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Hu regresa antes a China por la violencia étnica

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El presidente chino, Hu Jintao, ha decidido suspender su participación en el G-8 en Italia y regresar a China ante la gravedad de los enfrentamientos étnicos en la región de Xinjiang, donde el domingo fallecieron al menos 156 personas, según la prensa oficial. Son los altercados más graves que vive el país en 20 años.

"Dada la gravedad de los desórdenes en Xinjiang, el presidente ha decidido anticipar su retorno y no participar en la cumbre del G-8 que empieza este miércoles en L'Aquila, ha declarado un miembro de la delegación diplomática china en Roma citado por la agencia italiana Ansa.

La información también la ha confirmado la agencia oficial china. A su llegada el lunes a Italia, el presidente chino no quiso hacer ninguna declaración al respecto.

El martes fue otro día de extrema tensión en Urumqi, capital de la región de Xinjiang donde más de la mitad de la población es musulmana, minoría en el país. Por la mañana las madres de los uigures denunciaron las detenciones masivas tras los altercados del domingo y por la tarde los han (etnia mayoritaria china) salieron a la calle con intención de linchar a los otros.

Y este miércoles ha amanecido con otro enfrentamiento entre los uigures y la policía. Según la agencia France Presse, varios cientos de musulmanes blanden palos y barras y claman venganza por los ataques contra su comunidad de la víspera.

Además, la agencia informa de que la ira ha crecido cuando un helicóptero ha lanzado octavillas en las que se afirma que Rebiya Kadeer, líder en el exilio de la etnia, ha fomentado la revuelta.

Un conflicto histórico

Esta región occidental, oficialmente "autónoma" --como el Tíbet--  es desde hace décadas escenario de tensiones entre la etnia autóctona musulmana (uigures)  y los han, con los que el Gobierno ha repoblado la zona. De sus 19 millones de habitantes, el 46% es uigur y el 39% han. El resto pertenece a otras etnias musulmanas.

El último capítulo de este conflicto comenzó el 26 de junio, cuando trabajadores de ambas etnias se enfrentaron en una fábrica de juguetes del sur de China, al extenderse el rumor de que seis uigures habían violado a dos niñas chinas.

En esos enfrentamientos fallecieron dos personas y 118 resultaron heridas. La policía ha informado de la detención de 15 responsables de la difusión de rumores y los ataques violentos.

A raíz del suceso, entre 1.000 y 3.000 uigures se concentraron el domingo en Urumqi para pedir una investigación de los hechos y castigos para los culpables del ataque, una protesta que se inició de forma pacífica pero degeneró en enfrentamientos violentos entre policía y manifestantes, los peores desde las protestas de 1989 en Tiananmen.

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