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En Estados Unidos preocupa el impacto que podría tener la implantación de la red móvil 5G en la seguridad aérea, cuando se despliega cerca de un aeropuerto. Varias aerolíneas han alertado de peligrosas interferencias y han optado por cancelar y reprogramar operaciones. Las autoridades aeronáuticas y las compañías de telecomunicaciones buscan una solución, para garantizar que no se generen riesgos a la seguridad aérea. Han pedido que se establezca un radio de seguridad de dos millas entorno a los aeropuertos donde se suprima la señal del 5G, aunque las compañías de telefonía aseguran que esas interferencias no se dan.

En el caso de España, de momento, no existe ese problema. Según la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, en nuestro país el 5G utiliza las bandas de 3,4 a 3,8 gigaherzios, por lo que hay una distancia de 400 megaherzios, mientras que en Estados Unidos esa diferencia es menor, de 200 megaherzios.

Informa Fran Sevilla y David Vidueiro

La pandemia tiene efectos también en el espacio aéreo. La demanda de vuelos ha caído drásticamente desde la irrupción de la variante ómicron, por lo que algunas compañías europeas han decidido operar vuelos con aviones vacíos para no perder los llamados slots, es decir, los derechos que permiten despegar y aterrizar aviones en los aeropuertos.

Esta decisión ha sido tomada por el grupo alemán Lufthansa, que basándose en los más de 30.000 vuelos cancelados recientemente busca mantener sus rutas aéreas. Así, realizará miles de vuelos que califican como innecesarios a lo largo del próximo trimestre, cumpliendo así con el mínimo del 50% de operaciones que la normativa europea exige llevar a cabo para poder mantener las rutas aéreas programadas.

Por otro lado, en España, Iberia asegura que no ha tenido que recurrir a esta práctica, aunque continúa haciendo un seguimiento a la evolución de la pandemia.

FOTO: EFE/EPA/JOHN G. MABANGLO

El Gobierno español planteó hace meses seguir los pasos de Francia y prohibir las rutas en avión que tengan una alternativa en tren de menos de dos horas y media, para reducir las emisiones de dióxido de carbono. Esto afectaría a las conexiones de Madrid con Valencia, Alicante y Sevilla. Una medida que de momento está congelada y que según cálculos de las aerolíneas apenas reduciría su huella de carbono un 0,9%.

El transporte genera el 27 % de gases de efecto invernadero, pero la cuota del tren es apenas de 5 décimas. Por eso el ferrocarril se sitúa en el centro de la estrategia de la movilidad sostenible. Bruselas quiere multiplicar por dos el volumen de pasajeros de tren en 2030 y el de mercancías para 2050. La aviación es responsable del 3 % de emisiones de CO2. La descarbonización del sector está en marcha, pero es compleja. Ahora se trabaja en combustibles ecológicos fabricados con residuos de plásticos, aceites usados, podas agrícolas. La tecnología está, pero el precio no acompaña. El transporte público ha sufrido un gran retroceso en 2020. Antes de la pandemia, un 54 % de ciudadanos usaba el transporte público para desplazarse. Ese porcentaje ahora ha disminuido 7 puntos. Respecto a la utilización de coches, una encuesta realizada por la consultora Accenture destaca que el 64 % de los conductores estarían dispuestos a pagar más por un coche sostenible.

Informa Blanca Pascual

La aviación ha sido uno de los sectores más afectados por la pandemia en términos económicos. Ahora se enfrenta a una lenta recuperación con el reto de la sostenibilidad por delante. El objetivo es llegar a emisiones neutras de carbono en 2050. La innovación y la colaboración de agentes privados y públicos será clave para que en el plazo de 20 o 30 años, contemos con una aviación civil en sintonía con el medio ambiente. Un reportaje de Blanca Pascual

Desde 2001 viajar en avión era algo habitual para muchos ciudadanos del mundo. Los precios habían bajado a la mitad y los vuelos se habían duplicado. En 2019 la industia aérea aportaba el 4% del PIB mundial y generaba casi 90 millones de empleos. Con la llegada del coronavirus, todo cambió. Un reportaje de Yolanda Rodríguez. 

Rusia bloqueó este jueves tres vuelos procedentes de la Unión Europea, negándole tanto a Air France como a Austrian Airlines modificar su ruta para eludir el territorio bielorruso, siguiendo las recomendaciones de la UE. Moscú asegura que las causas fueron técnicas, y no políticas, pero la UE, por boca del Alto Representante para la Política Exterior, Josep Borrell, ha mostrado su preocupación. La UE estudia impedir los vuelos a su territorio de la compañía bielorrusa, Belavia. 

Rusia ha mostrado su apoyo al presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, en una muestra más de apoyo en medio del conflicto con la UE provocado por el desvío forzoso al aeropuerto de Minsk de un vuelo de la aerolínea Ryanair que sirvió para detener a un periodista opositor, Roman Protasevich, y su novia, la ciudadana rusa Sofía Sapega.

Foto: Un pueblo de la aerolínea bielorrusa Belavia en el aeropuerto Domodedovo de Moscú. REUTERS/Maxim Shemetov

A día de hoy más de medio millón de trabajadores siguen protegidos por un ERTE. Es la sexta parte del máximo, en lo más crudo de la pandemia, y pertenecen a sectores que tienen difícil reactivarse como las arolíneas, las discotecas o los fuegos artificiales.

Mantener abierto este paraguas para salvar el empleo ha costado unos 40.000 millones de euros. En concreto, son 570.000 las personas que se mantienen todavía en ERTE. La mayoría pertenecen a actividades turísticas que no han podido levantar cabeza desde que empezó la pandemia. Hablamos, por ejemplo, de los empleados de hoteles: prácticamente la mitad, unos 100.000 siguen en ERTE. O del sector aéreo, donde 4 de cada 10 continúan bajo esta protección.

Si miramos al mapa encontramos una situación similar: el turismo marca el grado de depencia de este mecanismo. En Canarias, el 13% de sus trabajadores está en ERTE, mientras que en Baleares el porcentaje se sitúa en el 8%. Son números altos, pero lejos del pico de 3.600.000 personas que se alcanzó en abril del año pasado. En total, la factura asciende a 40.000 millones de euros hasta el mes de mayo. Eso sí, cabe recordar que Europa nos ha hecho un préstamo de 21.000 millones de euros para sufragar parte del gasto.

El presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, ha reiterado este miércoles que su país actuó conforme a la ley internacional al forzar el aterrizaje de un avión de Ryanair que transitaba por su espacio aéreo. El avión aterrizó en Minsk por una supuesta amenaza de bomba, que se demostró falsa, pero las autoridades detuvieron a dos de sus pasajeros: el periodista opositor Roman Protasevich y su acompañante rusa, Sofia Sapega.

"Actué conforme a la ley al defender a las personas de acuerdo con todas las normas internacionales", ha dicho Lukashenko en una intervención ante ambas cámaras del Parlamento y otras autoridades.

"No queríamos un pequeño Chernóbil, ¿qué habría hecho EE.UU.?" se ha preguntado Lukashenko, que ha revelado que se puso en alerta a las centrales nucleares del país.

Lukashenko ha acusado a Protasevich de preparar una "rebelión sangrienta". 

El incidente del avión de Ryanair ha provocado una nueva batería de sanciones de la Unión Europea contra Bielorrusia y que numerosas compañías aéreas eviten sobrevolar el espacio del país europeo. Estados Unidos también estudia imponer algún tipo de sanciones, según adelantó este martes el presidente, Joe Biden.

Foto:imagen de archivo del presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko. SERGEI GAPON / AFP

Aerolíneas de todo el mundo han decidido evitar el espacio aéreo de Bielorrusia después del aterrizaje al que obligó el gobierno de Lukashenko para poder detener a un periodista crítico con el régimen. Juan Carlos Lozano, piloto y vicepresidente de la Asociación Europea de Pilotos dice que es una decisión lógica. “Es algo serio no poder confiar en un país. El sistema de la aviación se basa en la confianza”. En este sentido, cree muy necesario que haya una investigación independiente que esclarezca todo lo que ocurrió el domingo: “Algún órgano independiente hay que tomar cartas en el asunto”.

El Gobierno de Bielorrusia defiende que cumplió las normas internacionales cuando este domingo obligó a aterrizar en Minsk a un avión de Ryanair que volaba de Grecia a Lituania y detuvo a uno de sus pasajeros, Roman Protasevich, un periodista crítico con el régimen del presidente Alexandr Lukashenko.

El avión de Ryanair volaba de Atenas a Vilna y las autoridades bielorrusas le hicieron aterrizar alegando una supuesta amenaza de bomba. La aeronave comercial fue escoltada por un caza y tuvo que aterrizar en el aeropuerto de Minsk, donde descendieron varias personas, entre ellas Protasevich, que fue arrestado. El grupo de artificieros que inspeccionó el avión y el equipaje no halló ninguna bomba y las autoridades bielorrusas han abierto una investigación por denuncia falsa.

Rusia ha apoyado a su más fiel aliado mientras la Unión Europea (UE) estudiará este lunes posibles sanciones por lo que considera un acto intolerable.

Los líderes de las instituciones de la Unión Europea, que se reúnen este lunes, y los de la OTAN han mostrado su malestar contra Bielorrusia por desviar, este domingo, a Minsk -capital bielorrusa- un avión de Ryanair con 120 pasajeros que volaba a Lituania. El avión fue desviado para arrestar al periodista y activista opositor bielorruso Roman Protasevich, un estrecho colaborador de la líder de la oposición bielorrusa, Svetlana Tikhanóvskaya, que, como ella, huyó de Bielorrusia y vive en Lituania. El presidente de este país vecino demanda la vuelta inmediata del activista Protasevich y declara que habrá sanciones ante una acción de este tipo.

Foto: EFE/EPA/STRINGER

Se trata del primer vuelo de pasajeros de largo recorrido con aceite de fritura como combustible, un biocarburante producido en Francia que evita la emisión de veinte toneladas de dióxido de carbono. Air France asegura que solo supone un sobrecoste de cuatro euros por persona a cambio de un gran beneficio para el medioambiente.

Foto: Un Airbus A350 de Air France (REUTERS/Regis Duvignau//File Photo)

Las aerolíneas prevén que este verano sea mejor que el pasado, aunque solo operarán el 58% de los vuelos de 2019. Y piden menos requisitos para viajar. Defienden, incluso que los vacunados contra la COVID-19 no tengan que hacerse una PCR para volar. La pandemia dejó al año pasado a muchos viajeros sin poder viajar. Las aerolíneas les dieron a cambio bonos para disfrutar más adelante. Y muchos están ahora a punto de caducar.

Quien no quiera cambiar o ampliar la duración de su bono, tiene otra alternativa: puede pedir a la aerolínea que se le reembolse el precio del billete inicial por el que no pudo volar. Las aerolíneas reconocen dificultades para hacer reembolsos, pero la situación, dicen, ha mejorado. Su intención es atender cuanto antes las peticiones pendientes.

Foto: aeropuerto en Paraguay. EFE/ Nathalia Aguilar

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