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Dos vuelos de prueba de Boeing 787 concluyen sin nuevas pistas sobre los fallos de las baterías

  • Por ahora, Boeing solo podría ofrecer una posible solución paliativa
  • La compañía ya admite que se retrasarán las entregas de nuevos aviones
  • Airbus opta por la precaución y abandona el uso de este tipo de baterías

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Tras llevar a cabo dos vuelos de prueba en el ZA005 de Boeing y varias pruebas en tierra tanto en este avión como en un par de unidades destinadas a la aerolínea polaca LOT, Boeing no parece estar más cerca de averiguar qué pasa con las baterías de los 787 y por qué dos de estas se incendiaron en otros tantos aviones de JAL y de ANA.

Los dos vuelos de prueba se llevaron a cabo sin ningún problema y sin detectar ninguna anomalía en el funcionamiento de las baterías ni de los sistemas asociados, y lo mismo pasó con las pruebas en tierra.

Así que más de un mes después de que las autoridades retiraran el permiso para volar a este modelo Boeing sigue poco más o menos como estaba al principio.

Parche provisional

Pero en cualquier caso por ahora no parece que se estén planteando cambiar el tipo de baterías usadas en el 787, sino que más bien están pensando en montar algún tipo de solución temporal en la que las baterías en cuestión vayan encerradas en algún tipo de contenedor capaz de contener un incendio si este se produce.

Claro que aún en caso de optar por una solución temporal como esta sería necesario que esta fuera evaluada por las autoridades competentes antes de que los 787 pudieran volver a entrar en servicio, lo que necesitaría por lo menos algunas semanas de pruebas y análisis.

Y esto sin tener en consideración el problema de percepción por parte de los pasajeros que tendrían que aceptar volar en un avión que al menos por ahora puede llegar a estar a cinco horas y media del aeropuerto más próximo, aunque probablemente en el caso de que este mecanismo de contención fuera aprobado al 787 se le retiraría la certificación ETOPS que le permite realizar este tipo de rutas.

Eso sería también otro problema serio para las aerolíneas que lo tenían ya en servicio, pues limitaría mucho su uso en rutas de largo radio, que son precisamente aquellas para las que está concebido este avión.

Además, mientras Boeing se decide o no por esta solución temporal, ya ha empezado por fin a a avisar a sus clientes que va a haber retrasos en las entregas, algo que ha confirmado Norwegian Air Shuttle, que va a ver como se retrasa la entrega de sus dos 787, prevista para abril y junio de este año, y sin ninguna previsión en cuanto a la posible nueva fecha de entrega de los aviones.

Airbus toma precauciones

Por su parte, Airbus ha anunciado que aunque mantiene la confianza en las baterías de iones de litio que igual que el 787 usa su nuevo A350, va a reemplazarlas por baterías de niquel-cadmio mientras no se aclara del todo la situación. El fabricante espera que este cambio, a pesar de que llega ya con el programa de desarrollo muy avanzado, no tenga impacto en la fecha de entrada en servicio del A350, aunque de hecho el primer prototipo volará aún con baterías de iones de litio porque no da tiempo a cambiarlas si se quiere mantener la fecha de su primer vuelo para este próximo verano.

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