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El acceso al ingreso mínimo vital y la brecha digital, el papel de los trabajadores sociales

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La brecha digital y el Ingreso Mínimo Vital, el papel de los trabajadores sociales

El Gobierno ha aprobado este viernes el ingreso mínimo vital, una prestación que ayudará a paliar la dramática situación que muchas familias viven por la pandemia. Pero, ¿cómo solicitarlo? El Ejecutivo ha previsto un sistema multicanal para facilitar el trámite. Una de las vías es Internet, pero no es algo tan asequible, ni tan fácil.

Un teléfono móvil con datos suficientes para conectarse a internet puede ser la única ventana de salvación para miles de personas en situación de vulnerabilidad y que necesiten tramitar ayudasTrabajadores sociales de Madrid han diseñado una web que enseña a hacerlo.

Desde que se declaró el estado de alarma, miles de personas en la Administración y profesionales del trabajo social se han aplicado en tramitar una avalancha de solicitudes de ayudas, rentas mínimas reguladas por las Comunidades Autónomas, los conocidos ERTES, que han proliferado llegando a crear una verdadera capa social de afectados por los mismos.

El cuello de botella creado por semejante pico de trabajo ha provocado retrasos con efectos críticos en los destinatarios de las prestaciones, que de un día para otro se han quedado sin ingresos y paralizados por el confinamiento. Frente a esta situación, la tramitación telemática ha aliviado el peso de una montaña de expedientes bajo la que miles de familias aguardan para seguir viviendo.

Trabajaron durante años en empleos que solo les permitían vivir "al día" y ahora se encuentran en una situación de pobreza que nunca habían imaginado. Esto es lo que están sufriendo muchas de las personas que esperaban este sábado en el barrio madrileño de Aluche para recoger una bolsa con comida y poder mantener a su familia una semana más. El número de personas ha ido creciendo a lo largo de la mañana, pero ya a primera hora dos largas filas recorrían las calles aledañas al local de la Asociación Vecinal de Aluche, que a mediados de marzo y ante la ¿urgencia¿ decidió crear una red de alimentos para ayudar a los más necesitados del barrio.

Tecnología para solicitar el ingreso mínimo vital

Un ordenador, una tablet, un teléfono móvil con datos, un locutorio pueden marcar la diferencia, y no solo eso, además hay que saber usarlos. La carencia de estas condiciones es lo que se denomina ‘brecha digital’, y afecta a las clases más desfavorecidas, tanto por formación, como por la disponibilidad de tecnología.

Y ya no hablamos solo de trámites oficiales. Acudir a una de las colas de entrega de alimentos que han proliferado tras el golpe económico de la pandemia requiere muchas veces tener un móvil por una simple cuestión de orden y organización. Es el caso de Mari González, de origen dominicano, que hace cola en la parroquia de Santa María Micaela en Madrid. Allí la Fundación Madrina presta ayuda y distribuye alimentos donados o suministrados por Servicios Sociales. El único modo de establecer un orden ante la avalancha es mediante mensajes al móvil. "Si no tienes un móvil moderno como éste, te quedas sin el mensaje y sin alimentos", explica a TVE. 

Cientos de personas hacen colas para conseguir comida en Madrid

El gran eslabón entre el sistema y la masa social que ha quedado desprotegida por esta crisis lo encarnan los trabajadores sociales. En toda España han sido los intermediarios que han traducido procedimientos o han mediado para que personas sin capacitación para los trámites pudieran solicitar unas ayudas que son críticas para su supervivencia.

El trabajo social, un eslabón esencial

La precariedad no solo produce carencias en la vida física. Tiene una dura traducción en la capacidad administrativa de los ciudadanos, y en los casos extremos pone en compromiso la propia condición de ciudadanía, porque la persona se vuelve invisible a las instituciones. "Migrantes sin NIE, trabajadores en negro, rentas de alquiler pagadas en mano y en B, sin contrato, sin registro... Esas personas no pueden pedir nada porque no hay nada que les acredite como solicitantes", explica a TVE Florencio Alfaro, trabajador social en Albacete.

En Andalucía, la situación es parecida con los temporeros del campo, explica Sergio Charte, otro profesional del trabajo social, y añade: "Ocho de cada diez solicitantes no pueden tramitar sus expedientes porque no saben cómo hacerlo", dice a TVE en cuanto a la falta de capacitación digital.

El Consejo General del Trabajo Social es una organización que agrupa a unos 40.000 profesionales en toda España. Su presidenta, Emiliana Vicente, insta al Gobierno a desarrollar el canal digital y su operatividad. En este sentido, José María Regalado, trabajador social y vocal del Colegio de Trabajadores Sociales en Madrid, ha promovido "Trabajo Social Contigo", una herramienta para "enseñar a manejarse, a crear un correo electrónico o un pdf", explica, "tanto a profesionales como a usuarios" de los servicios sociales. 

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