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“No es nuestra guerra”. Con estas palabras, la Unión Europea descarta por ahora sumarse a una operación en el estrecho de Ormuz y recuerda además que no se trata de territorio de la OTAN.

“Europa no forma parte de esta guerra. No la hemos empezado y sus objetivos políticos no están claros”, ha afirmado la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.

Bruselas no quiere implicarse en una acción militar, aunque reconoce que hay intereses en juego. Según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, desde el inicio del conflicto los países europeos han gastado ya 6.000 millones de euros más en combustibles fósiles.

Los 27 han debatido la posibilidad de ampliar la misión europea Aspides, que actualmente opera en el mar Rojo, pero no hay consenso. Países como España, Alemania o Italia han descartado, por el momento, extender esa operación.

“No nos planteamos una intervención militar. Queremos soluciones políticas”, ha señalado el canciller alemán. La misma petición han repetido otros ministros europeos, entre ellos el titular de Exteriores italiano o el ministro español, José Manuel Albares.

Por ahora, la Unión Europea se resiste a dar un paso militar y confía en que se abra una vía distinta: la diplomática.

Foto: EPA/EFE

Además de la imagen de los bombardeos, el conflicto también se da, de otra manera, en el sur de Irán. El estrecho de Ormuz, por el que se transporta una quinta parte del petróleo mundial, es la baza de Irán para forzar a Estados Unidos e Israel a abandonar los ataques.

Poco a poco, la comunidad internacional se va descolgando de la propuesta de Trump de formar una alianza internacional que permita que sus barcos pasen por el estrecho sin ser atacados.

Foto: REUTERS/Benoit Tessier

El presidente estadounidense., Donald Trump, ha lamentado la "falta de entusiasmo" de algunos aliados que se han negado a participar en una misión para mantener abierto el estrecho de Ormuz, en el marco de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán.

"Hemos animado a otras economías que dependen mucho más de este estrecho, porque nosotros solo obtenemos un 1 % - ha dicho Trump durante un acto en la Casa Blanca - Queremos que vengan y nos ayuden con el estrecho. Ya nos hemos encargado de Irán, pero como un único terrorista podría echar algo en el agua o poner un misil, porque es una zona estrecha y lo usan como un arma... Eso ya no lo van a poder hacer. Muchos países me han dicho que están en camino, algunos con entusiasmo y otros no. Algunos países a los que hemos protegido durante muchos años no han mostrado tanto entusiasmo, y el nivel de entusiasmo para mí importa mucho". 

Trump ha asegurado haber "aniquilado" la Fuerza Aérea y la Marina iraní, al igual que sus fábricas de drones, "sus radares y sus líderes", y que el país ya no puede ni lanzar misiles ni drones. "Irán ya no es nada", ha zanjado.

Foto:  Annabelle GORDON / AFP

Desde Irán insisten en que el estrecho de Ormuz está abierto para los paises que no estén implicados en el conflicto. Hoy ha permitido pasar a un petrolero paquistaní. Toda la cúpula dirigente de Irán está en el punto de mira de Estados Unidos e Israel, así que no es fácil que sus líderes se expongan. Un equipo de RTVE ha podido entrevistar al viceministro de Exteriores, doctor Majid Takht Ravanchi, que participó en las conversaciones con EE.UU. "Cualquiera que coopere con América o Israel contra nosotros deberá asumir las consecuencias", afirma.

Foto: TVE

La guerra que ya ha entrado en su tercera semana ha vuelto a poner el foco en la estrategia de Donald Trump. En una entrevista en Las mañanas de RNE con Juan Ramón Lucas, el catedrático de Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá y director del Instituto Franklin, José Antonio Gurpegui, ha analizado la actuación de Trump, que cree que ha estado marcada por la improvisación y la falta de un plan claro, ya que el presidente norteamericano “siguió la estela, se dejó convencer por Netanyahu de que esto iba a ser una victoria rápida”. Una expectativa que, según Gurpegui, habría dejado a Washington sin una estrategia alternativa: “Por eso no había ningún otro plan B, ni ningún otro plan para el fin de la guerra”. Algo que justificaría, en su opinión, ha recordado, el discurso cambiante de Trump durante el conflicto. Gurpegui también ha advertido de un creciente desgaste político para el presidente estadounidense. “Yo creo que por primera vez advierto un cierto nerviosismo de Donald Trump”, ha señalado, al tiempo que ha apuntado al descenso en el apoyo de parte de su base electoral. Aun así, el analista ha considerado poco probable que la guerra se prolongue demasiado. “No le encuentro sentido a la duración de la guerra, por ninguna de las dos partes”, ha concluido, sugiriendo que antes o después ambas partes acabarán buscando una negociación.

El arcoíris que pinta el cielo de Beirut no esconde el humo que dejan las bombas. Tampoco el paisaje de destrucción. Al menos 14 personas han muerto en los últimos ataques contra varias localidades de Líbano. Cuatro de ellas, menores de edad. Israel dice haber destruido posiciones de Hizbulá en el sur del país y en la capital. Allí ha ordenado una nueva evacuación en siete suburbios.

Además, el Ejército israelí difunde estas imágenes. Dice haber bombardeado un depósito de drones en el oeste de Irán, donde centra ahora su ofensiva. Hizbulá y Teherán también han vuelto a golpear Israel con cohetes, drones y misiles. La mayoría han sido interceptados por las defensas antiaéreas. Los que no han dejado dos heridos leves y daños materiales.

Y en el resto de la región, Irán continúa bombardeando objetivos estadounidenses. En Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, han afectado una zona residencial. La Guardia Revolucionaria Iraní va más allá de estos ataques y amenaza con matar a Benjamin Netanyahu.

Sobre el nuevo líder supremo, Teherán asegura que no hay ningún problema. Desmiente a EE.UU., que afirma que está herido, y sigue desafiando a Washington con su principal baza: el estrecho de Ormuz. Aquí es donde Trump está enfocando la batalla. Ha pedido a varios países que envíen buques de guerra para asegurar el paso. Japón y Corea del Sur están considerando aceptar la propuesta. Reino Unido asegura que también estudia opciones para reabrir el estrecho.

La isla de Jark es la joya de la corona iraní. El mismo Trump ha apodado así a la isla, la principal terminal petrolera del país. EE.UU. ha bombardeado más de 90 objetivos en represalia por el cierre del estrecho de Ormuz. Pero solo posiciones militares. Ha salvado la infraestructura petrolera por "decencia", ha dicho Trump.

Por esta isla pasa el 90% de las exportaciones de crudo iraní. Si las instalaciones sufriesen daños, sería un varapalo para la economía de Teherán, pero también para el suministro energético global. Trump amenaza con atacarlas si continúa el bloqueo de Ormuz y, por el momento, Irán no cede. Solo ha hecho una excepción: los buques indios y chinos sí podrán cruzarlo.

Teherán ha respondido al bombardeo de Jark golpeando una importante instalación petrolera de Emiratos Árabes Unidos. Concretamente, en el puerto de Fuyaira, una ciudad estratégica para el comercio de crudo.

La Guardia Revolucionaria Iraní sigue atacando bases estadounidenses en el golfo y además ha lanzado drones sobre sucursales bancarias tanto en Dubái como en Manama, Baréin.

Foto: Phil Noble/REUTERS — Un B-52 de la Fuerza Aérea estadounidense

Estados Unidos ataca la isla iraní de Jark. Irán responde atacando estructuras petroleras en la región y ataca la embajada de EE.UU. en Bagdad. Nueva oleada de ataques israelíes en Líbano.

En el decimoquinto día de guerra en Irán, la confrontación ha subido un escalón más, con el ataque de Estados Unidos a la pequeña isla de Jark, hasta ahora intocable. Se trata de la joya de la corona de Irán, ubicada a unos 500 kilómetros del estrecho de Ormuz y a 28 de la costa iraní. Por allí pasa el 90% del petróleo que exporta el país. De momento, ha bombardeado objetivos militares, unos 90; Irán ya ha respondido, concretamente a un puerto con una de las mayores infraestructuras petroleras de Oriente Próximo y en la que Estados Unidos tiene grandes intereses.

Foto: EFE / Abedin Taherkenareh