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Hamás sale reforzada en un conflicto sin vencedores ni vencidos

  • La resistencia islamista eclipsa a Fatah y a Mahmud Abás
  • Netanyahu gana puntos frente a sus adversarios electorales
  • El escenario será inestable y con brotes de violencia

Ver también: Especial mapa del conflicto en Gaza

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Palestinos frente a la verja que separa Gaza de Israel. Al otro lado, un tanque del Ejército hebreo
Palestinos frente a la verja que separa Gaza de Israel. Al otro lado, un tanque del Ejército hebreo AFP AFP PHOTO/ SAID KHATIB

Dos días después de iniciarse la tregua que puso fin, hasta el momento, a los bombardeos sobre Gaza y el lanzamiento de cohetes contra Israel, ambas partes reclaman la victoria en este el último asalto del largo conflicto árabe-israelí.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, argumenta, según recoge Haaretz, que una intervención terrestre hubiera sido mucho peor, y que los bombardeos han menguado considerablemente el poder de fuego de Hamás. Este último, por su parte, celebra como una "victoria" que no se haya producido dicha invasión.

Ambas afirmaciones parecen gratuitas si se comparan, de un lado, con el alto coste en vidas humanas (166 palestinos, la mayoría civiles, y 5 israelíes), y de otro con la precariedad de la tregua. Este mismo viernes ha muerto un palestino por disparos israelíes.

Según los expertos consultados por RTVE.es, ninguna de las partes ha conseguido sus objetivos declarados. Si acaso, las ganancias son relativas y dependen principalmente, de la relación con sus rivales internos. En cambio, parece haber un claro perjudicado: el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, y su vía diplomática hacia un estado propio.

Nuevo peso regional de Hamás

Los islamistas ganaron las elecciones en Gaza en 2006, pero desde entonces han sido tratados como parias, debido a que EE.UU., Israel y la Unión Europea siguen considerando  a Hamás un grupo terrorista. Tras el alto el fuego, sin embargo, varios análisis (por ejemplo, en Haaretz y Financial Times) consideran que su estrella está en ascenso

Hamás ha ganado centralidad política

"Hamás ha ganado centralidad política", asegura Eduard Soler, investigador del Centro de Estudios y Documentación Internacional de Barcelona (CIDOB).

"Antes, solo Turquía hacía el esfuerzo de mantener la misma relación con Fatah (el partido de Abás, que gobierna en Cisjordania) y con Hamás", recuerda Soler.

"Ahora todo cambia: hay más actores hablando con Hamás: Catar, Túnez, y sobre todo Egipto", dice el investigador del CIDOB. No cabe esperar que el sucesor de Hillary Clinton al frente de la diplomacia estadounidense se siente a hablar con los islamistas, pero "esta nueva centralidad regional le conectará con el resto de actores, como EE.UU. e Israel".

Por su parte, Haizam Amirah Fernández, experto del Real Instituto Elcano, no cree que pueda hablarse de beneficio para el movimiento islamista, más allá de reforzar sus principios.

"El factor de resistencia es su razón de ser - explica - y eso se debe a que hay una ocupación. Siempre que pueden demostrar que resisten en un conflicto enormemente asimétrico, demuestran su capacidad".

Abás, eclipsado

En lo que ambos expertos están de acuerdo es en que el papel del presidente palestino, Mahmud Abás, se ha visto muy devaluado. En palabras de Soler, Abás se ha visto "eclipsado" por Hamás, que disputa a Fatah el liderazgo de la causa palestina.

En las calles de Gaza se han visto, por primera vez desde 2007, banderas de Fatah. Pero Abás apenas ha participado en las negociaciones, y ni siquiera ha puesto un pie en la Franja durante la crisis. Al contrario que el primer ministro egipcio, y miembro de los Hermanos Musulmanes, Hisham Qandil.

Amirah Fernández subraya la contradicción de Israel. "No deja de sorprender que el gobierno israelí negocie más, aunque sea indirectamente, con grupos a los que llama terroristas que con los supuestos socios para la paz de la ANP".

Es más que probable que el presidente palestino pierda apoyos en su intento de que Palestina sea reconocida como estado observador en la ONU el próximo 29 de noviembre. "Un motivo más para votar a favor", apostilla el investigador del Real Instituto Elcano.

Críticas a Netanyahu

El primer ministro israelí tampoco las tiene todas consigo. Los objetivos declarados de la Operación Pilar Defensivo no se han cumplido: aunque Hamás ha perdido dirigentes (entre ellos, a su jefe militar, Ahmed Jaabari), munición e infraestructuras, sus misiles han seguido surcando el cielo y han llegado más lejos que nunca, hasta Tel Aviv y Jerusalén.

Es cierto que Israel mantiene intacto su poder disuasorio y conserva la carta de la invasión, pero una incursión terrestre no garantiza nada y tendría un mayor coste en vidas humanas. En 2008-2009, durante la Operación Plomo Fundido, el Ejército israelí entró la Franja y mató a 1.400 palestinos. Cuatro años después, Hamás sigue ahí.

Los "halcones" de la política hebrea y los habitantes del sur del país critican que Netanyahu no haya cumplido sus promesas de dureza.

Los reservistas vuelven a casa. El Ejército israelí ha empezado a desmovilizar a los soldados de tierra. Pero en la frontera con Gaza se queda de momento el armamento pesado. Una advertencia por si la tregua fracasa. El sur de Israel, la zona más expuesta a los cohetes, intenta volver a la normalidad. Pero todavía no se ven niños en las calles. Y los colegios están cerrados. La desconfianza es generalizada.

Cinco de las últimas siete elecciones israelíes han estado precedidas de guerras

Pero las motivaciones del primer ministro eran otras. "Cinco de las últimas siete elecciones en Israel han estado precedidas de guerras frente a sus vecinos. Esto no es casualidad, es un patrón que se repite", recuerda Amirah Fernández.

Soler piensa que la decisión de pactar una tregua beneficia a Netanyahu "porque ha conseguido que el tema central sea la seguridad, y no los temas sociales, los precios o la vivienda, y porque ha mostrado cierta templanza a la hora de no precipitarse y arriesgarse a una solución terrestre, mucho más costosa". "Aparece así como un líder capaz de defender el país sin precipitarse", resume.

Sin embargo, el primer ministro parece haberse complicado la campaña electoral. Las primeras encuestas conocidas tras la tregua, y publicadas por el diario Maariv, indican que la coalición Likud Beitenu, encabezada por Netanyahu y Lieberman, obtendría 37 de los 120 escaños del Parlamento, cuando antes del conflicto se le atribuían 43.

El Gobierno israelí sí se ha apuntado un tanto claro por el éxito del nuevo sistema antimisiles, que ha logrado parar más del 80% de los proyectiles y minimizar las víctimas del lado hebreo.

Escenario inestable 

La situación descrita está lejos de permanecer estable. Este mismo viernes, el Ejército israelí ha disparado sobre la franja, matando a un agricultor e hiriendo a otras ocho personas. La tregua es frágil, como poco.

"Se darán las condiciones suficientes para que cualquiera pueda decir, cuando le interese, que se han violado los términos del acuerdo", subraya Eduard Soler.

Por su parte, Amirah Fernández sostiene que la reciente ola de violencia, como todas las anteriores, son "recordatorios" que los contendientes envían a sus respectivas poblaciones "para que no olviden quiénes son sus enemigos, por qué los odian, por qué son una amenaza".

"Profundizan el odio, dificultan la negociación y alejan cada vez más una solución negociada y pacífica", explica, y concluye: "Quienes han perdido han sido aquellos que ansían vivir en paz en Oriente Medio".

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