La decisión de la FIFA de retirar la tarjeta roja al delantero de Estados Unidos, Folarin Balogun, ha desatado críticas por todo el mundo. Según el New York Time, El presidente estadounidense, Donald Trump, llamó a Gianni Infantino para pedir que revisaran la sanción y finalmente la Comisión de Disciplina de la institución la terminó suspendiendo. El líder norteamericano celebró el levantamiento de un castigo que consideraba "injusto", una opinión que comparte el seleccionador Mauricio Pochettino.
Pero más allá, la polémica no ha hecho más que generar denuncias por parte de los afectados. El seleccionador de Bélgica, Rudi Garcái, tiró de ironía para expresar su incredulidad al declarar que "no sabía que el 5 de julio se había convertido en el día de los inocentes". La federación belga sacó un contundente comunicado denunciando que la decisión "va en contra de la integridad del fútbol". Una posición que comparte la UEFA, que lanzó su propio comunicado advirtiendo de que "se ha cruzado una línea roja" y que "compromete la credibilidad de la competición".