Europa aplica un embargo sobre las importaciones de combustibles rusos desde febrero de 2023. Es parte de las sanciones para presionar a Moscú y que ponga fin a la invasión de Ucrania. Los aliados occidentales, entre los que está Estados Unidos, han seguido con esa política en los últimos años. Hasta ahora. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incapaz de obrar una paz que tantas veces ha prometido -y sufriendo las consecuencias de su guerra en Irán, con una escalada de los precios de los combustibles que está mermando sus perspectivas electorales-, se ha aliado con el enemigo. Ha firmado un acuerdo con Rusia para comprar su diésel.
Hoy vamos a analizar qué se esconde tras este pacto entre Trump y Vladimir Putin, cómo ha evolucionado la relación entre las dos potencias, y dónde deja eso a Ucrania, a quien su supuesto socio le está presionando para que deje de atacar petroleras rusas.