La política de la UE de imponer sanciones a Rusia por la invasión se ha visto alterada por la decisión del presidente de EE.UU., Donald Trump, de abrir la mano al diesel ruso para bajar así el precio y aliviar la inflación en Estados Unidos antes de las elecciones de noviembre. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, que asiste al Consejo Europeo en Bruselas, asegura que EE.UU. le ha retirado su apoyo de inteligencia en los últimos bombardeos.
Ucrania denuncia que Rusia ha violado la tregua energética entre ambos países, anunciada el domingo por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su red social Truth. "Está claro que Putin no lee esas publicaciones" ha asegurado el mandatario de Ucrania, Volodímir Zelenski, después de que su país haya sufrido ataques a instalaciones eléctricas y de gas en las últimas horas.
El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, ha tachado a Rusia de "enemigo" y la ha acusado directamente de injerencia durante el referéndum del Brexit de hace diez años. Además, ha señalado que Moscú interviene también en las políticas de Francia y Alemania.
La guerra de Ucrania también ha tenido un impacto en los precios. Zelenski, que hace frente a la creciente presión de Trump, se compromete a dejar de atacar refinerías rusas si Putin deja de bombardear instalaciones energéticas ucranianas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha arremetido contra el mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, por atacar refinerías rusas y ha sugerido a Ucrania que busque un nuevo líder.
Horas antes, Trump pactaba con Putin el suministro de diésel ruso para controlar la subida de precios, lo que implica aliviar algunas sanciones contra Moscú. Kiev y Bruselas rechazan esa decisión.
Mientras, Moscú ha intensificado sus ataques a Kiev. El último ha dejado al menos 17 muertos, entre ellos tres niños, en la ciudad de Zaporiyia.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se ha mostrado "horrorizado" por la ola de ataques rusos que están causando numerosas víctimas civiles en Ucrania en los últimos días. Desde este lunes, al menos 85 personas han muerto y cerca de 350 han resultado heridas en bombardeos rusos en territorio ucraniano. El último ataque, ayer, en Kramatorsk, dejó 33 fallecidos después de que el impacto de que una bomba guiada alcanzara dos autobuses. Moscú está intensificando en las últimas semanas sus ataques contra Ucrania no solo con drones, sino también con misiles de crucero y balísticos.
En Las mañanas de RNE analizamos en qué punto se encuentra la guerra con Félix Arteaga, investigador principal para Seguridad y defensa del Real Instituto Elcano. Arteaga explica en RNE que Rusia suele lanzar sistemáticamente "campañas de invierno", en las que aprovecha la llegada del frío para atacar infraestructuras estratégicas, especialmente las energéticas: "Tiene que llevar a los ciudadanos que habitan en grandes ciudades el miedo, no solo al frío, sino a perturbar la vida diaria".
Este año Rusia ha adelantado e intensificado esta campaña de invierno: "La semana pasada enviaron más de 3.600 misiles, bombas y drones. Son ataques de 24 horas oyendo sirenas, disparos, derribos... Los puentes y nudos de comunicaciones se están volviendo objetivos. La vida cotidiana [en Ucrania] se está volviendo muy complicada". El investigador añade que la estrategia actual de Rusia es lograr que los ciudadanos ucranianos abandonen las grandes ciudades: "A Ucrania cada vez le cuesta más neutralizar y los ataques empiezan a neutralizar esa moral que han mantenido". Entrevista completa en RNE Audio.
Han pasado dos décadas, pero Dmitri aún tiene grabada en su memoria una imagen: la de Anna Politkóvskaya muerta en el ascensor del céntrico edificio moscovita en el que ambos vivían, en la calle Lesnaya 8/12. Ella, periodista independiente, tenía 48 años.
Politkóvskaya era, sin lugar a dudas, la periodista más conocida de Rusia en ese momento por sus críticas a Vladímir Putin y al líder checheno, Ramzán Kadírov. También por sus trabajos periodísticos de investigación con los que denunciaba los secuestros, las torturas y otras violaciones de los derechos humanos que sufrían los civiles en el convulso Cáucaso.
Rusia Unida (RU), el partido de Putin, ha revalidado su mayoría en la Duma en las elecciones legislativas del pasado 18-20 de septiembre. Así lo confirma la Comisión Electoral Central (CEC) que da al partido oficialista 355 de los 450 escaños de la cámara baja del Parlamento Ruso después de haber elevado el escrutinio hasta el 95%.
Se trata del mejor resultado de la historia del partido, que había fijado su techo electoral en 2016 con 343 diputados, dos años después de la anexión de la península ucraniana de Crimea. Y todo ello a pesar de los problemas sociales y económicos que el país lleva arrastrando desde febrero de 2022, cuando se inició la Guerra de Ucrania. De algún modo, estas cifras no hacen sino avalar la continuación de las hostilidades en el frente, en unas elecciones a las que el propio Putin ha dado el significado de plebiscito para continuar el conflicto.
Nadie lo dudaba y así ha sido: Rusia Unida, el partido de Putin, es primera fuerza en estas legislativas y no ha perdido apoyo sino que sube bastante respecto a 2021, al menos según los datos que está dando la oficialista comisión electoral central.
Habrá que ver cómo se distribuyen finalmente los 450 diputados de la Duma, el parlamento ruso, pero, sea como sea ese reparto, no parece que vaya a haber grandes cambios.
Todos los partidos de la llamada oposición sistémica que han conseguido entrar en la cámara han demostrado con su voto su total adhesión a las políticas clave del Kremlin en la pasada legislatura. Ninguno critica la guerra, lo contrario: la apoyan en mayor o menor medida y todos han cerrado filas con Vladímir Putin.
Este domingo es el tercer y último día de elecciones parlamentarias en Rusia, las primeras que se celebran desde la invasión de Ucrania. Con casi toda la oposición vetada, nadie duda de la victoria del partido de Putin, aunque sí cabe esperar una caída de apoyos por el cansancio de una guerra que dura ya casi cinco años.
A algunos rusos, lo que más les preocupa son las leyes aprobadas a raíz de la guerra que restringen los derechos individuales. "Me gustaría paz para nuestro país, que mi hija viva bien y esté segura", explica Natalia.
Según encuestas independientes, los contrarios a Vladímir Putin son minoría. La mayoría apoya al presidente y al ejército rusos, con más o menos entusiasmo. "Lo más importante ahora es ganar en la operación militar especial —dice Mijaíl— y lo estamos consiguiendo".
En estos comicios no hay prácticamente opción de votar por la paz. Occidente ha criticado el veto a la oposición antiguerra. La respuesta del Kremlin: que le importa poco lo que diga Occidente.
Lo que nadie pone en duda es que Rusia Unida, el partido gobernante, seguirá siendo primera fuerza y que las otras formaciones de la Duma serán, como hasta ahora, totalmente leales a Putin.
Grigori es candidato a diputado en la Duma por Yábloko, el único partido opositor legal que sigue operando en Rusia. Es legal, pero para nada fácil dar ese paso. Como a muchos de sus compañeros, le han detenido y acusado de extremismo para intentar sacarle de la carrera electoral.
Yábloko es el único partido legal que critica abiertamente la guerra en Ucrania. Su lema es "Por la paz y por la libertad", muy alejado del "Todo por la victoria" de Rusia Unida, el partido de Vladímir Putin.
Grigori tiene poca confianza en la limpieza del proceso electoral. Los resultados, asegura, ya están escritos de antemano.
Rusia inicia este viernes unas elecciones legislativas que se prolongarán hasta el domingo día 20 para renovar la Duma, la Cámara Baja del Parlamento. Es la primera vez que el presidente ruso, Vladímir Putin mide su fuerza legislativa desde la invasión de Ucrania, aunque se esperan pocos cambios, porque en los meses previos a estos comicios se ha vetado a partidos de la oposición y a los candidatos más críticos.
Rusia celebra sus primeras elecciones legislativas desde el inicio de la invasión de Ucrania, unos comicios en los que el resultado está condicionado por la ausencia de una oposición real. Así lo ha explicado el historiador y profesor de la Universidad Complutense José María Faraldo, autor de Sociedad Z. La Rusia de Vladímir Putin, asegurando que "el Kremlin ya se ha ocupado de que no haya ninguna posibilidad real de un cambio" porque "el único partido que había que se oponía directamente a la guerra ha sido eliminado".
Putin se juega, más que una victoria, “algún tipo de legitimidad con respecto a la sociedad”. Faraldo también ha señalado que “la sociedad está bastante cansada de la guerra” y que el conflicto ha empezado a afectar de forma directa a la vida cotidiana. En este contexto, considera que la participación puede convertirse en un indicador para conocer el estado de ánimo de los rusos, aunque advierte de las dificultades para obtener datos fiables en un sistema político muy controlado.