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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha divulgado este martes en su red social dos imágenes creadas con inteligencia artificial (IA) que simulan su conquista de Canadá y de Groenlandia. En la misma plataforma ha compartido mensajes privados que le enviaron tanto el presidente francés, Emmanuel Macron, quien le dice no entender sus planes en la isla danesa y le propone una cumbre del G7; y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien adula su labor y le muestra su compromiso a encontrar "una vía de solución" al tema groenlandés.

En una de las imágenes, se ve al mandatario junto a su secretario de Estado, Marco Rubio, y su vicepresidente J.D. Vance, plantando una bandera estadounidense en un paraje con montañas nevadas y lagos, junto a un cartel que dice “Groenlandia, territorio de Estados Unidos” y el año 2026.

La otra muestra al magnate sentado en el Despacho Oval de la Casa Blanca junto a un mapa en el que se tiñe con la bandera nacional no solo el territorio estadounidense, sino también el país vecino, Canadá, y, de nuevo, la isla helada. Como interlocutores, al otro lado de su mesa, y también recreados con inteligencia artificial, algunos de los más destacados líderes europeos.

El 25 de febrero, el Despacho Oval se convierte en escenario. Una jornada marcada por gestos, provocaciones y cámaras encendidas, Trump intenta regalar gorras de su campaña a los periodistas y se enfada cuando no las aceptan. El capítulo profundiza en la compleja relación del presidente con la prensa: vetos, insultos, ataques… y, al mismo tiempo, una necesidad constante de atención. Un capítulo que confirma que, con Trump, la política es también espectáculo, y la prensa forma parte inevitable de él.

El 21 de enero, en su primera jornada completa de vuelta en la Casa Blanca, Donald Trump marca el tono de su presidencia. Un recorrido por el Ala Oeste para entender cómo funciona el "pool" de periodistas que siguen a Donald Trump. Desde la silla reservada a la prensa extranjera hasta el primer "show de Trump", este primer capítulo presenta las reglas —y las tensiones— de un acceso tan privilegiado como imprevisible. Aquí empieza lo que no se ve.

14 horas Fin de semana charla con José Antonio Gurpegui, Catedrático de Estudios Norteamericanos y profesor de literatura norteamericana en la Universidad de Alcalá sobre el conflicto de la Unión Europea, Dinamarca y los Estados Unidos. Para el catedrático Groenlandia no es más que un chivo expiatorio. "Trump está jugando una partida con Groenlandia como rehén"

Afirma además que "no tiene mucho sentido invadir la isla" y que lo saben incluso en EE.UU. "En el pentágono tiene que haber generales que piense que hacerlo sería volar la OTAN y, por tanto, EE.UU se quedaría completamente aislado"

A la teoría de la desaparición de la OTAN y de las alianzas militares actuales de los Estados Unidos con los países europeos plantea las dudas que llevan meses sobre la mesa "¿Qué ocurriría con las bases norteamericanas en Europa? ¿Seguirían funcionando?"

Gurpegui cree que habrá un acuerdo entre Europa, Dinamarca y EE.UU.

La insistencia de Donald Trump para hacerse con Groenlandia tensa al máximo las relaciones transatlánticas y amenaza con reanudar la temida guerra comercial. Los principales líderes europeos coinciden en que es un error, algo "inaceptable", que Trump imponga aranceles a sus socios de la OTAN por apoyar a la isla ártica.

En Bruselas, los Veintisiete han convocado una reunión de urgencia para coordinar una respuesta y los países afectados acaban de emitir un comunicado conjunto en el que aseguran que defenderán la soberanía de Groenlandia, y que los ejercicios militares allí no suponen una amenaza para nadie. De forma paralela, se comprometen a seguir fortaleciendo la seguridad en el ártico.

Foto: REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha pronunciado sobre los planes de Donald Trump de apoderarse de Groenlandia en una entrevista en La Vanguardia. Según él, las pretensiones del presidente de Estados Unidos harían "el hombre más feliz del mundo" a su homólogo ruso, Vladímir Putin, y además significaría "la carta de defunción de la OTAN".

Jan Kohler, nacido en Dinamarca, jugador aficionado de balonmano y 25 años viviendo en Groenlandia, en donde se ha casado y ha criado a sus dos hijas y un hijo.

Este vendedor de cocinas es uno de los organizadores de la probablemente mayor manifestación celebrada jamás en la isla.

"Teníamos que mandar un mensaje claro a Trump: se está volviendo cada vez más loco. Vivimos en 2026 y no se puede comprar a los pueblos", asegura. Miles de personas (en una ciudad de apenas 20.000) se lanzaron este sábado a la calle para insistir en que Groenlandia no está en venta.

Jan no se cree que Trump necesite la isla por razones de seguridad nacional. "Es completamente ridículo. Hay una base militar en el norte de Groenlandia y sabe que puede desplegar tantos soldados como quiera. Yo creo que se deja llevar por su ego".

Jan reconoce que en Nuuk hay gente que vive con miedo, porque teme que Trump incluso pueda intentar tomar la isla por la fuerza. Y lo que pide es que trate a los groenlandeses con "respeto y con humanidad".