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Ni hay pruebas de que las mascarillas provoquen picos emocionales ni respirar fuerte por un solo agujero lo evitaría

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Captura del vídeo en el que una mujer junto a una torre de archivadores explica lo que cree que ocurre al usar mascarillas.
Los expertos rechazan un vídeo que propone respirar fuerte para evitar presuntos perjuicios de las mascarillas. Verifica RTVE

No hay pruebas de que experimentemos menor capacidad de atención ni de aprendizaje, y tampoco desajuste emocional, por usar mascarillas. Ni los niños ni los adultos. Un vídeo que circula en Facebook propone hacer cada hora un ejercicio respiratorio para evitar estos síntomas. Según la descripción de los expertos, es innecesario.

En el vídeo, una mujer junto a una torre de archivadores explica lo que cree que ocurre al usar mascarillas: “La cantidad de aire que está entrando es correcta, no es que falte oxígeno, pero el flujo de aire se reduce porque el sitio por donde tiene que conseguir entrar los aires son pequeños. El sistema dice: ‘Ojo que falta aire’. Y entonces abrimos la boca y dejamos de respirar por la nariz”.

Según esta persona, dejamos de refrigerar el cerebro y afectamos al sistema de memoria a corto plazo (hipocampo) y al de regulación emocional (amígdala). A largo plazo se ve afectada la “capacidad atencional y de aprendizaje” y se dan aplanamiento emocional, impulsividad y “picos emocionales un poco desbaratados”. Advierte que le ocurre a los adultos pero también que “estamos hablando de que los niños van a ir al colegio con máscaras”. Para solventar los problemas propone hacer cada hora un ejercicio consistente en respirar muy fuerte primero por una narina (un agujero de la nariz) y luego por la otra: “Meter el aire muy fuerte, sacar el aire muy fuerte”.

Empatía

En este artículo de BBC Mundo, varios expertos consideran posible que se produzcan cambios emocionales, de aprendizaje y de interacción social en los niños por las mascarillas. Como ejemplo, las neuronas espejo son las que consiguen que bosteces o rías por imitación, y en este caso no puedes ver la boca del otro, por lo que se intuyen incidencias en materia de empatía.

También pueden darse sentimientos de miedo o fobia. Sin embargo, también se destaca lo mucho que dependen estas cuestiones de la edad (los más pequeños necesitan más tiempo de expresión facial, pero los mayores no tanta), así como la capacidad que tienen los niños de adaptarse a los cambios. Por todo ello, los tres especialistas consultados por BBC Mundo coinciden en que “la plasticidad cerebral de los niños puede ayudar a que el cambio no sea tan problemático”.

La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP) apunta también a ciertos trastornos emocionales o funcionales que pueden producir las mascarillas. Entre ellos están las dificultades para comunicarse -sobre todo en el caso de los niños sordos-, el miedo en sí a usarlas, el empañamiento de cristales, la mala colocación, la incomodidad, la negativa a llevar mascarilla por rebeldía en el caso de los adolescentes, o su dificultad de uso en niños con trastornos de desarrollo o retraso mental (para ellos no se aconsejan).

En estos casos, la AEPAP propone soluciones como explicar a los más pequeños el porqué de la mascarilla sin transmitirles miedos o ser firmes con los adolescentes y predicar con el ejemplo. Sin embargo, las afecciones que menciona el vídeo del ejercicio respiratorio no están contempladas por la AEPAP, y tampoco en esta página con consejos sobre mascarillas y niños de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Afecciones sin pruebas

Hemos hablado con Quique Bassat, coordinador del Grupo de Trabajo de la Asociación Española de Pediatría (AEP) para la Reapertura de la Escolarización y epidemiólogo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). “Creo que aunque alguno de los comentarios que hace el vídeo son ciertos, las repercusiones que describe son absolutamente exageradas. Si el uso de la mascarilla fuese permanente 24 horas al día durante los próximos años quizás sí que deberíamos preocuparnos un poco más, pero a día de hoy, todavía debo ver estudios serios que demuestren, en niños o adultos, las repercusiones a largo plazo de llevar la mascarilla”.

José Antonio López Guerrero, director de Neurovirología de la Universidad Autónoma de Madrid, reconoce que esta situación de pandemia está generando angustia y ansiedad, y que estas pueden manifestarse de distintas formas, pero sobre el ejercicio de respiración es claro: “Llevo máscara todo el día y no abro la boca como los peces. El flujo de aire y respiración es normal. Bomberos, cirujanos, trabajadores en empresas farmacéuticas… Hay un montón de personas que llevan mascarilla incluso tipo FFP3 porque trabajan en sitios de altísima seguridad y que yo sepa no se da una mayor incidencia de patologías neuronales en esos grupos. No le doy ninguna credibilidad al vídeo”.

Jaime Barrios, médico especialista en medicina familiar y comunitaria y miembro del Consejo Científico del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, cree que no hay nada escrito en la literatura científica que avale las prácticas que propone el vídeo o que apoye la relación entre las mascarillas y las afecciones que menciona: “Pese a que intenta revestir el discurso de cierto rigor y seriedad, además de aportar un lenguaje técnico en relación al sistema nervioso, se sustenta en ideas que no tienen evidencia científica y hay muchas frases como por ejemplo que ‘refrigeramos el cerebro’ o ‘movemos los pelitos del bulbo olfatorio’ o ‘regeneración neuronal’ que son incorrectas”. Según Barrios, “los materiales que forman las mascarillas posibilitan filtrar el aire para retener partículas sin que se produzca una reducción”.

Vídeo alarmista

Para Bassat, “el cuerpo también es muy sabio y sabe corregir muchas de las problemáticas que describe el vídeo. Creo sinceramente que vídeos así, alarmistas y amenazantes, de grandes trastornos secundarios al uso de mascarillas son poco útiles, poco solidarios con el momento en el que nos está tocando vivir y altamente sensacionalistas”. Este especialista considera importante señalar que “todo aquel profesional que quiera dar lecciones magistrales no utilice YouTube o similar, sino los cauces científicos: publicaciones con revisión por pares, etc. Así se hace y difunde la ciencia”.

El vídeo se publicó en agosto en la página de Facebook de un usuario que se describe como “psicólogo clínico, transitólogo y pontífice”. Se ha compartido 6.500 veces y ha saltado a otros espacios en redes sociales y canales de mensajería. Ha llegado al Whatsapp de consulta de VerificaRTVE.

La protagonista del vídeo es presentada como psiconeuróloga que “aconseja con fundamento científico la recuperación de los efectos de la mascarilla y otras perturbaciones”. Se llama Alicia Bastos y es responsable de un centro de terapia auditiva. Le hemos preguntado a Manuel Martín-Loeches, catedrático de psicobiología y neurocientífico cognitivo de la Universidad Complutense de Madrid, por el método que propone dicho centro en su página web, basado en un tipo concreto de estimulación de las neuronas con música: “Se basan en unas ideas sin ningún apoyo científico cuyo bum ya pasó hace años”, explica.

Los bulos sobre los presuntos perjuicios de las mascarillas son frecuentes desde que se pautó su obligatoriedad como protección frente a la COVID-19. Ya hemos desmentido que provocan hipoxia, que perjudiquen el sistema inmunitario, o que funcionen con adaptaciones caseras como salva-slips.

El vídeo del ejercicio respiratorio con un solo agujero de la nariz no está avalado por los especialistas y describe presuntas consecuencias de las mascarillas que no se han corroborado científicamente.

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