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Un estudio demuestra que comer rápido engorda más

  • Quienes comen rápido tienen el triple de probabilidades de tener sobrepeso
  • La Universidad de Osaka ha estudiado los hábitos alimenticios de 3.000 japoneses
  • El problema además se agrava por la mayor presencia de la comida rápida
  • El estudio insta a los padres a alentar a sus hijos a comer despacio y en un entorno en calma

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Al final se ha demostrado científicamente: comer rápido, engorda. Un equipo de científicos japoneses ha demostrado que las personas que comen rápido hasta sentirse llenos tienen el triple de probabilidades de tener sobrepeso. El problema además se agrava por la cada vez mayor presencia de la comida rápida en nuestra dieta y por la pérdida de los hábitos de comida ordenados.

Los resultados de este estudio, publicado en el British Medical Journal, ponen de manifiesto cómo los hábitos de comida, y no sólo qué o cuánto se come, pueden contribuir a una epidemia de obesidad alimentada por la propagación del estilo de vida occidental por muchas partes del mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 400 millones de personas son obesas, 20 millones de ellas niños menores de cinco años. La obesidad además aumenta el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2 y problemas cardíacos. 

3.000 japoneses estudiados

En el estudio de la Universidad de Osaka, dirigido por Hiroyasu Iso, se consultó sobre su alimentación a más de 3.000 voluntarios, japoneses de entre 30 y 69 años.

Alrededor de la mitad de los hombres y un poco más de la mitad de las mujeres dijeron que comían hasta llenarse. Alrededor del 45% de los hombres y el 36% de las mujeres aseguraron que comían rápidamente.

De estos, los que además de comer hasta llenarse lo hacían rápidamente, tenían tres veces más probabilidades de engordar que los que pertenecían al grupo que no comía hasta llenarse y no lo hacía rápidamente, según los investigadores. El equipo científico expone como causas para estos hábitos alimenticios la disponibilidad de alimentos baratos en grandes proporciones y la costumbre de comer frente al televisor.

El estudio insta también a los padres a alentar a sus hijos a comer despacio y en un entorno en calma para contrarrestar los efectos de la deglución rápida entre los niños más propensos a la obesidad.