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'Rodríguez' Rubalcaba le lee a Rajoy su programa

  • El candidato socialista 'interroga' a su rival acerca de su programa electoral
  • Rajoy se centra en la herencia del gobierno socialista y evita pronunciarse
  • El principal lapso de Rajoy ha sido confundir a Rubalcaba con Zapatero
  • Su rival ha estado a punto de reconocer que mentía al responder a Rajoy
  • Tras las acusaciones, ambos han prometido colaborar en el futuro

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Rajoy llama en un lapsus a Rubalcaba "señor Rodríguez Zapatero"

Tras comer esta tarde una ensalada de tomate con atún, un filete con patatas y un kiwi, quizá mientras se tomaba un digestivo poleo, Alfredo Pérez Rubalcaba debió subrayar esas dos líneas aparententemente anodinas - "facilitaremos la gestión activa del patrimonio dañado de las entidades financieras que lo precisen"- y gritar "¡Eureka!".

Despúes, camino hacia el Palacio de Congresos de Madrid -"Voy hacia el debate. Siento una gran responsabilidad"-, el candidato socialista salió del coche y mostró con su corbata azul de qué iba a ir realmente el único debate electoral en estos comicios generales: 'camuflar' con las señas de identidad de Mariano Rajoy -que había llegado unos minutos antes con una corbata y un traje similar- la situación precaria en que le colocan las encuestas.

Rubalcaba llega al Palacio de Congresos para debatir con Rajoy

"Estamos hoy aquí porque el Gobierno se ha visto obligado a adelantar las elecciones", le recuerda líder del PP al comenzar el debate, después de que Manuel Campo Vidal ejerciese su don de lenguas y se dirigiese a los telespectadores italianos y portugueses, casi el único guiño internacional de una confrontación centrada en el paro, las pensiones y un documento de 214 páginas titulado Lo que España necesita, también conocido como el programa electoral del PP.

Habla de los cinco millones de parados y propone un cambio para mejorar la situación económica y "recuperar la confianza".

Lecturas de un programa

La frase subrayada, ubicada en la página 34 del programa, da lugar a la primera confrontación entre ambos candidatos, que bien puede resumir lo ocurrido en la hora y media siguiente.

Rubalcaba lanza su primer ataque a Rajoy, asegurando que detrás de esas palabras se esconde un 'programa oculto': que el estado se quede con los activos tóxicos de la banca.

El candidato socialista plantea una serie de medidas para mejorar el empleo y la financiación.

El líder del PP, con los ojos pegados a sus papeles -tal y como estaría el resto de la noche- niega la mayor y califica a su contrincante como 'Rodríguez Rubalcaba', en un lapsus que repetiría con posterioridad y que revela -consciente o inconscientemente- su estrategia a lo largo del debate: mostrar al candidato socialista como el heredero de la gestión del gobierno socialista y la cifra que le persigue como una losa: cinco millones de parados.

La historia se repite poco después. Página 37: "Impulsaremos, de forma acompasada a la recuperación económica, la  creación de un fondo de capitalización individualizado para cada  trabajador que contemple la cobertura contra el desempleo".

Rubalcaba pide a Rajoy que aclare qué tipo de reforma laboral planea

El debate transita en sus momentos más tensos."Le voy a responder con mucho gusto, usted miente. Está dejando caer una insidia, cosa que no me sorprende", insiste Rajoy, que le repite mientras su rival le interrumpe: "Yo no soy como usted".

Termina así el primer bloque, que se reanuda con un Rubalcaba un poco más calmado, pero que sigue tocando las notas que marca el programa electoral del PP.

Ahora toca pensiones. Página 116: "Presentaremos al Congreso, cada dos años un informe que evalúe la evolución financiera de las pensiones y las principales variables del sistema".

También añade una variante: No sólo lo que está, sino lo que no está. "No he encontrado ninguna mención a la financiación de la sanidad pública en su programa", le reprocha Rubalcaba.

Rifirrafe entre Rubalcaba y Rajoy sobre Sanidad

"Yo se lo explico", le replica Rajoy pero Rubalcaba le interrumpe. "Pero hombre, déjeme, que no le va tan mal el debate, no se ponga nervioso", añade con su socarronería gallega.

El choque empieza a entrar en su recta final, y a Rubalcaba ya se le han acabado los subrayados del programa del PP, del que dice orgulloso a Rajoy que se lo ha leido "mejor que usted".

Entonces el candidato socialista trata de imponerse en el esprint final -recordando sus tiempos de atleta- hablando de la privatización de la sanidad y de la educación en las comunidades gobernadas por el PP, así como el recurso de los 'populares' contra el matrimonio homosexual ante el Tribunal Constitucional.

"Páseme la cinta"

La respuesta de Rajoy ante esas críticas -las disputas sobre el modelo austríaco, el supuesto paso de los pacientes más caros a la sanidad pública en Valencia, los insultos de la presidenta de la Comunidad de Madrid a los profesores- se resume en tres palabras: "Páseme la cinta".

También a esas alturas, las defensas construidas por los asesores empiezan a desmoronarse y en el hilo de las conversaciones ambos lanzan sus frases más desafortunadas.

"Ahora es usted el que mient...interrumpe", se corrige a sí mismo Rubalcaba en una réplica. Rajoy, después de no presumir de dar clases de Economía, demuestra que tampoco las puede dar de Geografía, al colocar las localidades sevillanas de Constantina y Cazalla en Cádiz.

Además, muestran cualidades fueras de lo normal: Rajoy desvela que cuando era presidente de Pontevedra 'inauguró la luz' en algunos pueblos. Rubalcaba, por su parte, es capaz de adivinar un gráfico de Rajoy sobre seguridad ciudadana y contestarle con otro preparado en apenas dos segundos.

Al final, la suerte está echada y ambos aceptan que tienen cosas que les unen: la lucha por mejorar la conciliación de la vida laboral y, sobre todo, la colaboración total en los pasos que haya que dar ante ETA tras dejar las armas.

Rubalcaba y Rajoy celebran el fin de ETA.

"Ante las adversidades no me arrugo",  concluye el orador Rubalcaba convertido en lector e intérprete de las futuras intenciones de su rival.

Y éste, más de tres años después, en el mismo escenario en que quiso creer en una niña "que nace en España con una familia, una vivienda y unos padres con trabajo" se conforma con una promesa más modesta: Recuperar "lo que no teníamos que haber perdido".

"España necesita un cambio y lo necesita con urgencia", afirma el candidato popular en su último turno de palabra. Lee su intervención.