Bruselas pide reducir el consumo de luz y calefacción ante unas reservas de gas "excepcionalmente bajas"
- El comisario de Energía descarta "riesgos inmediatos" para el suministro, pero prevé una "crisis de precios"
- Sugiere a los países limitar la temperatura en edificios públicos y apagar el alumbrado público, entre otras medidas
El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, ha pedido a los países de la Unión Europea que adopten medidas para reducir el consumo de electricidad y calefacción ante unas reservas de gas "excepcionalmente bajas", que anticipan un encarecimiento de los precios de la energía con el invierno a la vuelta de la esquina.
"Nos enfrentamos a una crisis de precios vinculada a una crisis de suministro", ha escrito Jorgensen en una carta enviada a los Estados miembros y vista por RTVE en la que reconoce que la situación es "complicada", pero aclara que "no existen riesgos inmediatos para la seguridad del suministro".
Bruselas sugiere así reducir medidas directas para los Gobiernos, como limitar la temperatura en los edificios públicos, evitar la calefacción exterior y apagar el alumbrado público, así como otras más generales como reducir el consumo de electricidad durante las horas punta para contener la demanda de gas, aprovechar los contadores inteligentes y fomentar la flexibilidad de la demanda a través del mercado minorista.
Las reservas de gas, por debajo de los niveles de años anteriores
Las reservas europeas de gas se encuentran por debajo de los niveles de años anteriores, en el 70,8%, con una ligera tendencia creciente en las últimas semanas, según Gas Infraestructure Europe. A finales de septiembre del año pasado, estaban en el 83%, mientras que en los dos anteriores superaban el 90% tras el acopio habitual del verano.
El aviso de la Comisión Europea recuerda al de la crisis energética por la guerra en Ucrania, que en 2022 obligó a aplicar medidas para reducir el consumo de gas ante el corte de suministro desde Rusia. Entonces, el Ejecutivo comunitario sacó adelante un plan que incluía medidas algo más ambiciosas y precisas como limitar el aire acondicionado a 25 grados y la calefacción a 19; o dar compensaciones económicas a las empresas que redujeran el consumo de gas y lo sustituyeran por otras fuentes de energía.