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Es el último dron diseñado por Ucrania: bautizado como 'Bala'. Supera los 300 km/hora y fabricarlo cuesta unos 2.000 dólares; muy poco frente a los 30.000 de los drones rusos e iraníes que es capaz de interceptar.

La guerra también es economía. Derribar las armas del enemigo con otras mucho más baratas, es una ventaja enorme, dice este comandante ucraniano.

Y no es la única. Cuatro años resistiendo la invasión rusa han dado a Kiev una preciada experiencia contra los drones que Irán suministra a Moscú y ahora dispara contra el Golfo. Zelenski quiere hacer valer esa experiencia. Ya ha enviado a expertos militares a varios países de Oriente Próximo para enseñarles a defenderse de la amenaza iraní.

A cambio pide dinero y tecnología, en un momento en que la guerra de Irán está perjudicando gravemente a Ucrania. Sus conversaciones de paz se han congelado, le llegan menos armas y Putin podrá vender más petróleo.

Pero Ucrania no se rinde. Exportando sus conocimientos bélicos a los aliados de Trump, busca nuevos apoyos para frenar el avance ruso.

El arcoíris que pinta el cielo de Beirut no esconde el humo que dejan las bombas. Tampoco el paisaje de destrucción. Al menos 14 personas han muerto en los últimos ataques contra varias localidades de Líbano. Cuatro de ellas, menores de edad. Israel dice haber destruido posiciones de Hizbulá en el sur del país y en la capital. Allí ha ordenado una nueva evacuación en siete suburbios.

Además, el Ejército israelí difunde estas imágenes. Dice haber bombardeado un depósito de drones en el oeste de Irán, donde centra ahora su ofensiva. Hizbulá y Teherán también han vuelto a golpear Israel con cohetes, drones y misiles. La mayoría han sido interceptados por las defensas antiaéreas. Los que no han dejado dos heridos leves y daños materiales.

Y en el resto de la región, Irán continúa bombardeando objetivos estadounidenses. En Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, han afectado una zona residencial. La Guardia Revolucionaria Iraní va más allá de estos ataques y amenaza con matar a Benjamin Netanyahu.

Sobre el nuevo líder supremo, Teherán asegura que no hay ningún problema. Desmiente a EE.UU., que afirma que está herido, y sigue desafiando a Washington con su principal baza: el estrecho de Ormuz. Aquí es donde Trump está enfocando la batalla. Ha pedido a varios países que envíen buques de guerra para asegurar el paso. Japón y Corea del Sur están considerando aceptar la propuesta. Reino Unido asegura que también estudia opciones para reabrir el estrecho.

El misil no ha impactado directamente en casa de Parsa, pero la onda expansiva la ha dejado así, completamente destruida. Lo cuenta mientras enseña el que hasta ahora ha sido su hogar durante 20 años. Ha vuelto para coger lo poco que se ha salvado. Es Teherán, no es la única vivienda destrozada. Las bombas siguen cayendo allí y en otros puntos del país.

A estos ataques Irán sigue respondiendo. Lo hace lanzando misiles sobre Israel. Este es el sonido constante en el país y también bombardea instalaciones de Estados Unidos, como su embajada en Irak. Esta es parte de la respuesta de Irán por el aire, por el mar mantiene cerrado el estrecho de Ormuz y amenaza con hundir los barcos del enemigo que crucen por él. Algo que a Donald Trump parece no importarle, pide a otros países que envíen buques de guerra a la zona para que siga abierto y sea seguro para los petroleros.

El mayor frente de guerra de Israel después de Irán se sitúa en Líbano, donde ya hay más de 800.000 desplazados por los ataques en el sur y centro del país. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) afirman haber detectado el viernes a miembros del grupo armado Hizbulá, respaldado por Irán, introduciendo cohetes en las instalaciones de la zona de Al-Majadel.

Minutos después, la Fuerza Aérea israelí atacó el almacén y "eliminó" a esos miembros de Hizbulá, según se indica en una publicación en las redes sociales.

Las bombas de Israel siguen golpeando el Líbano. Este ataque en Sidón deja cuatro muertos. Se suman a los 12 sanitarios asesinados en otro bombardeo, más al sur. La guerra ha matado ya a unas 800 personas en este pequeño país del Mediterráneo oriental. Y el balance, no deja de aumentar.

Foto: AP Photo / Mohammad Zaatari

Estados Unidos ataca la isla iraní de Jark. Irán responde atacando estructuras petroleras en la región y ataca la embajada de EE.UU. en Bagdad. Nueva oleada de ataques israelíes en Líbano.

En el decimoquinto día de guerra en Irán, la confrontación ha subido un escalón más, con el ataque de Estados Unidos a la pequeña isla de Jark, hasta ahora intocable. Se trata de la joya de la corona de Irán, ubicada a unos 500 kilómetros del estrecho de Ormuz y a 28 de la costa iraní. Por allí pasa el 90% del petróleo que exporta el país. De momento, ha bombardeado objetivos militares, unos 90; Irán ya ha respondido, concretamente a un puerto con una de las mayores infraestructuras petroleras de Oriente Próximo y en la que Estados Unidos tiene grandes intereses.

Foto: EFE / Abedin Taherkenareh

A pesar de que hay misiles iraníes que logran burlar las defensas de Israel, el Gobierno no quiere que la opinión pública dude ni un solo momento de sus logros: en cada comunicado del ejército transmite la lista de objetivos alcanzados y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, habla de días "históricos" aplastando al régimen iraní y Hizbulá.

Las cifras oficiales hablan de 12 muertos en Israel y de una mayoría de ataques interceptados, pero la censura del ejército dificulta dar información precisa sobre los daños en infraestructuras sensibles.

Foto: Amr Abdallah Dalsh/REUTERS — Los suburbios de Beirut atacados por Israel

Irán ha ampliado el campo de batalla para multiplicarle los frentes a Estados Unidos e Israel. Ataques a objetivos estadounidenses en los países del Golfo, misiles iraníes que cruzan a Turquía y por si fuera poco, se abre otro escenario: Irak. Allí han muerto seis soldados estadounidenses y uno francés. Aunque el foco más activo y más sangriento lo mantiene Israel sobre Líbano.

FOTOGRAFÍA: AP Photo/Ohad Zwigenberg

Los argumentos del presidente de Donald Trump para justificar el ataque contra Irán han ido dando bandazos desde el inicio de la ofensiva. Primero habló de una amenaza inminente y de la necesidad de actuar preventivamente; después, el objetivo pasó a ser debilitar el programa nuclear iraní y, más tarde, favorecer un cambio de régimen en Teherán. Las distintas explicaciones han ido cambiando según avanzaba el conflicto, alimentando la sensación de que la Casa Blanca improvisa su relato a posteriori.

Mientras tanto, el Gobierno estadounidense intenta transmitir la idea de que todo está bajo control. Sus portavoces insisten en que la ofensiva será breve y que terminará cuando Irán quede en posición de “rendición completa e incondicional”, aunque también ha ofrecido mensajes contradictorios sobre los objetivos y la duración de la guerra.

En ese contexto, el vicepresidente J. D. Vance ha evitado aclarar si desaconsejó o no los ataques antes de que se pusieran en marcha, una cuestión que sigue sin respuesta clara. Al mismo tiempo, Estados Unidos ha redoblado la presión sobre Teherán ofreciendo elevadas recompensas a quien aporte información sobre el paradero o las actividades de altos cargos iraníes, una señal de que, pese al discurso oficial de normalidad, la tensión sigue escalando.

FOTOGRAFÍA: K. NISHIMURA / GETTY / AFP

A pesar de que las sirenas volvieron a sonar en Haifa, la ciudad se aferra a una chocante normalidad donde el café y las compras no se detienen. Sin embargo, esta rutina es solo superficial: en las plantas bajas de los centros comerciales, los estacionamientos han sido sustituidos por tiendas de campaña donde familias enteras se refugian para evitar la carrera nocturna hacia los búnkeres.

Entre la resignación y la esperanza, testimonios como el de Senia o Ashi reflejan una postura común: el convencimiento de que esta es una guerra por el futuro y la seguridad frente a la amenaza nuclear, aceptando el conflicto como un paso necesario para dejar de vivir bajo un asedio constante. (Foto: REUTERS/Rami Shlush)