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Coronavirus

De médico a paciente: un doctor infectado por coronavirus narra su evolución a través de Twitter

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Personal sanitario traslada a un enfermo en la entrada de urgencias del Hospital de Bellvitge en Barcelona
Personal sanitario traslada a un enfermo en la entrada de urgencias del Hospital de Bellvitge (Barcelona).

La OMS aún no había declarado la pandemia y en España apenas se contaban 17 muertos cuando Yale Tung Chen empezó a sentir los primeros síntomas del coronavirus: escalofríos, malestar y dolor de garganta. Como médico de urgencias en el Hospital Universitario La Paz, en Madrid, ya había tratado algunos casos y eso le hizo sospechar que quizás lo suyo tampoco era un simple resfriado. Esa misma noche pidió la prueba y al día siguiente - el 9 de marzo - sus propios compañeros le dieron el diagnóstico: positivo por Covid-19. De la noche a la mañana este facultativo de 35 años pasó de médico a paciente.

Ese mismo día, el doctor Tung decidió narrar su propia experiencia a través de su cuenta de Twitter (@yaletung) en una especie de diario de enfermedad, bajo el hashtag #mycoviddiary. En una entrevista a RTVE.es nos ha contado cómo ha vivido estos 17 días con coronavirus.

Pregunta: -¿Cómo vivió el momento en el que le dieron el diagnóstico?

Respuesta: Lo viví con cierto alivio. Los síntomas que presentaba no eran normales y en mi hospital llevábamos ya tiempo preparándonos para que esto pudiera ocurrir. De hecho teníamos ideado ya en casa un protocolo para que yo me pudiera aislar sin suponer un riesgo para mi familia. Y así lo hicimos: me metí en una habitación, tenía el baño delante, y la comida me la dejaban en la puerta.

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P: - ¿Cómo cree que se contagió?

R: Es una de las cosas en las que se hace poco hincapié: nosotros los sanitarios podemos ser una fuente de contagio y hay que tener mucho cuidado. Un compañero llevaba ya varios días arrastrando un catarro al que no le dio importancia... al yo dar positivo y él haber estado en contacto conmigo, se hizo la prueba y efectivamente también tenía coronavirus. Él pudo ser la fuente de la que me contagié, aunque es verdad que ya empezábamos a ver muchos casos y pudo haber sido cualquier otra persona. Después de que yo cayera han ido cayendo hasta 15 médicos más. En un servicio en el que somos 50 personas, que falte el 30% merma las capacidades de respuesta. Y aún más en una situación como la que vivimos, de trinchera de guerra, como pasa ahora en La Paz.

P: - ¿Y cómo ha sido la evolución?

R: Inicialmente me parecieron síntomas bastante banales, pero yo tengo 35 años y no tengo factores de riesgo. Sentía malestar, dolor de cabeza, la tos me dificultaba el descanso nocturno. Eran síntomas que sin coronavirus uno no le da importancia. ¿Qué ocurre con este cuadro? Que esta enfermedad es prolongada. Llevo dos semanas y los síntomas se han ido alternando entre mejoría y empeoramiento, otra nueva mejoría y un nuevo empeoramiento. Lo que más he acusado es el cansancio que llevo encima. Pero en todo momento he estado controlando mis síntomas y mi saturación. Tenía la suerte de tener el saturímetro para ver que la cantidad de oxígeno que llegaba a mi sangre era la correcta.

P:- ¿Por qué decidiste narrar en Twitter tu enfermedad y compartir fotos y vídeos de los ultrasonidos de sus pulmones?

R: Los que somos frikis en el mundo de la ecografía, siempre hemos compartido experiencias y casos anecdóticos en las redes sociales. En este caso me vino muy bien que fuera sobre mí mismo, porque así no tenía que preocuparme por contagiar a otros pacientes y además tenia mi propio consentimiento informado para compartir esa información. Me ha venido muy bien porque ahora sé que la ecografía predice con cierto adelantamiento el empeoramiento o la mejoría.

Que alguien lo compartiera en Twitter es una cuestión circunstancial, me ocurrió a mí primero y tenía el ecógrafo a mano para poder hacerlo. Si le hubiera ocurrido a otro médico en otro país seguro que hubiera hecho lo mismo que yo, por responsabilidad y por compromiso.

P: - ¿Te ha contactado mucha gente desde que cuentas tu caso en las redes?

R: Sí, de todas partes. He recibido muchos mensajes de cariño, de apoyo, lo que me ha hecho muy llevadera la primera fase de aislamiento. Además muchos médicos extranjeros me han hecho consultas y me han preguntado por la técnica y el manejo que estaba haciendo del tratamiento y los efectos secundarios.

Pero me preocupaba que todo esto pudiera interpretarse como una recomendación sanitaria o una excusa para la automedicación. Es algo que quiero remarcar: yo incluso siendo médico no me sentía capacitado para valorarme con total objetividad. Una compañera del hospital ha ido llevando telemáticamente mi caso, y ella ha sido la que ha decidido el tratamiento. Al principio con paracetamol, ibuprofeno y nolotil. Luego empecé con la hidroxicloroquina (un fármaco antimalárico) y azitromicina.

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P:- ¿Qué ha sido lo peor de estos 17 días?

R: Aislarme de mi familia ha sido la parte más complicada. Estar todos en la misma casa, pero siguiendo un distinto compás. Yo empecé con mis síntomas, a los 4 días cayó un familiar que convive con nosotros, y hace una semana mi mujer empezó a desarrollar los síntomas también. La habitación que ha servido para aislarme nos la hemos ido turnando en función de quién se encontraba mejor o peor en ese momento.

P: -¿Cómo se vive lo que está pasando en los hospitales desde el otro lado de la barrera, siendo ahora el paciente?

R: Con angustia, porque mis compañeros se están dejando la piel para poder enfrentarse a esta crisis. También con impotencia, viéndolo desde casa, o en nuestros grupos de whatsapp del hospital. Ver cómo día tras día la situación empeora crea la imperiosa necesidad de que me recupere cuanto antes, porque hace falta un relevo.

P:- ¿Qué consejo darías a los que como tu están pasando la enfermedad en casa?

R:- Que se lo tomen con paciencia, sobre todo los que están en los primeros días, porque es verdad que se cura en más del 80%, pero es una enfermedad prolongada. Tiene sus altibajos y hay que intentar tener la mente lo más despejada posible. Nutrir bien el cuerpo, mantenerlo activo en la medida de lo posible y prepararse porque esto es un parón en el camino pero para coger aliento y volver con más fuerzas para poder ayudar.

P:- ¿Cuándo crees que podrás volver al hospital?

R: Dos días y medio para poder hacerme el test que confirme que no hay virus. En cuanto vuelva me podrán en primera línea. Y si no me pusieran ahí, sería el primero que me quejaría. Tengo la tranquilidad de poder decir que si me expongo, mi sistema inmunológico estará ahí para responder a la infección.