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Ban Ki-moon pide a israelíes y palestinos que no permitan a los extremistas avivar la violencia

  • El secretario general de la ONU visita por sorpresa la región
  • Dice que mantenar estancado el diálogo de paz "sólo empeora las cosas"
  • El presidente israelí, Rivlin, alerta de una "guerra religiosa"
  • Este mismo martes tres palestinos y un israelí han muerto

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Ban Ki-moon estrecha la mano del presidente israelí Reuvén Rivlin

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que ha llegado este martes a Jerusalén para tratar con israelíes y palestinos sobre la actual oleada de ataques y disturbios, ha señalado que no se debe permitir a los extremistas de ambas partes avivar la violencia y ha instado a negociar en lugar de recurrir a "acciones unilaterales" para poner fin a los enfrentamientos.

Tras reunirse con el primer ministro israelí, Benjamin netanyahu, el responsable de Naciones Unidas ha instado a las dos partes a reiniciar las negociaciones de paz, estancadas desde hace más de año y medio, ha reclamado el "fin de la ocupación" y ha señalado que "este conflicto debe terminar".

Las acciones unilaterales solo perpetuarán la espiral de violencia

"Las acciones unilaterales solo perpetuarán la espiral de violencia", ha comentado en una conferencia conjunta con Netanyahu, al que ha advertido de que "las medidas de seguridad pueden ser contraproducentes y generar más frustración".

También ha indicado, en alusión a las acusaciones de excesivo uso de la fuerza por parte de Israel para responder a la más de una treintena de ataques y apuñalamientos perpetrados por palestinos contra su población, que espera que este país "lleve a cabo investigaciones completas en los casos en que sea necesario".

Abás celebra cada gota de sangre judía derramada y no ha condenado ninguno de los 30 ataques cometidos

Netanyahu, por su parte, ha asegurado que Israel "tiene que defender a sus ciudadanos" y ha negado que haya un uso excesivo de la fuerza. Además, ha cargado contra el presidente palestino, Mahmud Abás, con quien Ban Ki-moon tiene previsto reunirse este miércoles: "Abás celebra cada gota de sangre judía derramada y no ha condenado ninguno de los 30 ataques cometidos", que su país quiere "restaurar la calma y seguridad para todo el mundo" y que "protege los lugares santos".

"Lo demás son mentiras", ha sentenciado en referencia a las acusaciones palestinas de que trata de romper el statu quo en la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén Este y venerada por musulmanes y judíos como un lugar sagrado.

Una guerra religiosa, la gran amenaza

Antes de reunirse con Netanyahu, Ban ya había compartido las preocupaciones sobre el trasfondo religioso de los úñltimos enfrentamnientos con el presidente israelí, Reuvén Rivlin. "No es demasiado tarde para evitar una crisis mayor", ha declarado el representante de Naciones Unidas, que ha asegurado que pedirá a ambas partes que "tomen los pasos necesarios para evitar nuevos incidentes en ambos lados".

Ban ha advertido: "La violencia solo trae violencia. No debemos permitir a los extremistas en ninguno de los lados, o a los que piensan que la violencia es la solución, avivar aún más el conflicto".

Por su parte, el presidente israelí, Reuvén Rivlin, ha dicho este martes durante la reunión con el secretario general de la ONU que la Explanada de las Mezquitas (Monte del Templo para los judíos) "es rehén de gente que quiere una guerra religiosa". "El Monte del Templo está siendo mantenido como rehén por gente que quiere traer una guerra religiosa. No podemos permitir esto. Israel no tiene una guerra con el islam", ha asegurado Rivlin, según un comunicado difundido por su oficina.

Su país, ha dicho, "no ha cambiado, ni cambiará ni una sola letra del acuerdo de statu quo", un pacto "que no estaba pensado para dividir" a las diferentes religiones, "sino para construir un entendimiento", y ha prometido que "Israel seguirá respetando los derechos de los fieles musulmanes y la santidad del lugar".

Nueva jornada de violencia en Oriente Medio.

Rebajar la tensión

Ban Ki-mon ha asegurado asimismo que, más allá de la tensión actual, el problema está en "la falta de voluntad de restaurar un horizonte político", en referencia al estancamiento de las negociaciones de paz, suspendidas hace casi año y medio, y ha apuntado que mantener el statu quo "solo está empeorando las cosas".

La violencia "solo mina las legítimas aspiraciones palestinas de un estado y el deseo de los israelíes de seguridad", ha declarado el jefe de la ONU, que ha apostado por "salvaguardar la solución de dos estados" y "dirigir a la gente de vuelta al camino hacia la paz".

Ban Ki-moon ha asegurado que su visita refleja "la alarma global por la peligrosa escalada de violencia" en la región, donde han muerto desde principios de este mes 8 israelíes, un eritreo, un agresor árabe israelí y 45 palestinos, alrededor de la mitad de estos últimos autores de ataques o supuestos atacantes.

El secretario general de la ONU ha señalado que con su viaje pretende ayudar a "rebajar la tensión e impedir que la situación se salga de control" y transmitió su pésame a los familiares y amigos de las víctimas de "las hostilidades y ataques terroristas". "Ninguna sociedad debería vivir en el miedo. Ninguna sociedad puede permitirse ver a su juventud sufrir en la desesperanza", ha afirmado Ban, que ha advertido de que "si no se actúa pronto", el conflicto podría crecer y tener serias repercusiones en Israel, Palestina y más allá.