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Las claves de la semana

Una de cada diez personas en el mundo ya están vacunadas, pero las diferencias son aún abismales

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Claves de la semana DatosRTVE: la vacunación en el mundo
En poco más de cinco meses, se han puesto en el mundo más de 1.700 millones de dosis de las vacunas contra la COVID-19.

El mundo ha alcanzado dos nuevos hitos en la vacunación contra el coronavirus: en un día se contabilizaron más de 40 millones de dosis, un récord de inyecciones diarias que llegaba después de que el mundo consiguiera, a principios de la semana, superar el umbral del 10 % de la población con al menos una dosis.

La carrera contra el virus continúa y, casi medio año después de que comenzara la campaña de vacunación, en el mundo se han puesto más de 1.700 millones de dosis, según los datos de Our World in Data. Pero la distribución de los pinchazos sigue siendo muy desigual.

Mientras la cobertura despega en países desarrollados, el ritmo lento en regiones más desfavorecidas recuerda una máxima que los expertos repiten desde que comenzó la pandemia: la inmunidad será global o no será.

Menos de dos meses para duplicar la población vacunada

Se tardó alrededor de cuatro meses en vacunar con al menos una dosis al 5 % de la población mundial: desde que las primeras inyeccionescomenzaron a ponerse en diciembre de 2020, en países como Rusia, el Reino Unido, Estados Unidos o Israel, hasta principios de abril de 2021. Alcanzar el 10 % ha costado la mitad de tiempo, menos de dos meses.

Y pese al buen ritmo, las diferencias entre regiones no se reducen. La Unión Europea -donde se preparan los viajes con vistas al verano- y América del Norte -que ya permite no usar la mascarilla en interiores- están desmarcadas del resto y en competición por el primer puesto, que actualmente ocupa la UE. Ambas regiones tienen a más del 35 % de la población vacunada con al menos una dosis. El doble que América del La, 21 veces más que África.

En los últimos días, Oceanía ha conseguido tener casi el doble de población vacunada que Asia. El continente, que ha destacado por su contención del virus -apenas supera los 40.000 casos registrados desde que comenzó la pandemia- había avanzado tímidamente en la campaña de vacunación. Hasta ahora: esta semana su proporción de población con al menos una dosis ha pasado del 1,8 % al 9,2 %.

Entretanto, el continente que está a la cola en vacunación sigue sin despegar.

El “apartheid de vacunas” mundial

“No es que el mundo esté en riesgo de un ‘apartheid’ de vacunas: el mundo está en un ‘apartheid’ de vacunas”, afirmaba hace unos días el director general de la OMS, Tedros Adhanom. La población africana vacunada apenas aumenta unas centésimas cada día. A finales de mayo, menos del 2 % de la población en el continente ha recibido al menos una dosis.

Con la excepción de las Islas Seychelles -un archipiélago en el que habitan menos de 100.000 habitantes- ningún país africano ha vacunado al 25 % de su población. Marruecos, con un 22 %, es el único que está cerca de conseguirlo.

Los países africanos tienen que hacer frente a una población numerosa con una cantidad muy reducida de recepción de vacunas. El suministro, por tanto, es clave. La ayuda internacional, estructurada en torno al Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas COVID-19 (COVAX), comenzó en febrero a distribuir dosis a países de todo el mundo. Esta semana, la Unión Europea ha anunciado que donará "al menos" 100 millones de dosis de vacunas a lo largo de este año. Pero los envíos representan un porcentaje ínfimo de las dosis administradas en el mundo y, sobre todo, de la población a la que falta por vacunar en esos países.

“El problema no es distribuir las vacunas desde Covax, el problema es conseguir que lleguen”, insistía el director general de la OMS, que hablaba del “nacionalismo de vacunas” como una de las principales causas de los problemas de suministro. “Incluso ahora, algunos países ricos están empezando a vacunar a niños y adolescentes, mientras que trabajadores sanitarios, mayores y otros grupos de riesgo en todo el mundo siguen sin vacunar”. El viernes, la Agencia Europea del Medicamento autorizó la vacunación con Pfizer a adolescentes de entre 12 y 15 años. En Alemania, donde más del 40 % de la población ya ha recibido al menos una dosis, ya han anunciado que a partir de junio se podrá vacunar también a los menores de entre 12 y 16.

España ha administrado más de 26 millones de dosis a una población de 47 millones de habitantes. En el conjunto de África, con más de 1.300 millones de habitantes, el total de vacunas administradas no llega a 30 millones. Otro ejemplo del agravio comparativo: en Andalucía se han puesto más o menos las mismo número de dosis que en Filipinas… Aunque la población del país asiático es unas 13 veces mayor que la de la comunidad autónoma.

¿Y la inmunidad de grupo?

Esta semana, Malta presumía de que el 70 % de su población ya había recibido al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus. Según los datos recopilados por Our World in Data, es el primer país europeo en conseguirlo y el segundo en el mundo, después de las Islas Seychelles. ¿Ha alcanzado Malta la tan esperada inmunidad de rebaño? Probablemente, no.

El umbral del 70 % ha servido como un horizonte tangible desde que comenzó la campaña de vacunación. Sin embargo, a medida que nos acercamos a esa meta y se extiende la relajación, los expertos insisten en que la inmunidad de rebaño no tiene unos límites claros.

“El porcentaje de población que necesita ser inmune para alcanzar la inmunidad de rebaño varía con cada enfermedad [...]. La proporción de población que debe ser vacunada contra la COVID-19 para empezar a entrar en la inmunidad de rebaño no se conoce”, destaca la OMS en su información oficial al respecto.

A esa incertidumbre se añaden otras cuestiones que ponen en riesgo alcanzar la meta de la inmunidad global, desde las dudas sobre la efectividad de las vacunas para frenar la transmisión del virus hasta las temidas variantes que amenazan con obstaculizar la campaña de vacunación. Y, por supuesto, están las variables sociológicas: nuestro propio comportamiento, casi tan imprevisible como el del virus.

Se desconoce cómo evolucionará el virus, pero también cuánta gente rechazará ponerse la vacuna, o quiénes ignorarán las advertencias de distanciamiento social. Por el momento, las olas de coronavirus a las que nos hemos ‘acostumbrado’ en el último año no parecen haber desaparecido, y se registran brotes incluso en comunidades con un alto nivel de inmunidad. Un recordatorio de que la ‘nueva normalidad’ que con las vacunas ya suena a realidad aún tendrá que esperar.

“Al final habrá tales niveles de inmunidad en la población que el virus lo tendrá difícil para expandirse, incluso sin ninguna restricción social”, afirmaba el profesor John Edmunds, de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, en declaraciones al Financial Times. “Desafortunadamente, estamos aún bastante lejos de ese punto”.