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Rajoy aprieta (a Zapatero) pero no ahoga

Ver también: Especial debate sobre el estado de la nación

Por
PP-RAJOY
El presidente del PP, Mariano Rajoy, durante un acto de partido en Vigo.

El líder del PP se plantea el debate sobre el estado de la Nación como el momento de dar la puntilla a un presidente del Gobierno tocado. A priori, afronta un debate con el viento a favor en forma de encuestas electorales que le dan la victoria frente al PSOE desde hace un año.

Acude al Congreso de los Diputados con la tranquilidad que aporta la debilidad del contrario pero con el sabor agridulce de saber que no cuenta con los apoyos necesarios para plantear una moción de censura.

El estado de forma de Rajoy, por tanto, es bueno pero no el mejor y esto preocupa en el entorno 'popular' que no ve con buenos ojos como su líder puntúa más bajo que Zapatero (saca un 3,09 frente a 3,71) en la última encuesta del CIS.

Inquieta en el seno del partido que el PP no dé un baño al PSOE en los sondeos en plena crisis económica y con más de cuatro millones de parados.

En los últimos meses, además de lanzar feroces críticas contra la política económica del Gobierno, Rajoy se ha afanado en presentarse como alternativa real de Gobierno para sacar al país de la crisis. El Gobierno le echa en cara su falta de apoyo en un momento tan difícil y le acusa de seguir la estrategia del "no por el no".

El presidente del PP tiene en este debate una oportunidad única para plasmar en propuestas concretas su receta para sacar a España de la actual coyuntura económica.

La corrupción, su pesadilla

Si hay una piedra que Rajoy no consigue sacarse del zapato es la de la corrupción. En 2009 saltó el caso 'Gürtel', que tampoco ha dejado tranquilo a Rajoy en 2010, tras la publicación del sumario. Se ha llevado por delante a muchos nombres del PP: alcaldes, diputados, Ricardo Costa (mano derecha de Camps) y Luis Bárcenas (ex tesorero nacional del PP), entre otros.

La implicación en Gürtel de uno de los hombres fuertes de Rajoy, el presidente de la Generalitat de Valencia, Francisco Camps, ha supuesto más de un dolor de cabeza al líder nacional, que también recibió críticas, incluso dentro de su propio partido, de cierta inacción en relación a casos como el del propio Bárcenas que, para muchos, debió dejar antes su escaño y su cargo en el PP.

Además del caso 'Gürtel', el PP también se ha visto manchado por la sombra de la corrupción en las Islas Baleares, con el caso 'Palma Arena', por el que se decretó prisión con fianza de tres millones de euros para el ex presidente 'popular' de Baleares y ex ministro, Jaume Matas.

Recientemente, el último episodio de presunta corrupción conocido, el caso 'Brugal', también ha afectado a los 'populares' con la imputación del presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll.

El líder reforzado y moderado

Donde sí ha encontrado el presidente 'popular' un remanso de paz en los últimos tiempos ha sido en el seno de su partido. Antaño cuestionado, ahora Rajoy no tiene rival dentro del PP, donde fue reelegido líder en el Congreso de Valencia de 2008. Ahora todos parecen tener claro que él es el mejor candidato para suceder a Zapatero en La Moncloa.

Díscolos históricos como Alberto Ruiz Gallardón o Esperanza Aguirre parecen no mostrar ningún problema a su presidente, que cuenta con el apoyo de todos para desbancar al presidente socialista.

Rajoy trabaja en una imagen de líder y candidato más moderado. Ha evitado declaraciones sobre la sentencia del Tribunal Constitucional en relación al Estatut porque quiere alejarse de la imagen de anticatalanismo, a veces ligada a su partido.

Además, se ha mostrado más dialogante y dispuesto a llegar a acuerdos con el resto de grupos parlamentarios. No es casual tampoco su reciente reunión con el presidente del PNV, Íñigo Urkullu.

Sabe que, de momento, no cuenta con los apoyos para forzar la salida de Zapatero a través de la moción de censura. Y todo apunta a que el PP centrará sus esfuerzos en la petición de elecciones anticipadas. Rajoy quiere verse como candidato, cuanto antes.