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El más difícil todavía del fútbol argentino: compaginar su complicado formato y calendario con el reciente Mundial

  • El Torneo Clausura 2026 ha arrancado apenas cinco días después de la final del Mundial
  • Repite por 2º año un formato de 30 equipos, 2 zonas, playoffs, 2 ascensos distintos, 2 torneos cortos y una tabla anual
La afición del Deportivo Riestra, animando a su equipo durante un partido del Torneo Clausura 2026 ante Boca Juniors
La afición del Deportivo Riestra, animando a su equipo durante un partido del Torneo Clausura 2026 ante Boca Juniors Marcelo Endelli Marcelo Endelli
ILIAS BENTADDA SEBTI*

El fútbol argentino apenas ha tenido tiempo para digerir el Mundial y ya vuelve a competir. Cinco días después de la final entre España y Argentina, la Liga Profesional ha levantado el telón del Torneo de Clausura 2026, un campeonato que volvió a demostrar por qué es uno de los más particulares del planeta. La derrota de Boca Juniors 3-0 frente a Deportivo Riestra en la primera jornada sirvió como estreno de un formato que mezcla fase regular de playoff, tabla anual, promedios, clasificación continental y hasta tres títulos distintos durante una misma temporada.

El inicio tampoco fue sencillo. Rodolfo Arruabarrena decidió dar descanso a Leandro Paredes, protagonista apenas hace una semana con Argentina frente a España y uno de los nombres propios del partido por los constantes encontronazos sobre el césped. El centrocampista argentino fue preservado pensando en el partido de vuelta de los playoffs de la Copa Sudamericana ante O'Higgins y los xeneizes lo acusaron. Deportivo Riestra aprovechó las concesiones defensivas y cerró la goleada con un espectacular tanto candidato al premio Puskas de Alexander Díaz, que recorrió prácticamente todo el campo antes de batir a Álvaro Montero con una vaselina.

Cómo funciona el Torneo Clausura

Desde 2025, el fútbol argentino abandonó el formato tradicional para, como ya se hiciera desde 1990 hasta la temporada 2012, volver a dividir la temporada en dos campeonatos: Apertura y Clausura. Ambos cuentan con los mismos 30 equipos en dos zonas de 15 clubes. Cada equipo disputa 16 encuentros durante la fase regular: catorce contra los rivales de su grupo, un interzonal correspondiente al clásico y otro definido por sorteo. Los ocho primeros de cada zona avanzan a unos playoffs a partido único con octavos, cuartos, semifinales en casa del mejor clasificado y una final en campo neutral que decide al campeón.

La peculiaridad del sistema no termina ahí. El ganador del Clausura obtiene una plaza para la Copa Libertadores y disputa posteriormente el Trofeo de Campeones frente al vencedor de Apertura. Además, la AFA también reconoce desde la pasada temporada el campeón de Liga, un título que lo recibe el equipo con más puntos acumulados entre las fases regulares del Apertura y el Clausura, sin contar los playoffs. Es decir, en una misma temporada pueden convivir hasta tres campeones diferentes, una fórmula que ha generado debate entre aficionados y analistas.

La clasificación también determina gran parte de las plazas para la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Al mismo tiempo, convive el histórico sistema de promedios para decidir los descensos. Al finalizar la temporada, perderán la categoría dos equipos: el último de la tabla anual y el peor ubicado en la tabla de promedios. Si un mismo ubicado está ubicado en ambas posiciones, el descenso restante pasa al siguiente peor clasificado. Un modelo que obliga a muchos equipos a pelear por varios objetivos simultáneamente durante todo el año.

Una década de cambios constantes

Según ESPN Argentina, el origen de este rompecabezas se encuentra en las continuas reformas impulsadas por la AFA durante la última década. En 2015 se amplió la Primera División hasta los 30 equipos con diez ascensos en una sola temporada. Después llegaron torneos de transición, campeonatos de todos contra todos, la pandemia, la suspensión de los descensos y sucesivas modificaciones del calendario. En 2025 volvió a producirse otra revolución con la implantación del sistema de apertura y clausura que mantiene los 30 clubes y recupera los playoffs como elemento decisivo.

Mientras unos defienden que el formato se mantiene hasta las últimas jornadas y permite que más equipos lleguen con opciones de pelear por el título, otros consideran que la acumulación de clasificaciones, campeones y sistemas de descenso resta claridad a la competición. Lo cierto es que, apenas una semana después de la final del Mundial, el futbol argentino ya ha vuelto a demostrar que, además de la pasión, también presume de uno de los campeonatos más singulares y difíciles de explicar dentro del panorama futbolístico internacional.

*Noticia escrita por el estudiante en prácticas Ilias Bentadda Sebti, bajo la supervisión de Santiago S. Segura