El Real Madrid vuelve a mostrar sus carencias en el derbi un año y muchos cambios después
- Más allá de los errores arbitrales, el Atlético de Madrid desnudó a un equipo carente de recursos
- Crónica: El Atlético tumba a un Madrid que jugó 40 minutos con diez en un derbi caliente y polémico
Un año —menos una semana— después, el Real Madrid cae derrotado en el estadio Ryadh Air Metropolitano en el derbi madrileño. Han pasado muchas cosas, demasiadas, en el Real Madrid en esos 358 días: tres entrenadores han dirigido al equipo (Alonso, Arbeloa y Mourinho), otra campaña sin títulos, unas elecciones a la presidencia y un verano movido en cuanto a fichajes. Pese a todo, la imagen ofrecida por el equipo no ha sido muy diferente.
El Real Madrid volvió a perder en el estadio Metropolitano (no gana desde el 18 de septiembre de 2022), esta vez 2 a 1. A diferencia del curso pasado, esta es la segunda derrota después de la de La Cartuja. Para Xabi Alonso, aquel 5-2 encajado en el derbi significó un descarrilamiento del que ya no se pudo enderezar el rumbo.
Aquel día, las crónicas castigaron la falta de compromiso de unos jugadores que además estuvieron mandando en el marcador durante el choque y, por encima de todo, la falta de fluidez con el balón, la ausencia de un juego reconocible. No hubo fútbol.
Un año después, el once titular alineaba a los mismos jugadores excepto tres cambios, tres fichajes en defensa (Cucurella, Konaté y Dumfries). Más allá de los errores arbitrales, algunos de los defectos se repitieron.
El entrenador portugués se remitió casi exclusivamente —contestó a lo que le preguntaron y prácticamente todas las preguntas se referían a la actuación arbitral— a los errores arbitrales a la hora de analizar la derrota. De hecho, felicitó a sus jugadores por la “gran primera parte” que habían jugado.
Sin embargo, en el aficionado blanco se almacenan las imágenes de las rojas no mostradas a Kang-in Lee y a Romero junto a la pobre actuación de Vinicius, la no aparición de Mbappe en otro partido clave, la endeblez defensiva y que Thibaut Courtois evitó que el resultado fuera más amplio.
En un centro del campo compuesto por Tchouaméni, Valverde y Güler tan solo el último es capaz de generar juego en ataque. De su pie salen los pases más incisivos o los centros al área en faltas o córners. Otro problema es que no puede mantener un ritmo sostenido los 90 minutos.
En la presión, salvo jugadas aisladas, el equipo no engrana armónicamente: Mbappé y Vinicius son parsimoniosos y Bellingham combina esfuerzos en los que se vacía (la primera media hora) con jugadas en que las que se desentiende. Tal vez contagiado por lo que ve delante.
En la defensa, tres jugadores de gran talla mundial como los recién llegados Cucurella, Konaté y Dumfries dieron un papel mediocre. Y el que parecía que este año era otro, Dean Huijsen, comete el error que marca el duelo.
Hubo cosas, eso sí, que esta vez han protagonizado el derbi. Desgraciadamente el árbitro de campo y el de VAR marcaron el partido con sus errores.
También por desgracia, en el camino al vestuarios se produjo un enfrentamiento entre componentes de ambos banquillos. “Enfrentamiento colectivo entre jugadores y técnicos de ambos equipos al descanso”, recogió el acta tras encararse Pablo Vercellone y Pedro Luis Ferreira, entrenador de porteros de Diego Simeone y asistente de Jose Mourinho, respectivamente. Los dos fueron expulsados.
Los errores que no se van a repetir
A pesar de las coincidencias, para esta temporada hay circunstancias que no se van a repetir. La más importante es que a diferencia de Xabi Alonso, Jose Mourinho tiene toda la autoridad del club para maniobrar a su antojo en pos de reconducir la situación.
Hace un año la derrota en el derbi produjo una herida que demostró que Xabi Alonso no tenía medicina para curarlas. En el clásico llegó la hemorragia. Mou ahora tiende la mano a los jugadores.
“Los chicos se van tristes, pero con un abrazo de su entrenador. No es fácil estar en el campo como están ellos. Lo que nuestros jugadores sienten en el campo no es normal —en referencia a la diferencia, en su opinión, de criterio arbitral—. Es buen sentimiento para mí el no tener nada que reprochar a mis jugadores”, dijo.
La plantilla es más amplia y posee mayores alternativas tanto en defensa como en ataque respecto a la del año pasado. Lo más descorazonador para los aficionados merengues es ver cómo está el Barça de Flick.
El parón de dos semanas por las selecciones dará para hablar mucho, pero puede servir también para cambiar inercias en los equipos.