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JUEGOS OLÍMPICOS TOKIO 2020

Carolina Marín: "Hay gente que no se da cuenta de que detrás de una medalla hay muchas noches sin dormir"

  • La deportista nos recibe en el CAR justo un año después de su lesión
  • "Me queda poca cosa por conseguir pero sí quiero repetir lo que ya he conseguido"

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Desafío Tokio - Carolina Marín: "Hay gente que no se da cuenta de que detrás de una medalla hay muchas noches sin dormir"

Nos recibe en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid la campeona de Europa, del Mundo y oro olímpico Carolina Marín justo un año después de su lesión y tras volver de la última gira por Asia.

A pesar de ese palmarés y con tan solo 26 años, asegura que quiere más: "Me queda poca cosa por conseguir pero sí quiero repetir lo que ya he conseguido" y también que "ir a unos Juegos siempre es una ilusión nueva para cualquier deportista, vaya por primera vez o por quinta".

Un año desde la lesión 

Han pasado un año y tres días desde que se lesionó. Tuvo que estar casi ocho meses fuera de los pabellones pero ha aprendido un lección de vida: "Las lesiones te hacen aprender algo nuevo, cambiar cosas. He tenido la suerte de haber hecho ciertos cambios como persona y como deportista. Una es ser mas consciente de lo que tengo y de lo afortunada que soy. No nos damos cuenta de lo que tenemos. También he aprendio a ser más paciente, soy muy nerviosa y activa y quiero las cosas ya y eso, para algunas cosas es bueno pero para otras no tanto. Me siento hasta afortunada de haber tenido ese tiempo".

Asegura que el secreto es trabajo diario: "A los 5 días de haberme operado estaba subida en un taburete con la pierna en alto. E único secreto es entrenar más que cuando estaba bien. Los médicos me decían que aún no y yo decía que ya estaba preparada para competir".

Sobre la última gira asiática en la que no ha podido conseguir ningún título aunque ha estado cerca, también saca el lado positivo: "No he llegado a conseguir ningún título estas semanas pero me vengo con buenas sensaciones, después de partidos muy difíciles, he jugado muy bien, vengo contenta porque hemos dado un paso en el juego y como he crecido como deportista, en confianza, motivación y ganas".

La andaluza, que viaja mucho para competir y entrena unas ocho horas diarias ha explicado uno de sus gestos más característicos: "Con las rivales nos conocemos perfectamente, lo de gritar no es para asustarlas porque ya nos conocemos. A veces es estratégico, no lo planeamos pero yo sé cuando tengo que chilar o no, o mirar a la rival a la cara".

Carolina Marín sobre su lesión

El día a día de Carolina Marín

Preguntada sobre la presión de que la gente crea que siempre será una medalla segura dice que tiene "un equipo que se lo canaliza todo" y que la gente cree que "cuando no ganamos, pues somos muy malos, pero no saben todo lo que hay detras de una medalla. Solo mi equipo sabe lo que una vive, sufre y sacrifica día a día para conseguir cada una de esas medallas".

También explica que "en el fondo del iceberg, hay siete u ocho horas diarias de entrenamiento, sufrimiento que te guardas, noches sin dormir y al día siguientre hay que rendir igualmente. Son factores que la gente no contempla. Para mí, la medalla es la recompensa a ese largo camino".

Su familia, el flamenco y Tokio

"He tenido suerte de los padres que tengo, me dieron la opción de venir con 14 años, siendo hija única, con problemas familiares en casa. No fue una decisión fácil y soy muy afortunada, he sacrificado muchas cosas pero todo vale la pena".

Una de sus pasiones es bailar flamenco, aunque no tiene mucho tiempo para hacerlo: "¡Ojalá! Me encantaría, de hecho estuve pensando en apuntarme a clase pero es imposible porque no tengo tiempo, pero no sabes cuanto me gustaría. El flamenco es mi pasión. En mi familia mi padrino canta, bailamos con mis primas, el novio de mi prima toca el cajón... el baile lo llevo dentro de mí pero el badminton me ocupa el cien por cien de mi vida"

En Tokio, se escaparía a ver tenis, a Rafa Nadal concretamente, y baloncesto. También le gustaría volver a charlar con Pau Gasol y en su maleta nunca puede faltar el colgante con su inicial y la Virgen del Rocío que le regalaron sus padres.

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