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Obama grava a los grandes bancos por las "primas obscenas"

  • Obama quiere recuperar "cada centavo" del plan de rescate
  • El impuesto -0,15%- afecta a las 50 principales entidades financieras
  • Se aplica sobre los activos ligados al riesgo

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"Queremos nuestro dinero" y para ello, Obama ha anunciado un nuevo impuesto a las 50 mayores entidades financieras de EE.UU., aquellas cuyos activos superan los 50.000 millones de dólares. El gravamen es de un 0,15% sobre todos aquellos activos ligados al riesgo. Millón y medio de dólares por cada mil millones.

El Presidente quiere recuperar "cada centavo" del dinero que han puesto los contribuyentes para salvar a los "responsables de la crisis". El objetivo político de este impuesto va inscrito en el nombre: "tasa sobre la responsabilidad en la crisis financiera".

Obama no se ha andado con paños calientes: "mi determinación se refuerza cuando veo los beneficios masivos y las primas obscenas de las compañías que deben su supervivencia al pueblo americano".

En lo económico, pretende recuperar integramente los 700.000 millones de dólares puso el Estado para rescatar el sistema financiero, tras el hundimiento del Lehman Brothers. La administración Obama calcula que Hacienda se embolsará 90.000 millones en la próxima década. Y la tasa se prolongará lo que haga falta para cubrir todas las pérdidas.

Una tasa para reducir el déficit

La recaudación del nuevo impuesto supondría enjugar la mayor parte de las pérdidas ocasionadas al contribuyente. A pesar de que la mayoría de los bancos han devuelto con intereses el rescate, la administración Obama calcula que los números rojos alcanzarán los 117.000 millones de dólares. Aún así, es sólo un tercio de lo inicialmente previsto.

La tasa debe ser aprobada por el Congreso, pero el hecho de que esté orientada a reducir el déficit público -un monstruoso 1,4 billón de dólares este año- permitirá recabar apoyos entre los legisladores y frenar las presiones de Wall Street.

El momento elegido por Obama no es casual. Los directivos de las principales entidades financieras admitieron el miércoles errores ante el Congreso pero no han pedido perdón, el mínimo que reclama la Casa Blanca.

Y sobre todo, esta semana se ha iniciado la temporada para repartir primas entre los ejecutivos, unos incentivos que levantan ampollas entre la población, que sufre una tasa de paro del 10%, y entre las pymes, estranguladas por la sequía de crédito. Como ha señalado Obama: "si los bancos están en forma para repartir incentivos, lo están para devolver el dinero a los contribuyentes".

Los grandes bancos en el punto de mira

El nuevo impuesto se aplicará sobre las 50 principales entidades financieras, incluidas las filiales estadounidenses de bancos extranjeros. Eso incluye a Goldman Sachs, JP Morgan, General Electric Capital Corporation, HSBC, Deutsche Bank, Morgan Stanley, Citigroup, Bank of America y la aseguradora AIG, el foco del escándalo de las primas y responsable de los activos tóxicos que gestaron la crisis.

Las pequeñas entidades están excluidas del nuevo impuesto, así como los dos gigantes hipotecarios, Fannie Mae y Freddie Mac, ambos bajo tutela estatal. Tampoco se gravará a las grandes empresas automovilísticas. El rescate de todos ellos fue una ampliación del programa inicial.

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