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Trump ataca a Bolton mientras la Casa Blanca intenta frenar el libro que le compromete en la trama ucraniana

  • El presidente afirma que su ex Consejero de Seguridad Nacional "mendigó un cargo que no tuviera que aprobar el Senado"
  • La Casa Blanca advierte en una carta a Bolton de que el libro cuya publicación ultima contiene información de alto secreto

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un acto este miércoles
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un acto este miércoles EFE

   

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La inquietud parece haberse apoderado de Donald Trump y su equipo a raíz de las filtraciones del libro que ultima su ex Consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, y que le colocan en el centro de la trama ucraniana, justo cuando el impeachment que juzga si abusó de su poder entra en su fase decisiva. El presidente de Estados Unidos ha cargado este miércoles con inusitada dureza contra el que fuera uno de sus más cercanos colaboradores, al tiempo que la Casa Blanca advertía al abogado de Bolton en una carta de que el texto en cuestión contiene "significativas cantidades de información clasificada", en un intento por frenar su publicación.

Porque las revelaciones de Bolton, que en el libro asegura que Trump congleó la ayuda militar de 391 millones de dólares destinada a Ucrania para que las autoridades de Kiev accedieran a investigar a Joe Biden, un posible rival político en las elecciones de noviembre, amenazan no con provocar su destitución, ya que los republicanos tienen mayoría en el Senado y se necesitan dos tercios de los votos para aprobar los cargos, pero si con prolongar un juicio político al que la Casa Blanca pretendía dar carpetazo cuanto antes.

El impachment, de hecho, entra este miércoles en una nueva fase, toda vez que tanto la acusación como la defensa han expuesto sus argumentos: ahora es el turno de los senadores, que tendrán dos días para preguntar a ambas partes sobre las cuestiones que consideren oportunas para formarse un juicio sobre los hechos. Y el viernes, votarán si aceptan nuevas pruebas o llaman a nuevos testigos, entre ellos, como reclaman los demócratas, al propio Bolton.

Para esa votación, el líder de la mayoría republicana, Mitch McConell, habría reconocido, según varios medios estadounidenses, que por ahora no cuenta con los votos necesarios para bloquear la petición de los demócratas, que tienen 47 escaños en la cámara alta y necesitan que al menos cuatro republicanos les apoyen para incorporar nuevas evidencias. Hay varios moderados que se perfilan para ello -el senador por Utah y candidato en 2012 a la presidencia en 2012, Mitt Romney, o la senadora por Maine, Susan Collins-, pero todavía es una incógnita.

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Trump ataca a Bolton

Si al final el Senado aprueba la citación de nuevos testigos, la estrategia de la Casa Blanca de lograr una exoneración rápida para Trump habría fracasado: el juicio político, que cuando comenzó parecía que quedaría liquidado en diez días, tendría que prolongarse. Y si una de esas citaciones fuera para Bolton, el perjuicio político para el presidente podría ser mucho mayor de lo que se esperaba.

De ahí, seguramente, los improperios que el presidente ha propinado a Boltonun republicano de raigambre que ya ejercía como halcón en las administraciones de Ronald Reagan, George Bush padre y George Bush hijo, es decir, muy poco sospechoso de simpatizar con los demócratas.

"Fue incapaz de ser aprobado como embajador ante Naciones Unidas hace años, ha sido incapaz de ser aprobado para nada desde entonces, me vino a mendigar un cargo que no tuviera que aprobar el Senado", ha escrito Trump en su cuenta de Twitter. Y, aunque no explica por qué le nombró Consejero de Seguridad Nacional con esos antecedentes, señala que "fue despedido porque, francamente, si le hubiera escuchado, estaríamos en la Sexta Guerra Mundial ahora mismo".

Se va e inmediatamente escribe un libro sucio y falso. Todo clasificado por seguridad nacional

Bolton ha defendido que, en realidad, había presentado su renuncia antes por sus desacuerdos con el presidente, que este miércoles le ha reprochado explícitamente sus revelaciones en el libro que pretende publicar en marzo: "Se va e inmediatamente escribe un libro sucio y falso. Todo clasificado por seguridad nacional. ¿Quién haría eso?".

Los abogados del equipo legal que defiende a Donald Trump en el juicio político han lanzado una dura ofensiva contra los demócratas en su primer turno de defensa. En una sesión exprés que apenas ha durado dos horas frente a las jornadas de ocho y nueve horas de los demócratas, los letrados se han dedicado a desmontar los argumentos de la acusación y a insistir en la inocencia y la legalidad de los actos del líder republicano. "Verán cómo el presidente no hizo absolutamente nada mal", ha subrayado el abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone.

La Casa Blanca advierte de que el libro no puede salir con información clasificada

Una advertencia similar, aunque más formal, ha partido también este miércoles de la Casa Blanca, que ha remitido al abogado de Bolton, Charles Cooper, una carta en la que avisa al ex Consejero de Seguridad Nacional que el manuscrito del libro contiene material considerado como "alto secreto", con las implicaciones legales que conlleva revelarlo.

"Bajo la ley federal y los acuerdos de confidencialidad que su cliente firmó como condición de obtener acceso a información clasificada, el manuscrito no puede ser publicado o difundido de cualquier otra forma sin la eliminación de esa información clasificada", señala la carta, a la que ha tenido acceso Reuters, y que asegura que esos datos podrían "causar un grave y excepcional daño a la seguridad de Estados Unidos si se revelan".

Sin embargo, el abogado de Bolton ha rechazado esta tesis: asegura que la información que maneja el exasesor sobre Ucrania no puede considerarse clasificada. También ha pedido que aceleren la habitual revisión del capítulo ante la posibilidad de que pueda ser llamado a declarar en el juicio.

En cualquier caso, es un obstáculo que se podría salvar en el impeachment, si finalmente se cita a Bolton a declarar, puesto que los senadores pueden celebrar audiencias a puerta cerrada y hacer público solo parte del contenido. Y el revuelo en torno al libro puede animar a permitirlo a republicanos moderados, que no admiten que la Casa Blanca desgaste la separación de poderes pilotando el juicio político a través de la mayoría republicana para liquidarlo cuanto antes.

Así lo ha señalado Lindsey Graham, senador por Carolina del Sur y estrecho aliado de Trump, que mantiene que no es necesario llamar a testigos, aunque también se dice "preocupado cuando se ataca la credibilidad e Bolton, hace más probable que algunos sientan la necesidad de citarle como testigo. En ese caso, sería importante para el presidente y su equipo llamar a testigos de otros aspectos", del caso. Pese a los pronósticos, el impeachment sigue en todo lo alto.

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