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Coronavirus

Un barrio unido contra el hambre: "Detrás de esa cola para pedir comida está la realidad de muchas familias"

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La realidad tras las colas para pedir comida en Aluche: familias necesitadas y vecinos solidarios

Las imágenes de una cola kilométrica en la que esperan cientos de personas para recoger una bolsa con comida han dado la vuelta a España, pero detrás de ese vídeo viral se esconde "la triste realidad de muchas familias" y también la solidaridad de una asociación de vecinos que ha tenido que reinventarse para ayudar a quienes viven a pocos metros de distancia.

Podría ser cualquier otro barrio humilde, pero es en Aluche, que pertenece al distrito madrileño de Latina, donde se ha creado una red de apoyo capaz de visibilizar un problema que viene de lejos y que se ha visto agudizado tras el estallido de la pandemia. Familias que ya se encontraban en una situación frágil se han quedado sin ingresos o viven con lo justo para poder pagar el alquiler o la hipoteca.

"Empezamos ayudando a personas mayores que no podían salir a hacer la compra, pero nos dimos cuenta de que había mucha gente que lo que necesitaba era comida, personas que se han quedado sin trabajo o que antes cobraban en negro y que ahora no tienen para lo más básico", explica a RTVE.es Francisco Rubio, vicepresidente de la Asociación Vecinal de Aluche.

A los pocos días de que se declarara el estado de alarma, decidieron convertir la red de apoyo en algo más parecido a un banco de alimentos, aunque con las limitaciones de una asociación "pequeñita" que jamás se había dedicado a esa labor que ahora les resulta "urgente".

Mil familias reciben esa ayuda de los vecinos

La lista de familias necesitadas que están recibiendo comida roza el millar y en ella se encuentran más de 100 bebés. Desde que los medios de comunicación se han hecho eco de la iniciativa, las peticiones de ayuda no cesan y los voluntarios, aseguran a RTVE.es, están “desbordados”.

No somos una asociación de caridad, somos una asociación de vecinos y no nos corresponde a nosotros llevar a cabo esta asistencia que deberían hacer los servicios sociales. Estamos almacenando la comida en el local de nuestra asociación y ni siquiera se nos ha ofrecido algún espacio público para acumular las donaciones”, explica Esperanza, que trabaja intensamente dentro de la asociación.

Este miércoles, desde las 10:00 de la mañana, la persiana del local ya estaba levantada para seguir haciendo acopio de alimentos. El goteo de vecinos cargados con bolsas, carritos de la compra y cajas ha sido constante durante varias horas y por momentos también se ha formado una larga cola para estas entregas solidarias.

"Con la repercusión que está teniendo la red de alimentos estamos recibiendo muchísima ayuda de vecinos, y es algo que se agradece y que abruma. También hay puntos de recogida de alimentos en los negocios del barrio", cuenta Alejandro, otro miembro de la asociación vecinal.

Los voluntarios, "desbordados" para organizar las entregas

Así, cada lunes, miércoles y viernes -los días de recogida- es frecuente ver coches en la puerta del local, con el maletero abierto y repleto de bolsas con legumbres, fruta, leche y otros productos específicos para el cuidado infantil.

“¿Qué es lo que más se necesita?”, han preguntado varios vecinos a los voluntarios. Sobre todo, “productos no perecederos”, han respondido, aunque ha sido tal la magnitud de alimentos acumulada desde el lunes que, dicen, no tienen claro todavía qué es lo más urgente.

Dentro del local procuran no estar al mismo tiempo más de cuatro o cinco voluntarios para poder mantener las distancias de seguridad, así que resulta aún más difícil para ellos poder organizar las donaciones. Incluso han tenido que improvisar su propia "logística" con carteles escritos a mano, pero el espacio es reducido y convertirlo en almacén ha sido un reto.

"Ordenamos lo que nos va trayendo la gente y tenemos comida para desayunos, arroz, legumbres, pasta... Lo organizamos como podemos para luego poder preparar las bolsas", explica Laura, una joven vecina de Aluche que después entrar en ERTE decidió hacer este voluntariado local. La piel le "vibra", dice, al ver esa cola kilométrica de gente pidiendo ayuda que atraviesa el parque en el que se ha criado.

Piden que los "poderes públicos" se hagan cargo

Mientras Laura relata esas sensaciones, sigue colocando paquetes recién entregados por los vecinos y se coordina con otros voluntarios que preparan las innumerables bolsas blancas que podrán recoger el sábado y el domingo las familias inscritas en el listado de la Asociación.

La economía de muchas de ellas ya era inestable, pero la irrupción de esta nueva crisis las ha dejado totalmente desprotegidas.

"Sorprende sobre todo el perfil de algunos de ellos, como un señor mayor que vive con su hijo y se ha quedado sin trabajo (...) Al principio sobre todo venían inmigrantes, pero hay gente de diferentes perfiles. Algunos nunca habían pedido para comer y ahora se han tenido que tragar la vergüenza", detalla Rubio, que considera que la iniciativa de la asociación debe ser un "llamamiento" para que los poderes públicos se pongan en marcha.

"Nosotros queremos volver a ser una asociación de vecinos"

De hecho, subrayan que es el momento de que los servicios sociales tomen el relevo y continúen esa labor tanto en ese barrio, como en el resto que lo necesiten porque no creen que esta red de ayuda deba convertirse en una "red de caridad".

"Nosotros queremos volver a ser una asociación de vecinos", recalcan en varias ocasiones tanto Barbera como Rubio. Hasta que eso no ocurra, seguirán aunando fuerzas en ese barrio que en el momento más difícil supo construir una gran barrera contra el hambre.