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Miles de opositores se reúnen en Moscú para protestar por el año de "caza de brujas" de Putin

       
  • Ha sido la primera gran protesta de 2013 en un clima de creciente represión
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  • Este martes se cumple el primer aniversario del regreso al Kremlin de Putin

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Concentració en la plaza Bolótnaya de Moscú este lunes. REUTERS REUTERS/Sergei Karpukhin

Miles de opositores se han congregado en Moscú y otras ciudades para pedir la libertad de los "presos políticos”, algunos de ellos detenidos hace justo un año en una gran manifestación que tuvo lugar la víspera de la vuelta al Kremlin de Vladimir Putin, un periodo en el cual se ha intensificado la represión en Rusia.

La de este lunes en Moscú ha sido la primera gran manifestación antigubernamental desde diciembre de 2012 y en ella han participado 10.000 personas de acuerdo con la Policía o decenas de miles, según los convocantes, informa Efe. La escena se ha repetido San Petersburgo y otras ciudades, aunque las cifras de participantes han sido mucho más modestas que hace un año, según la agencia.

En la capital, donde las autoridades habían prohibido una marcha que pretendían celebrar también los opositores, el acto ha tenido lugar en la plaza Bolótnaya. Entre otros, se ha dirigido a la multitud Mijaíl Kasiánov, en su día primer ministro con Putin y ahora acérrimo crítico de su gestión.

Una de las principales demandas de la oposición extraparlamentaria es la liberación de los presos políticos, término que rechaza el Gobierno.  "Se encuentran en la cárcel cuando son inocentes", ha dicho Kasiánov, citado por Efe.

El 6 de mayo de 2012 un mitin que congregó a más de 100.000 personas en esta misma plaza moscovita y desembocó en enfrentamientos entre manifestantes y agentes antidisturbios. Hubo una treintena de heridos y fueron detenidas más de medio millar de personas.

Más de 450 personas han sido detenidas y seis están hospitalizadas por los enfrentamientos entre la policía y los participantes de una marcha anti-gubernamental en Moscú. A un día de la investidura de Vladimir Putin como presidente, decenas de miles de personas han vuelto a desafiarle en las calles.

Precisamente, la pasada semana el opositor ruso Konstantín Lébedev fue condenado a dos años y medio de cárcel por “organizar desórdenes masivos” en esas protestas.

La sombra del fraude

Rusia vivió en esas fechas las mayores protestas antigubernamentales desde la caída de la Unión Soviética en 1991. Las manifestaciones comenzaron tras las elecciones legislativas de finales de 2011, en las cuales hubo múltiples denuncias de fraude.

Después se celebraron elecciones presidenciales, en las cuales Vladimir Putin, que ejercía como primer ministro tras haber agotado los dos mandatos constitucionales (2000 a 2008) en la jefatura del Estado, ganó y volvió al Kremlin el 7 de mayo de 2012.

Muy rápido, se sirvió de la Duma (Cámara de Diputados, controlada con una amplísima mayoría por su partido), que aprobó una tras otra y sin apenas debate leyes consideradas represoras por sus víctimas y que Amnistía Internacional tachó de "caza de brujas" contra opositores radicales, blogueros y miembros de las ONG.

"A Putin no le gustó nada que su sucesor, Dmitri Medvédev (presidente entre 2008 y 2012), concediera a los rusos más libertad. Vio en esa política una amenaza a su sistema, lo que sumado al estallido de la Primavera Árabe le llevó a poner en marcha la máquina represora del Estado", asegura a Efe Serguéi Mitrojin, líder del partido liberal Yábloko.

La primera de esas medidas fue la ley sobre mítines y actos públicos que impone tales multas en caso de alteración del orden que, desde entonces, la oposición extraparlamentaria apenas ha pisado la calle.

Prensa y ONG en el disparadero

Putin asegura que en Rusia no hay presos políticos y que nadie es encarcelado por sus convicciones, pero varios de los líderes de las protestas antigubernamentales han sido condenados, están siendo juzgados o se encuentran bajo arresto domiciliario.

"No veo aquí ningún rasgo de estalinismo. El estalinismo está ligado al culto a la personalidad, a masivas violaciones legales o a los campos de trabajo. No hay nada de eso en Rusia. Eso no significa que no debamos tener orden y disciplina", dijo recientemente Putin.

En cuanto a las organizaciones no gubernamentales, Putin está convencido de que Occidente y, en particular, EE.UU. las aprovechan para inmiscuirse en los asuntos internos de Rusia, por lo que ahora les obliga a inscribirse como "agentes extranjeros". Varias ONG ya han recibido fuertes multas.

Rusia comienza a aplicar su nueva ley de ONGs. Obliga a las organizaciones financiadas desde fuera del país a inscribirse como Agentes Extranjeros, un término que en tiempos soviéticos era sinónimo de espía. Ahora una agencia de seguimiento electoral que denunció el fraude en las votaciones de 2011 se enfrenta a sanciones económicas y miles de ONGs podrían tener que cerrar

La prensa también recibió su ración de nuevas leyes restrictivas como la que tipifica como delito penal la calumnia seis meses después de que fuera derogada por Medvédev, a lo que se suma la elaboración por ley de una lista negra de páginas web, informa Efe.

Al mismo tiempo, el retorno de Putin al Kremlin ha coincidido con una ralentización de la economía y la caída de las exportaciones de hidrocarburos, lo que ha disparado los primeros rumores sobre una posible recesión.

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