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Día Internacional de la Mujer

Reporteros Sin Fronteras advierte de que 40 países son peligrosos para las mujeres periodistas

Por
Las mujeres periodistas
Las mujeres periodistas Gettyimages

Un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) revela que hasta 40 países son peligrosos o incluso muy peligrosos para las mujeres periodistas. Y ese peligro no solo acecha a las periodistas en los terrenos tradicionales del reporterismo o en los nuevos espacios virtuales -Internet y las redes sociales-, sino que también se encuentra allí donde ellas deberían estar a salvo: en sus redacciones.

Así lo pone de manifiesto 'El periodismo frente al sexismo', informe de RSF publicado este lunes 8 de marzo con motivo del Día Internacional de la Mujer, que revela la amplitud del riesgo de sufrir agresiones sexuales y sexistas al que se enfrentan las mujeres periodistas, así como su impacto en la información.

Las periodistas sufren agresiones sexistas en internet y el lugar de trabajo

Tres años después de la publicación de un primer informe que revelaba las dificultades a las que deben hacer frente los periodistas --hombres y mujeres-- que cubren temas relacionados con los derechos de la mujer, RSF lanza una investigación que analiza las respuestas a un cuestionario enviado a sus corresponsales en todo el mundo (hasta 112 países), así como a periodistas con especialización en cuestiones de género.

Los resultados confirman las tendencias que los equipos de RSF ya habían observado: en la actualidad, Internet se ha convertido en el lugar más peligroso para las periodistas (señalado por el 73% de los encuestados).

Después de Internet, el 58% de los encuestados indica el lugar de trabajo como un entorno en el que se han cometido agresiones sexistas. Esta observación se ha visto reforzada por la difusión del movimiento #MeToo en todo el mundo, además de por el hecho de que, en ocasiones, las periodistas han sido las primeras en atreverse a denunciar casos de agresión o acoso sexual, como ha ocurrido en Estados Unidos, Japón o la India.

El caso de Sofie Linde 

RSF pone el ejemplo de Sofie Linde, presentadora danesa de un programa de éxito, que declaró recientemente haber sido víctima de acoso. A pesar de que Dinamarca está ampliamente considerada como un modelo en cuestiones de género y de paridad, la denuncia de Linde contra un alto cargo de la televisión pública causó una auténtica conmoción en todo el país.

"Tenemos la imperiosa obligación de defender el periodismo con todas nuestras fuerzas y frente a todos los peligros que lo amenazan, entre los que se cuentan las agresiones e intimidaciones sexistas y sexuales", manifiesta expresamente el secretario general de RSF, Christophe Deloire, en el prólogo del informe.

A su juicio, es "inadmisible" que las mujeres periodistas estén sometidas a mayores riesgos y que tengan que "defenderse en un frente adicional, un frente que además es múltiple, ya que se encuentra fuera de la redacción, aunque, en ocasiones, también dentro". 

Las especializadas en los derechos de las mujeres son las más amenazadas 

Entre las periodistas, aquellas especializadas en derechos de la mujer y las que se ocupan de la información deportiva o política destacan como particularmente vulnerables a las agresiones.

La periodista saudí Nouf Abdulaziz al-Jerawi, encarcelada por denunciar el sistema de tutela masculina en su país, ha sido torturada con descargas eléctricas y agredida sexualmente mientras estaba detenida.

No recomendado para menores de 7 años Objetivo Igualdad - Programa 4: Periodistas en riesgo - Ver ahora
Transcripción completa

Sabemos que el periodismo puede ser una profesión muy peligrosa,

pero, además, ¿las mujeres periodistas,

en situaciones de conflicto están más expuestas?

Mis compañeros, por ejemplo,

sea que vayamos con el comandante del ejército,

sea que estamos con el comandante guerrillero,

sea que estemos con el comandante paramilitar,

mis amigos o mis compañeros no sufren el acoso que yo sufro,

cuando estoy con ellos.

Investigar, hablar sobre las mafias, informar sobre el poder político

puede resultar un grave riesgo en algunos países.

Además, ¿las mujeres periodistas se encuentran todavía

con la barrera del machismo?

El desdén con el que se ve a la mujer en la prensa

es muy complicado.

Tenemos dos barreras que cumplir:

la barrera que el periodista promedio siente al cubrir espacios de poder

y la barrera que tenemos por ser mujer.

Hemos hablado con dos mujeres periodistas

que saben muy bien de todo esto,

porque están acostumbradas a trabajar en territorio hostil.

(Música)

Yo veo mucho drama y mucha muerte y mucha barbarie en mi oficio.

Pues hacer periodismo en Colombia es complicado,

en general, para hombres y para mujeres;

no tanto porque afrontemos problemas de censura,

sino porque en Colombia te matan.

Yo he tenido que salir tres veces de mi país

y dos de ellas han sido por agresiones físicas

y son agresiones que no le hacen a un hombre.

(Música)

Es una visión distinta de la guerra,

y, de pronto, tal vez, más, más humana

la que le damos nosotras, las mujeres.

Porque a mí no me interesa ni la bomba ni la sangre

ni, ni, ni, pues los desperdicios o los despojos de la guerra

en, en, en, como la manera violenta,

sino me interesa ir más allá, o sea,

más más más a los actores de la guerra

y a su vida antes de estar en ella o durante, o durante

que están en ella y no son los actores,

también las víctimas de la guerra,

y, no sé, sí pienso

que las mujeres damos una visión más humana del conflicto

que los hombres en mi país, por ejemplo.

Además, no somos muchas las mujeres

que hemos cubierto el conflicto armado

a lo largo de la historia en Colombia,

serán como diez,

versus treinta, cuarenta, cincuenta periodistas hombres.

(Música)

He sacado tres veces del país, ya he recibido agresiones físicas,

ya, yo ya no sé qué me haga salir de esto, la verdad.

Pero no ha sido una decisión fácil, ¿no?

Para poder seguir en esto, yo opté por ser soltera,

por no tener hijos,

entonces eso se compensa una cosa con otra.

Yo tengo más libertad de movimiento y más libertad de acción

para hacer las investigaciones que quiera,

pero pues llego en la noche sola a mi casa

y no tengo con quién conversar, ¿no?

Entonces, son opciones de vida que yo elegí.

Yo elegí esta profesión, este oficio,

y el precio pues es un poco la soledad

y yo ya voy a cumplir cuarenta años,

entonces no sé qué me haga ya retroceder.

(Música)

Hacer periodismo en El Salvador es difícil.

Porque nos encontramos en una posición política difícil.

Nos encontramos ante un presidente, un nuevo gobierno,

que detesta la prensa,

que ve con mucho desdén nuestro labor,

porque, evidentemente, no le interesa sacar lo...

no le interesa lo que nosotros le estamos sacando.

Nos ve como ene... Nos ve, de manera incorrecta,

debo decir, como enemigos.

Y hay mucha carga de género dentro de cómo se nos ve a nosotras,

a las mujeres.

(Música y algarabía)

Luego está el reto de...

...ser escuchada como una mujer y una mujer joven

dentro de las redacciones, sí,

pero también dentro de las conferencias,

con fuentes...

Está mucho el sistema de ganarse el derecho de piso.

(Música)

Creo que el COVID ha sido un parteaguas

para muchos periodistas, incluyéndome,

porque nos tocó trabajar en condiciones muy complicadas,

muy duras,

en donde todo el mundo estaba confundido,

nadie sabía qué hacer.

Nosotros sacamos la revista Gato encerrado.

Descubrimos que el ministro de Salud, Francisco Alabí,

había beneficiado a su familia, a los negocios de su familia,

con casi medio millón de dólares, durante la pandemia.

(Música)

El tema que para mí ha sido más complicado abordar ha sido

el tema de las emergencias obstétricas

y el aborto,

conocer a niñas que habían sido violadas,

obligadas a parir,

y de niñas de 13 años.

Trece, catorce años. Son muy muy chiquitas.

Muy pequeñas. Con niños que son casi de su tamaño.

Y ver que no sabían cómo iban a regresar a sus casas,

porque habían sido violadas

por pandilleros que habían en sus comunidades.

Implicó un reto para mí muy fuerte,

que fue un reto emocional.

Creo que fue la primera vez que sentí que algo, sí, me quebró.

(Música)

Yo veo tanta barbarie que a veces me levanto en las noches

llorando por algo que me acaban de contar,

o sea, por una tristeza,

por una tristeza que soy consciente que es ajena.

Que no es mía.

Y entonces, a ver, cierro los ojos, y, claro,

la mamá del muchacho desaparecido que me está contando su drama,

la chica, la mamá de la hija que se le reclutó en la guerrilla,

entonces me empiezan a llegar los testimonios.

Yo soy como el referente de muchas estudiantes de periodismo

y yo a veces, cuando siento como que ya no puedo más,

recuerdo que es que le estoy abriendo el camino a muchas estudiantes

y a muchas niñas que vienen detrás, ¿no?

Entonces, eso es un aliciente para seguir ahí,

para no rendirme.

-El periodismo es clave para las sociedades.

Para contar cómo funciona la política

una política muy corrupta, tanto en el ejecutivo,

pero también en el legislativo.

Pero también cómo están funcionando las sociedades.

(Música)

(Música)

Hola, ¿qué tal? Soy Iván Ferreiro

y estoy aquí para decir que apoyo la campaña HeForShe,

de ONU mujeres, para la igualdad.

-Hablar del tema de la igualdad,

se me viene a la cabeza una frase emblemática de Miguel de Cervantes

en su Quijote: "Yo sé quién soy".

Porque esa es nuestra lucha actual y la lucha que nos tiene que guiar,

que hombres y mujeres, en ese yo sin género,

tengamos las mismas oportunidades en esta sociedad

que tenemos que intentar mejorar día a día.

(Música)

-Hombres, uníos a la lucha, uníos a la lucha por la igualdad.

-Este es el # con el que queremos sumarnos a una idea muy sencilla,

la igualdad es cosa de todos, pero también por los hombres.

Nosotros nos sumamos.

La igualdad es por y para todos.

(Música)

Soy Esperanza Guardado, soy actriz

y me encantaría que en cine, televisión, en teatro,

se rompiera el estereotipo de la mujer.

(Música)

Por ejemplo, gorda, ¿no? El adjetivo de gorda.

¿Por qué es negativo? No sé.

Es que hay... Bueno, es insalubre.

Es que no es sano estar gordo. Pues yo qué sé,

yo no me meto con alguien que sea fumador y digo: "¡Fumador!"

O yo qué sé.

O cancerígeno.

No, no te digo eso, ¿no?

Es que no... no lo entiendo.

Por qué tiene que ser un apelativo... negativo.

Y que nos dejen libremente, sobre todo, porque...

porque creo que ahí sí que hay

mucha diferencia entre hombres y mujeres.

O sea, un hombre gordo es un gourmet

y una gorda es una solterona, una... no sé.

Mira, el Vicente prepara unos batidos de Oreo que te caes de espaldas.

-Esta qué, se viene aquí todas las tardes ¿no?

A hartarse de comer cositas que engorden.

Tartitas...

Este sitio es el que te gusta a ti, ¿no?

(Ríe)

-Estoy harta de ver en televisión, cine,

incluso en novela,

ver a hombres que físicamente no son atractivos

y tienen éxito entre las mujeres jóvenes y atractivas.

Pero, sin embargo, al contrario... no recuerdo o...

pequeñas excepciones

de mujeres que protagonicen ese tipo de historias.

Hay una cosa que me da mucho coraje, ¿no?

Que es que parece que al estar soltera,

la transición de una pareja a la otra.

Y no. Cuando tú decides vivir sola,

que no estás diciendo que no te vas a enamorar,

porque eso no se sabe,

pero si tú ya estás bien así,

¿por qué nadie tiene que mirarte con pena

o que te tiene que cuidar más?

-La silla, o en el sofá. Donde quieras, vamos.

Es tu casa

Sale el pavo en... en pelotas, pero...

pero todo, vamos. Completamente desnudo.

Y yo que no sabía dónde meterme.

-Por cierto, cambia los tapetes.

Mientras, voy a preparar la cena, ¿vale?

La termino y vengo.

Hasta luego.

-A mí me gustaría hablar de... de mujeres solteras.

Y que... y que tienen vidas sexuales prolíficas,

pero no están sexualizadas ellas.

Sino que son... que no son...

objetos de deseo, sino que desean.

(Música)

¡Ay, me encantan las matemáticas!

(Música)

¿Tenéis los muertos?

(Música)

Siempre estamos intentando perseguir ser físicamente, exteriormente,

un tipo de mujer

y luchamos, y nos hacemos daño

y es bastante duro, o sea, es bastante duro ser una niña

y solo ver en la tele a chicas delgadas

cuando tú, tu tendencia no es la delgadez,

sino, a lo mejor, ser más gordita, más ancha, más fuerte.

Entonces, estamos...

estamos siempre luchando contra nosotras mismas,

odiándonos, no queriéndonos, haciéndonos daños...

Yo, por ejemplo, cuando he subido fotos mías

o en alguna página de instagram

se han subido fotos de chicas gorditas,

hay un montón de gente increpándolas y diciéndoles...

Y ahora con lo que más se increpa es con el discurso de la salud.

Como te estoy hablando de salud, porque ahora soy médica,

te voy a...

Con esto no puedes rebatirte.

Porque yo lo sé, porque yo lo sé que estoy gordita,

pero yo tengo muchísima energía, ¡eh!

Pero muchísima energía.

Es que yo puedo hacer todo.

Es que yo puedo saltar, correr, bailar, puedo hacer de todo.

Pero...

Es que a mí me gusta comer. -Claro, porque...

-Y ¿qué pasa? ¿Qué hago?

Pues como. O ¿qué voy a hacer? O ¿no voy a comer?

Porque a la gente le gusta beber. A la gente le gusta fumar.

Y nadie les dice nada, ¡eh!

Si yo no tuviera ese carácter, que mi...

Este genio que tengo no me caracterizara,

sí que tendría... sí que habría pasado mucho...

insultos, malos... o malos momentos,

como otras compañeras sé que han pasado,

porque, porque no les tienen miedo. Entonces, eso también me enfada.

Si tú ves a una niña vulnerable,

más todavía la tendrías que respetar, ¿no?

Tengo mucho carácter.

Y la gente no se atreve a decirme 'no'.

Pero yo desde que nací, o sea, yo quería ser actriz,

yo veía la tele y yo quería ser actriz.

Yo quería contar historias, quería estar ahí.

Me gusta mucho vivir, sobre todo, me...

Lo que más me gusta de la interpretación es

poder vivir muchas vidas.

(Música)

Fue muy divertido pues por ver... por ver todo eso

y ver que es tan bonito y tan cercano una cosa con la que yo soñaba,

poder hablar con él

y con los demás actores que estaban por allí

a los que siempre he admirado muchísimo

y tenerlos cerca.

Lo que pasa que, claro, ahora quiero más.

Ahora no quiero decir una frase, ahora quiero decir... tres mil.

A mí me gustaría mucho escuchar la voz de la menopausia,

me gustaría es... cómo es una meno...

o sea, que se contara en cine cómo es...

cómo vive una mujer su transición a la menopausia,

cómo se vive la maternidad, sin romantizarla tanto,

porque no creo que todas las madres del mundo...

que sí, que habrá muchísimas que les ha cambiado la vida para bien,

pero también habrá muchas que les ha cambiado la vida para mal.

También quiero escuchar eso.

(Música)

Pero que no os pongáis tristes.

Que esto es una serie.

Es una serie que trata de una chica que conoce a un chico,

se gustan,

pero, como ella está gordita, pues el chico la deja.

Las 'quelis' llevan años denunciando sus pésimas condiciones de trabajo

en hoteles de todo el país.

Ahora, las de Baleares han grabado con la rapera Mamacera

un vídeo que no os va a dejar indiferentes.

(Música)

#Que toma, toma, toma tú la fregona, toma, que toma toma, que toma

#qué haces, toma. #Que toma toma, toma tú la fregona.

#Toma, que toma toma.

-No hemos conseguido, prácticamente, nada de lo que nos propusiimos

en un principio.

Que es la derogación de la reforma laboral,

entre ellos, el 42.1;

que es el que más nos afecta a nosotras,

por la externalización.

(Música)

#...Cambiar esta reforma laboral.

#Que me duelen ya hasta las pestañas.

#Hasta arriba de pastillas pa aguantar.

#Que nos están destrozando. #¿Pa cuándo?

#Jubilación anticipá.

#¡Ay! No me pises lo fregao.

#¡Mira! No me pises lo fregao.

#¡Escucha! No me pises lo fregao.

#Estamos como la Julia, reclamando lo olvidao.

-Aquí tuvimos, alguna sí que tuvimos suerte.

Trabajamos tres meses.

Tres meses, tres meses y medio.

Cuando en junio, julio, que empezaron a abrir algunos hoteles

pero aquí no abrió

ni un cuarenta por ciento de la planta hotelera.

#Sí, no me pises lo fregao.

#¡Mira! Que no me pises lo fregao.

#¡Escucha! No me pises lo fregao.

#Estamos como la Julia, reclamando lo olvidao.

#¡Ay! No me pises lo fregao.

#¡Mira! No me pises lo fregao.

#¡Escucha! No me pises lo fregao.

#Que si se plantan las 'quelis' este cuento s'acabao.

-Si estás trabajando en una empresa externa,

te llaman de hoy para mañana para trabajar,

o de hoy mismo.

Te llaman hoy y te dicen: "A las 10, vente al trabajo".

O trabajas una semana sí, tres días, no,

no tienes derecho a vacaciones, porque no generas,

te van finiquitando cada vez que terminas un contrato.

#Díselo, reparte ese parte,

#Que me parte, partitura, criatura.

#¿Esto es trabajo o es tortura?

#Estás calvito de trabajar de mozo

#Que tachen de común lo que es baja laboral

#Que no, que no, 42.1

#Leyes que no cambian, que no cuidan, que son humo.

-Si me dices: "Pues te voy a pagar la hora a doce euros" y digo que no,

viene detrás alguien que, seguramente, que sí que lo haga

y, normalmente, gente pues que son inmigrantes

que están también muy precarizadas.

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

Objetivo Igualdad - Programa 4: Periodistas en riesgo - Ver ahora

En Brasil, la periodista Patricia Campos Mello ha pagado caro su investigación sobre el uso, por parte del presidente Bolsonaro, de fondos ilegales para financiar campañas de desinformación. Ha sido víctima de una campaña de ciberacoso extremadamente violenta después de que Jair Bolsonaro y sus hijos la acusaran de "sonsacar" información a cambio de favores sexuales.

Por su parte, y también en Brasil, un grupo de 50 periodistas deportivas han puesto en marcha el movimiento #DeixaElaTrabahlar (#DejalaTrabajar) para denunciar los besos forzados a los que las someten los aficionados cuando cubren eventos deportivos en directo. Y en Francia, cerca de 40 periodistas del diario deportivo 'L'Equipe' se han unido para apoyar a sus colegas tras las denuncias de acoso en las "secciones de deportes".

En su informe, RSF también examina el impacto que estas agresiones tienen en el periodismo y de qué manera, la mayoría de las veces, el trauma sufrido conduce al silencio y reduce el pluralismo de la información. Más allá del estrés, la ansiedad y el miedo, la violencia sexista y sexual lleva a las periodistas a cerrar --de manera temporal e o incluso permanente-- sus cuentas en las redes sociales (consecuencia que señala el 43% de los encuestados en el cuestionario de RSF), y también las conduce a la autocensura (el 48%), a cambiar de especialidad (el 21%) e incluso a la renuncia (el 21%).

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