando con la edad, y a partir de los 65 años esta producción es muy residual. Por ejemplo el timo, que es el órgano que produce las células T, en una persona de 65 años está prácticamente atrofiado", expuso recientemente a RTVE. “Es casi seguro que estas personas no están generando una inmunidad celular potente".

No solo los anticuerpos son inmunidad

En las células T recae buena parte de la protección que nos otorgan las vacunas. También “frente a las variantes de preocupación que hay hasta el momento”, apunta María del Mar Tomás. La microbióloga del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (INIBIC) lamenta que la mayoría de los estudios publicados hasta la fecha se centren solo en la pérdida de anticuerpos con el paso del tiempo, dejando de lado la respuesta celular. A ese respecto, la información todavía es escasa y puede ser la clave para decidir si los jóvenes también necesitan dosis de refuerzo.

Recientemente una investigación publicada en la revista Science ha puesto de relieve la importancia de la memoria celular frente a la enfermedad del coronavirus. “Los autores del estudio han encontrado unas células T específicas contra cualquier coronavirus que se reactivan cuando nos infectamos con SARS-CoV-2 o nos vacunamos contra la COVID-19", explica Cañelles, del CSIC, en su cuenta de Twitter.

“Esto pasa en personas jóvenes, pero menos en ancianos. Por eso, las personas jóvenes responderían tan fuerte a la primera dosis de la vacuna y también por eso se observarían tantos casos asintomáticos entre los jóvenes”, añade. Así, una dosis de refuerzo para los mayores -que no cuentan esta protección celular- podría estar también pronto sobre la mesa.

La vacunación global evitará la aparición de nuevas variantes

En cualquier caso, la comunidad científica no se plantea, por el momento, pinchar una tercera dosis de forma generalizada. Para Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, sería una "insensatez", cuando algunos países ni siquiera han comenzado a proteger a la población más vulnerable, como ha venido recordando la Organización Mundial de la Salud.

“No solo desde el punto de vista de la justicia distributiva, sino también porque tiene un riesgo biológico claro", expresó. "Si dejamos espacios abiertos sin vacunar, los ciudadanos de esos países van a seguir enfermando y, por lo tanto, va a seguir estando la posibilidad de aparición de nuevas variantes".

Sobre la utilidad de las vacunas para evitar nuevas mutaciones, la microbióloga María del Mar Tomás detalla que el antídoto nos ayuda a eliminar el virus "rápidamente" de nuestro organismo. "El cuerpo enseguida reacciona y eso hace que el virus tenga menos posibilidades de replicar y de mutar”, desarrolla. Por ello, cree que "no hay que bajar la guardia: es probable que necesitemos en torno a un 95 % de la población vacunada”.

Adiós a los problemas de suministro en Europa

Pero en el debate pesa también la "justicia distributiva" que reclamaba García Rojas. "Las terceras dosis que se están comprando en Europa, sin evidencia científica, hay que mandarlas a países donde no se está vacunando”, opinó, igualmente Alfredo Corell, inmunólogo y profesor de la Universidad de Valladolid, en declaraciones a RTVE.

Actualmente, la Unión Europea tiene asegurada la compra de más 3.660 millones de dosis para su población para los próximos años, es decir, más de ocho dosis para cada europeo, contando solo las vacunas ya autorizadas. Por eso mismo, otros consideran que no existe disyuntiva, que se podría continuar vacunando a la vez en Europa y en el mundo. La pandemia -recordó Corell- es un problema "planetario": "No podemos hacerlo de modo egoísta".