Azahara Muñoz, jugadora profesional de golf y madre: "No me imagino la vida sin Lucas"
- La ganadora de seis títulos, incluídos dos Open de España habla sobre cómo compagina ambas facetas
- Consciente de la exigencia de ambas tareas, se enfoca en disfrutar de ambas con toda la "pasión"
Azahara Muñoz lleva 18 temporadas jugando al golf como profesional, y atesora en su palmarés, seis títulos, uno en la LPGA y cinco en el circuito europeo, entre ellos dos Open de España. Con 34 años, en 2022, hizo un parón en su carrera para cumplir uno de sus sueños, el de ser madre. Ahora Lucas ya tiene cuatro años y la acompaña por todo el mundo a los torneos en los que participa, todo un ejemplo de que su trabajo, el golf profesional y la maternidad son compatibles.
"Como madre soy bastante tranquila, me gusta pasármelo muy bien con Lucas, dedicarle tiempo a veces, y ojalá tuviera un poco más paciencia, pero creo que eso es algo que diría cualquier madre, la verdad es que estoy disfrutando mucho", afirma la deportistas
Aunque con solo cuatro años, su hijo sabe que mamá juega al golf, y como señala la andaluza, "sí entiende mi trabajo" porque siempre me pregunta que si voy a ir a jugar al golf, le encanta, así que siempre a veces lo llevamos por las tardes y solo pega al drive".
Como cualquier madre que tiene que compaginar su carrera con la maternidad, Azahara no tiene tiempo para muchos hobbies, ya que jugar al golf y estar con Lucas le absorve su día a día, sacando algún rato paa ir a algún "chiquipark, a la playa, o para jugar con él al pilla pilla y al escondite".
"Mi golf se ha resentido"
En estos cuatro años la vida le ha cambiado mucho, con menos horas de sueño, lo que ha hecho que su golf se haya resentdio, porque como según analiza ella misma "desde que he tenido a Lucas no he jugado a mi mejor nivel", lo que unido a la edad y la exigencia es mayor, como por ejemplo "cuando se pone malo en un torneo".
"En un torneo en Nueva York tuve que ir al hospital por la noche hasta la 01:00, y al día siguiente me tenía que levantar a las siete, así que claro, cuando no eres madre no lo tienes que hacer", relata tras añadir que las otras chicas "van al fisio, descansan o se van a ver una peli, pero después de ser madre no puedo hacerlo tanto".
A pesar de la exigencia, Azahara se siente "muy feliz" y su situación "no la cambiaría por nada del mundo" porque entiende sus "prioridades", y aunque entiende que otras jugadoras ya no quieren competir cuando se quedan embarazadas por lo complicado que es llegar a todo, pero no me quejo poruque "aunque no tengo a mis padres conmigo para que me ayuden, el servicio de guardería es increíble, y en Estados Unidos y Canadá tenemos a tres mujeres que van con sus hijos a todos los torneos.
"Si ya vas a Asia o a Europa ya no hay guardería" añade, pero llevan sus juguetes para que todos sea lo más parecido semana tras semana, y que haya varios niños en el circuito o poder saber que van ahí, juegan, es una maravilla", puntualiza.
Consciente de ir siempre con el depóstivo casi en la reserva, Azahara encuentra la motivación viendo "una foto de Lucas", algo que le ayuda cuando las cosas no salen bien en los torneos, pero como reconoce, "cuando hago un doble boggie, tres putts o lo que sea, abro el librito, veo a mi hijo y me digo que tengo mucha suerte".