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Australia denuncia ser objetivo de un ciberataque apoyado por un país extranjero

  • Medios de comunicación y expertos reducen la lista de sospechosos a China, Rusia e Irán
  • Pekín ya fue el blanco de las sospechas por el ciberataque al Parlamento australiano en febrero de 2019

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El primer ministro de Australia, Scott Morrison, durante la rueda de prensa en la que ha denuciado el ciberataque.
El primer ministro de Australia, Scott Morrison, durante la rueda de prensa en la que ha denuciado el ciberataque.

El Gobierno de Australia a gran escala apoyado por un país extranjero, sin precisar el nombre de la nación sospechosa.

"El ataque está dirigido contra organizaciones australianas de una variedad de sectores, incluidos todos los niveles de gobierno, industria, educación, salud, proveedores de servicios esenciales y operadores de infraestructura (..) Sabemos que es un ataque cibernético sofisticado vinculado a un Estado debido a la escala y los objetivos", ha señalado el primer ministro del país oceánico, Scott Morrison.

El gobernante australiano ha precisado que de momento los piratas informáticos no han encontrado "grandes brechas" de seguridad durante sus ataques "maliciosos", sin tampoco indicar cuándo han sucedido.

Aunque Morrison ha pedido a la población "aumentar su conciencia sobre el problema" y buscar la ayuda de expertos en ciberseguridad, especialmente si son empresas dedicadas a la salud, infraestructuras o servicios esenciales.

Medios y expertos reducen la lista de sospechosos a China, Rusia e Irán

A pesar de que el Gobierno de Australia ha evitado concretar el país extranjero que hay detrás de la campaña, medios de comunicación y expertos reducen la lista de sospechosos a China, Rusia e Irán.

"No hay demasiados actores estatales que tengan esas capacidades", se ha limitado a decir Morrison al ser interpelado sobre el posible país autor de los ataques.

Otra imagen de Scott Morrison durante la rueda de prensa.

Pekín ya fue el blanco de las sospechas por el ciberataque al Parlamento australiano en febrero de 2019, antes de las elecciones generales de Australia, y a otras instituciones gubernamentales y universitarias.

La relación bilateral entre Australia y China se ha ido deteriorando por cuestiones como la militarización del gigante asiático o la aprobación en Australia de leyes contra la injerencia y el espionaje extranjero, tras destaparse casos de donaciones chinas a políticos.

En el último mes, Pekín ha implementado varias tasas de importación a productos procedentes de la nación oceánica, como la carne de vacuno o la cebada, e incluso ha pedido a sus estudiantes que no acudan a la universidad en Australia a raíz de supuestas tensiones raciales con los asiáticos.

A su vez, Camberra ha pedido una investigación independiente sobre el origen del coronavirus, que supuestamente surgió en un mercado de la ciudad china de Wuhan.