Amnistía documenta 50 casos de supuestas agresiones de militares a migrantes en Ceuta desde la entrada de julio
- La oenegé ha visitado dos veces la ciudad para recabar información sobre supuestas violaciones de derechos humanos
- Ve "fundamental" que se lleve a cabo una investigación "de manera pronta, imparcial, independiente y exhaustiva"

Varios soldados vigilan la frontera en Benzú el 22 de septiembre de 2026 en CeutaEuropa Press / Marcos Moreno
Amnistía Internacional (AI) ha documentado, según ha revelado este jueves, 50 casos de supuestas agresiones de militares a migrantes en Ceuta desde la llegada masiva en julio de miles de personas procedentes de Marruecos.
La oenegé subraya que 18 de ellos se habrían producido tras el anuncio del Ministerio de Defensa de investigar las denuncias ya realizadas en septiembre por la propia organización.
Desde la entrada de migrantes del 30 y 31 de julio, Al ha visitado dos veces la ciudad autónoma para recabar información sobre violaciones de derechos humanos: entre el 10 y el 15 de septiembre, cuando detectaron 22 casos; y del 23 al 26 de octubre, periodo en el que documentaron 28 situaciones de "palizas, humillaciones, vejaciones y abusos", entre ellos a 13 menores. Agresiones cometidas "por parte de militares, en la mayoría de los casos", pero también, según se remarca, de miembros de las fuerzas de seguridad del Estado como Policía Nacional o Guardia Civil, algunas en el marco de operativos para desalojar a migrantes de zonas donde duermen.
"La organización ha documentado palizas y agresiones frecuentes con puñetazos, patadas, golpes con porras e incluso uso de (pistolas) táser por parte de militares, generalmente regulares, a personas que se encontraban indefensas durmiendo en la calle, ocurridas después del 30 de septiembre, cuando publicó su primera investigación sobre estos hechos", indica AI en un comunicado.
Esas situaciones han provocado a esos migrantes "fracturas de extremidades y también de órbitas, contusiones o policontusiones, heridas erosivas, hematomas en la zona lumbar o brechas en la cabeza compatibles con golpes de porra". Unas agresiones que "ocurren de noche, en lugares donde duermen las personas migrantes, que son despertados a golpes".
Las primeras denuncias y la falta de resultados
Tras la primera visita en septiembre, la organización emitió un informe en el que denunció agresiones a inmigrantes y solicitantes de asilo en Ceuta a manos de militares y envió sendas cartas a los presidentes del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas, para pedirles que se investigaran los hechos denunciados y que los miembros de las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado cesaran de inmediato los ataques u hostigamientos a los migrantes, que, por sus características y medios de ejecución, pueden ser considerados "crímenes de derecho internacional".
Fue así que el Ministerio de Defensa instó a depurar responsabilidades y remitió además a la Justicia unos audios, desvelados por eldiario.es, en los que se escucha a militares presumir de agresiones a migrantes en Ceuta.
“Tras el anuncio del Ministerio de Defensa de la apertura de una investigación, era de esperar que cesaran los malos tratos, pero no ha sido así: son persistentes, y muestran la impunidad con la que los perpetradores de violaciones de derechos humanos han actuado y, en algunas ocasiones, siguen actuando”, lamenta AI, que afirma que se ha dirigido tanto a la cartera ministerial como a la Fiscalía de Ceuta y no tiene constancia de militares concretos investigados ni tampoco apartados del servicio, como tampoco que se haya dado "la debida protección contra represalias a víctimas o testigos de violaciones de derechos humanos".
“El personal militar involucrado en hechos de violencia no parece haber sido apartado de sus puestos, tal y como señalan algunos testimonios recabados por Amnistía Internacional, que reconocen a sus agresores y han contado cómo los amenazan para impedir que cuenten o denuncien las torturas sufridas”, señala Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España. “Hemos hablado con personas migrantes que no logran dormir en toda la noche por miedo a que los militares les despierten a porrazos, puñetazos y patadas”, añade.
La oenegé ve "fundamental" que se lleve a cabo una investigación "de manera pronta, imparcial, independiente y exhaustiva" sobre las alegaciones de abusos contra las personas migrantes y se aparte, de forma cautelar, a los militares supuestamente implicados. Así, como que se determinen las responsabilidades penales y disciplinarias que correspondan.
Entre otras medidas, pide también que se respete la protección a las víctimas y reclama a la Fiscalía instar a la concesión de autorizaciones temporales de residencia a las personas que interpongan denuncias, pero también a testigos que estén de manera irregular.
Los casos documentados
En su largo informe, la oenegé da detalles de varios casos que asegura ha podido documentar sobre el terreno: "Accediendo a partes médicos y testimonios, cuerpos magullados de migrantes con lesiones que parecen compatibles con golpes de defensas rígidas —porras—, patadas a migrantes tendidos en el suelo, fracturas en extremidades (sobre todo, piernas) y traumatismos en la cabeza que presentan heridas con puntos, que los migrantes refieren han sido causadas por agresiones de soldados durante el mes de octubre".
Muestran, por ejemplo, el caso de un hombre, padre de tres hijos, que sobre las tres de la madrugada se despertó cuando dormía en una carretera por el contacto directo de un arma táser en el pecho. "Le dieron varias descargas que le dejaron tan aturdido que, al levantarse para escapar no se dio cuenta de que llevaba todavía mantas encima, se tropezó y se cayó de bruces", alega AI. Todavía con marcas del golpe en la cara, explicó a la organización: "Me mareé, vomité y me desvanecí, pero nadie me llevó al hospital. Cuando volví a despertar me fui andando, pero no conté lo que había pasado por miedo a preocupar a mi familia".
También la historia de un tunecino de 40 años que dormía con otros tres chicos en la playa Benítez —uno de los asentamientos improvisados hechos por los migrantes al llegar a Ceuta— cuando llegaron cuatro soldados y le dieron puñetazos en la cara, hasta hacerle un moratón que le ha quitado durante dos semanas la visión de un ojo. Contó a AI que era la segunda vez que sufría abusos por parte de los militares. "La primera vez, cuando les vi venir, mis compañeros me dijeron que huyera, pero yo pensaba que no tenía nada que ocultar, así que me quedé. Un soldado rajó mi tienda y me robaron el móvil, la documentación, 50 euros, el tabaco y los teléfonos".
También menores
Este martes, el Gobierno central anunció que trabaja para "desmontar" los centros de acogida temporal de migrantes instalados en Ceuta de la manera "más rápida posible". El Ejecutivo vincula esta decisión a que un total de 14.818 migrantes han regresado a Marruecos tras los días posteriores a la entrada masiva de finales de julio, la mayoría por retornos voluntarios. Asimismo, reveló que son ya 3.650 los menores que están en el sistema de protección autonómico.
Mientras, el Gobierno ceutí cifra en 15.000 las personas que quedan en la ciudad.
Amnistía Internacional ha señalado que, aunque las cifras podrían ser mayores, se estima que todavía siguen durmiendo "al menos 500 menores migrantes no acompañados" en las calles de Ceuta, que siguen esperando un recurso de emergencia donde ser atendidos, "en total desprotección". Varios niños y adolescentes con los que se ha entrevistado la organización también relatan abusos por parte de los militares, como porrazos, mientras duermen en la calle, pero también robos y rotura de móviles y otras pertenencias, así como amenazas de agresión y humillaciones.
Defensa a organizaciones como No Name Kitchen
En su informe, AI argumenta que también ha investigado la actuación policial bajo orden judicial que tuvo lugar el pasado 22 de octubre en la sede de la organización no gubernamental No Name Kitchen (NNK).
"La organización ya denunció con anterioridad el hostigamiento contra NNK, a través de detenciones de activistas, la circulación de fotografías de los documentos de identidad de sus activistas por grupos de WhatsApp y redes sociales, y la atribución falsa de haber proporcionado espray pimienta a personas migrantes o el hecho ocurrido el 12 de septiembre, cuando su sede en Ceuta permaneció bloqueada por un vehículo militar, lo que dificultó el reparto de comida", indica.
La oenegé considera que el registro de la sede y el procedimiento penal por cargos de "organización criminal" no contiene, hasta ahora, "bases sólidas de acusación y supone una escalada en el intento de acallar a quienes ayudan y proporcionan ayuda humanitaria a personas migrantes". Para la organización resulta "especialmente preocupante" el posicionamiento adoptado por la Fiscalía en este caso, "solicitando prisión provisional para dos activistas y promoviendo que la declaración de tres testigos pasase a ser prueba constituida sin presencia de las personas investigadas", que fue rechazada por el juzgado que lleva el caso.


