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Los Murdoch piden perdón pero niegan su responsabilidad en el escándalo de las escuchas

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Rupert Murdoch comparece en la Cámara de los Comunes por las escuchas ilegales

Era la comparecencia más esperada: los Murdoch juntos, padre e hijo, para dar respuesta a todas las preguntas sobre un escándalo que ha puesto en entredicho el que es el segundo mayor imperio periodístico del mundo. Ellos, conscientes de lo que estaba en juego, han querido dejar clara, desde el principio, la línea de su intervención: piden perdón pero no se consideran responsables.

Esa, la de que no eran conscientes de la trama, ha sido su principal argumentación durante las tres horas de interrogatorio que, además, no han estado exentas de momentos de tensión como el que se ha vivido cuando una persona anónima ha intentado lazar espuma de afeitar contra Rupert Murdoch.

Al margen de esa anécdota, el resto de la comparecencia se ha caracterizado por un ambiente sobrio, tenso y serio, con múltiples interrupciones entre ambos -James respondía en lugar de su padre cuando lo creía oportuno o para completar sus declaraciones-, y por la insistencia sobre su desconocimiento de las prácticas ilegales y en que, cuando las supieron, tomaron medidas.

Argumentación firme

El primero en tomar la palabra ha sido James Murdoch: "Pedimos perdón por el daño que hayamos podido ocasionar. Pedimos perdón por unas prácticas que no son propias de nuestra empresa. Estamos decididos a arreglar las cosas, a conseguir que esto no vuelva a ocurrir". Acto seguido le ha interrumpido su padre quien ha aprovechado para expresar cómo se sentía: "humble", una palabra que, en su traducción al castellano, está a caballo entre "humillante", "humilde" y "avergonzado".

Pese a que no exista una traducción literal, la esencia de lo que Rupert ha querido expresar es clara: su impotencia por pedir perdón por algo que, según ha defendido, desconocía pero que es consciente que ha hecho daño.

No niego que me sentí impresionado, horrorizado y avergonzado

A partir de ese momento, y con una única breve pausa con motivo del intento de agresión, ha sido el turno para las preguntas de los diputados que en múltiples ocasiones han elevado el tono contra ellos para exigirles unas respuestas más concretas al margen de ese "desconocimiento" que han alegado continuamente.

"Quiero decir una cosa, quiero explicar que News of the World supone menos de un 1% de nuestro grupo. No es una excusa, sino una explicación... 53.000 personas trabajan para mí y es muy complicado saber en todo momento las decisiones que se toman", ha argumentado Rupert Murdoch.

El magnate también ha puesto fecha al momento en el que supo la existencia de este escándalo: "Hace dos semanas.Y no niego que me sentí impresionado, horrorizado y avergonzado".

A sus 80 años, Murdoch, también ha disipado toda duda sobre su futuro: "No pienso dimitir. Los errores los han cometido otras personas, personas en las que yo había confiado y considero que soy la mejor persona para arreglarlo".

Desconocimiento absoluto

En esa misma línea, la de sus responsabilidades, han explicado otra de las decisiones que más les ha costado: la de cerrar su histórico periódico, de 168 años de antiguedad, News of the World: "Sí, nos avergonzó lo que había ocurrido y por eso decidimos cerrar el periódico. Habíamos roto la confianza de nuestros lectores, les habíamos fallado y por eso tomamos esa decisión", explica Rupert Murdoch.

En relación con le cierre, uno de los diputados les ha preguntado si no se ha tratado de un "sacrificio" para desviar la atención y evitar la dimisión de su "mano derecha", Rebekah Brooks, algo que han negado: "Han sido decisiones distintas. Acepté su dimisón porque estaba angustidada, quería centrarse en el caso, ella sentía que esa era su responsabilidad ahora. El cierre del periódico se ha llevado a cabo porque habíamos perdido toda clase de credibilidad", ha respondido, esta vez, Murdoch hijo.

Las preguntas se han centrado también en la primera fase del escándalo, en el año 2007, cuando salieron a la luz los primeros casos. "En ese momento pensamos que todo había terminado. Nuestra empresa confió en tres cosas: en la investigación policial de ese año, con sendas condenas a Glenn Mulcaire y Clive Goodman, en que la policiía repitió varias veces que no había nuevas pruebas como apara reabrir el caso y la empresa se basaba también en el informe jurídico independiente que respaldaba la policía. Por eso, entre 2008 y 2009, no había motivos para creer que el asunto no se había cerrado", ha explicado James Murdoch.

Precisamente sobre esos dos nombres, Clive Goodman y Glenn Mulcaire, se han centrado las preguntas más espinosas ya que han querido saber la procedencia de la financiación de los abogados en ese proceso y quiénes autorizaron las multimillonarias indemnizaciones que se firmaron entonces. Pese a la intensidad del momento, la actitud ha sido la misma: desconocen la procedencia de los fondos y, en el caso del detective Mulcaire, fue él mismo el que pagó los costes de la defensa.

Perdón final

Por último, la Comisión ha permitido a Rupert Murdoch leer su declaración. Con ella ha cerrado la comparecencia como la ha empezado su hijo: pidiendo disculpas, haciendo autocrítica y, por otro lado, reiterando que ha recibido una cura de humilidad.

"Mi hijo y yo hemos venido aquí por el gran respeto que sentimos por ustedes, por el Parlamento y por el pueblo británico. Sé que teníamos que estar aquí y nos gustaría decir cuánto sentimos lo ocurrido, espcialmente a las víctimas. He dirigido mi empresa durante 57 años y he cometido algunos errores pero quiero que sepan que en ningún momento he sentido tanto asco como el pasado lunes, cuando supe de esta trama", ha afirmado el magnate.

Por último, un notablemente agotado Rupert Murdoch, ya sin chaqueta. ha tenido palabras de agradecimiento y compromiso: "Este país me ha dado muchas oportunidades y ahora, en cualquier caso, hay que corregir los errores del pasado, hay que lograr que se recupere la confianza en nuestra empresa".

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