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Reyes de Europa

Torres marcó el gol de la victoria en la primera mitadAlemania sólo inquietó en las jugadas de estrategiaEl equipo de Luis mereció ganar por mayor diferencia de goles44 años después, España conquista el máximo trofeo continental

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Fernando Torres celebra el gol que marcó en el minuto 32 a Alemania.
Fernando Torres celebra el gol que marcó en el minuto 32 a Alemania.

Podían pasar principalmente dos cosas. Que Alemania, ganadora de tres Mundiales y tres Eurocopas y poseedora de una fe y gen competitivo sin igual en el mundo del fútbol, plantase cara hasta el final y el resultado se terminara por decidir en algún pequeño detalle, como consecuencia de un error, jugada de estrategia o en los penaltis. Y la otra posibilidad era que España pasase claramente por encima de los germanos con el exquisito fútbol de toque que ha asombrado a todos durante esta Eurocopa. Y pasó lo segundo, aunque con menos goles de los merecidos. [Narración] [Fotos] [Audio RNE]

Dos estilos antagónicos frente a frente. El poderío físico, el orden, la presión y la constancia ante el talento, el toque, la fantasía y la definición. España era fiel desde el principio a la filosofía que tan buenos resultados le está dando en esta Eurocopa, y Alemania, que llegaba a la final con los deberes bien hechos y el rival estudiado a conciencia, presionaba muy arriba a los medios españoles con el fin de cortocircuitar el juego de toque y posesión de la "Roja".

Y era Alemania, con ese planteamiento, encimando de manera asfixiante a los centrocampistas españoles, quien lograba dominar los primeros instantes del encuentro. Además, Ballack se estaba encontrando demasiado suelto, participaba en todas las jugadas y demostraba estar muy motivado.

Tras un cuarto de hora de susto y preocupación, un excelente pase de Xavi a Iniesta casi acaba en autogol de Metzelder y España, de pronto, se encontró con su estilo y tan dentro del partido como su peligroso rival, que dio varios pasos atrás y perdió buena parte de la fogosidad con la que se empleó en el arranque. Y si Alemania no tuvo más remedio que recular tan pronto enganchó una jugada de peligro España, cuando Torres, en el minuto 20, mandó un testarazo a la base del poste de Lehmann, los de Joachim Löw se echaron definitivamente a temblar.

De cualquier forma, Alemania no tenía ninguna intención de rendirse, eso nunca, y a pesar de la superioridad técnica de España y de sus llegadas llenas de peligro, la triple campeona del mundo, con Ballack a la cabeza, tenía su plan de juego y sus bazas en ataque, sobre todo con Podolski y Schweinsteiger y Lahm.

Pero al borde de la media hora, Fernando Torres, que estaba volviendo locos a los centrales germanos, incapaces de parar la velocidad del madrileño, tiró un desmarque prodigioso, se adelantó a toda la defensa alemana, Lahm le vio pasar como un cohete, y tocó sutilmente para superar a Lehmann y anotarse el primer gol del partido. Un minuto después, Iniesta y Silva, en una jugada preciosa, estuvieron a punto de marcar el segundo. El partido se estaba tiñendo de rojo.

Tras el gol de Torres, Alemania comenzó a buscar faltas en los alrededores del área de Casillas, la única forma de superar al cuadro de Luis Aragonés, el único argumento de Alemania, aparte de emplearse con excesiva dureza. Los saques de esquina también les valían. Cualquier cosa para llevar balones al área y tratar de buscar la cabeza de alguno de sus gigantones. Pero España, aguantó bien, es más, seguía llegando con muchísimo peligro.

España, justa campeona de Europa

Tras el descanso, Alemania no tenía más remedio que buscar el empate, recuperar el terreno perdido, pero no sabía muy bien como hincarle el diente al bloque español sin desguarnecer su defensa, sin dejar espacios atrás, porque Torres, Silva e Iniesta estaban especialmente inspirados y con vía libre se antojaban imparables. Tampoco podían, era muy pronto, volcarse a lo loco sobre Casillas, que España, a la contra, podía sentenciar.

Aunque los de Löw apretaban, lo cierto es que era España el equipo que sumaba más oportunidades, principalmente con Torres. El delantero del Liverpool estaba cuajando un espléndido partido, pero también Xavi, Cesc, Silva, Iniesta... Sin embargo, con la salida de Kuranyi, Alemania puso la quinta marcha y buscó el área de Casillas a base de fuerza, presión y empuje. En fin, sus armas de siempre. Y a sufrir.

Luis, que en esta Eurocopa está en todo, sustituyó a Silva, sobreexcitado y al borde de la expulsión, y puso en juego a Cazorla. El cambio detuvo momentáneamente el fervoroso ataque alemán y España reaccionó con un peligroso cabezazo de Ramos y dos estupendos disparos casi consecutivos de Iniesta. Regresaba al partido la 'roja'.

Quedaban quince minutos de juego, los minutos en los que Alemania suele sentenciar o igualar los partidos. Era un momento delicado, pero España, con un Torres magistral que se estaba dejando la piel en ataque, mantenía el tipo y no dejaba de acercarse a la portería de Lehmann. Güiza sustituyó al ¿Niño¿, reventado, en el minuto ochenta.

El cansancio hacía mella en los futbolistas, quizá un poco más en los alemanes, y el partido entraba en su recta final con un equipo, el español, a punto de marcar el segundo por medio de Senna, qué inolvidable campeonato, y otro, el alemán que, aunque malherido, nunca hay que dar por muerto.

Pero la leyenda alemana se estaba desvaneciendo, España dominaba claramente, merecía más goles y sólo la poca diferencia del resultado mantenía la tensión, los nervios en las gradas pintadas de rojo. No corría el reloj, se mantenía la incertidumbre, un gol de Alemania llevaría el partido a la prórroga. Y por fin, Rossetti, el árbitro del encuentro, pitó el final de un partido que mereció ganar España con mucha más ventaja en el marcador pero que, con todo merecimiento, encumbró a nuestra selección nacional al trono europeo del fútbol.