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Coronavirus

Equipos pequeños apoyados en la atención primaria: así funciona el rastreo del coronavirus en España

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Un médico de atención primaria realiza una consulta telefónica al contacto de un caso de coronavirus.
Un médico de atención primaria realiza una consulta telefónica al contacto de un caso de coronavirus. iStock

"El despliegue que se está haciendo, en general, está siendo efectivo". Con estas palabras, la doctora María José Sierra intentaba zanjar la polémica surgida durante los últimos días en torno al rastreo y la suficiencia de rastreadores para detectar y controlar los más de 200 focos de coronavirus activos en España. "No debemos estar preocupados", insistía la jefa de área del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, ante las protestas del Ayuntamiento de Barcelona y otras administraciones.

Según los datos recopilados por RTVE.es y a falta de respuestas de Navarra y de Galicia, España cuenta con cerca de 16.000 profesionales, que no siempre son rastreadores, vinculados a la detección de nuevos casos. Esto supone cerca de 34 empleados por cada 100.000 habitantes, que -de acuerdo con los datos revelados por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RNVE)- son capaces de identificar un máximo de tres contactos por cada caso diagnosticado, aunque lo normal es que el dato se aproxime más a uno.

Ahora bien, esta horquilla da una imagen aproximada -al tratarse de una mediana y no disponer de una media, es imposible calcular la desviación de los datos- y varía mucho entre las distintas comunidades autónomas: la más amplia es la de Canarias, que va de tres a 27 y concentra sus detecciones en torno a seis contactos por cada caso localizado; mientras que las más pequeñas son las de Asturias, Cantabria y Madrid, similares a la media nacional; y la de Cataluña, que detecta dos personas relacionadas con cada caso en el mejor de los escenarios, pero que tiene una mediana de cero. Estas diferencias ponen de relieve que, más allá de la cantidad de personas implicadas en el proceso, la clave del éxito de los rastreos depende de cómo esté estructurado el sistema.

Sistemas adaptados "al terreno, al ámbito y a la situación"

"Dependiendo del lugar, el ratio de rastreadores puede cambiar y se debe adaptar", recuerda en declaraciones a RTVE.es el vocal de la Sociedad Española de Epidemiología Pedro Gullón, que coincide con las explicaciones de la doctora Sierra del pasado lunes. Cada comunidad autónoma está aplicando su criterio y esta disparidad, aseguran los expertos, es algo positivo, ya que permite que las características del mecanismo de detección estén "adaptadas al terreno, al ámbito y a la situación".

No es lo mismo rastrear en Madrid y Barcelona, con poblaciones que sobrepasan los seis y los cinco millones de personas, que hacerlo en el municipio tinerfeño de Adeje, que apenas sobrepasa los 47.000 vecinos. Por este motivo, mientras la Comunidad de Madrid ha optado por un dispositivo formado por 126 profesionales (que espera alcanzar los 185 en breve) de distintos perfiles -epidemiólogos, preventivistas, enfermeras y operadores formados específicamente para la tarea-; Canarias ha decidido que el sistema de rastreo descanse principalmente en la atención primaria, con los médicos de familia como primer eslabón de la cadena.

"La ventaja de la atención primaria es que es personal sanitario y está cualificado para discriminar lo que es sospechoso y lo que no, pero quizás no tengan toda la cualificación suficiente para extraer la información", explica el experto en enfermedades emergentes Juan José Badiola.

Canarias: "Tenemos un sistema muy capilar"

"El médico conoce bien a sus pacientes, sabe si viven solos, si tienen familia, en qué trabajan… Tenemos un sistema muy capilar y pegado al terreno", coinciden desde la Consejería de Salud del archipiélago, donde solo un 23 % de los casos con COVID-19 no derivan en más contactos detectados. No obstante, en Madrid este porcentaje es del 26 % y desde la Dirección General de Salud Pública de la comunidad explican que su sistema es capaz de realizar una media de 1.000 seguimientos diarios, entre los que la proporción de contactos que presentan síntomas durante el seguimiento es del 1,48 % y, de ellos, un 7,05 % son diagnosticados como casos.

Dicho esto, Madrid y Canarias son las comunidades autónomas con los equipos más pequeños respecto a su población: tienen menos de tres y casi cuatro rastreadores por cada 100.000 habitantes.

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Sistemas en red y tecnología para detectar contactos

Con 27 rastreadores por cada 100.000 personas, La Rioja tiene un sistema que combina la atención primaria y la especializada, apoyadas en una herramienta de Big Data de desarrollo propio, que le garantiza localizar en torno a dos contactos por cada caso infectado, aunque se deja a un 58,3 % del total sin detecciones.

En Asturias, los rastreos están en torno a uno, según la RNVE, y en una media de 8,6 según la consejería. El principado cuenta con un modelo en red, sustentado sobre la atención primaria y complementado por un sistema de vigilancia relativamente pequeño. Mientras los centros de salud son los encargados de identificar los casos positivos, un equipo de 37 personas realiza un estudio más exhaustivo: busca la fuente de infección del caso y efectúa el seguimiento de los contactos estrechos, a los que se somete a cuarentena domiciliaria.

Asimismo, en el dispositivo también intervienen los responsables de las residencias de mayores y personas con discapacidad, que se encargan de la identificación precoz de posibles casos. "Asturias es ahora mismo una de las pocas comunidades que en 24 horas detecta un caso diagnosticado y lleva a cabo todo el proceso de trazabilidad de contactos estrechos", ha asegurado el presidente del Principado, Adrián Barbón.

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Andalucía: 8.000 enfermeras y 450 especialistas

Andalucía es la segunda comunidad autónoma con el mayor número de rastreadores por cada 100.000 habitantes por detrás de Asturias: 102,78 que identifican en torno a cinco contactos por cada caso diagnosticado. La mayoría, hasta 8.198 son profesionales de enfermería de atención primaria, a los que se suman unos 450 especialistas del Servicio de Vigilancia Epidemiológica de la Dirección General de Salud Pública y Ordenación farmacéutica de la Junta.

Baleares es la siguiente región con más rastreadores: casi 35 por cada 100.000 personas. Su modelo, sobre el que la RNVE no aporta datos de identificación de contactos, también se apoya en la enfermería en un 40 % y cuenta con un centro de coordinación con siete profesionales ubicado en Palma. Le siguen La Rioja y Castilla-La Mancha, con una tasa de 21 rastreadores y en la media nacional de contactos identificados.

"La atención primaria es la parte del sistema sanitario que tiene más contacto con el ciudadano", insiste Badiola. No obstante, el científico protesta porque cree que el rastreo tendría que ser homogéneo en toda España. "La comunidad autónoma es menos eficiente como unidad de medida cuando existe movilidad entre territorios", argumenta. 

Polémica por el rastreo en Cataluña y Aragón

Con dos de los tres focos activos que más preocupan a Sanidad, Cataluña se sitúa a la cola del rastreo de contactos: es capaz de detectar hasta dos personas vinculadas por cada una que ha sido diagnosticada, pero la cifra es más próxima a cero en la mayor parte de las ocasiones, según el último informe de situación de la COVID-19 en España publicado por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RNVE).

Ante estos datos -que volverán a ser revisados por Sanidad en las próximas semanas- el Departamento de Salud de la Generalitat decidió aplicar medidas restrictivas sobre cerca de la mitad de su población y contratar a un mínimo de 500 personas bajo la figura de los ‘Gestores COVID’.

Se trata de "perfiles de atención ciudadana que trabajarán en el ámbito de la atención primaria y que recogerán todos los datos del paciente sospechoso o que haya dado positivos, así como los de sus contactos", explicó la consellera, Alba Vergés. A ellos se suman otros 120 telefonistas, que pueden ampliarse a 900 y colocan a Cataluña con más de 18 rastreadores por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, la Generalitat ha rechazado las ofertas de apoyo en esta tarea desde los ayuntamientos de Barcelona y Sant Feliu de Llobregat, afectados por las restricciones, que piden mayor consenso y colaboración entre administraciones.

También ha manifestado su malestar por el funcionamiento de los mecanismos de rastreo el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, que ha criticado la cifra de algo menos de ocho rastreadores por cada 100.000 habitantes que tiene Aragón. Allí, las detecciones se concentran en torno a cuatro contactos por cada contagio diagnosticado. Sin embargo, a juicio del regidor, "podíamos haber sido algo más previsores".

"Puede ser que los protocolos internos no estén llegando para ser lo suficientemente exhaustivos o que estén saturados", reflexiona el vocal de la Sociedad Española de Epidemiología Pedro Gullón, para quien el esfuerzo de la Generalitat parece no haber sido suficiente. "Si tus equipos de rastreo no han podido actuar con la contundencia necesaria, algún contacto se escapa y eso es lo que puede iniciar nuevas cadenas de transmisión comunitaria", señala, como las que se están dando en Cataluña.

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