Entrumpados: diario de una periodista en la Casa Blanca
- Cristina Olea, corresponsal de TVE en Washington, relata en cuatro capítulos su día a día en la Casa Blanca
- Los entresijos de un año "insólito": cómo seguir a Trump..., y "no morir en el intento"
Hace poco más de un año, Donald Trump volvió a la Casa Blanca y empezó a cambiar Estados Unidos y el mundo a velocidad de vértigo. Ha sido un año insólito. Los periodistas que seguimos a Trump nos hemos sentido sobrepasados una y otra vez. Yo lo he seguido muy de cerca. Formo parte del pool de la Casa Blanca, el grupo de reporteros que nos vamos rotando para acompañarlo a todas partes. He estado con él en el Despacho Oval, mientras nos inundaba de titulares, mientras ponía patas arriba el comercio mundial, mientras insultaba y amenazaba por igual a rivales políticos, países aliados y a nosotros, los periodistas.
En esta serie cuento los entresijos, lo que he descubierto dentro de la Casa Blanca durante un año con Trump. Hay pequeñas anécdotas que no caben en los telediarios, pero que dicen mucho de su forma de gobernar. En “Entrumpados” nos fijamos en el día a día de un presidente que mantiene en vilo al mundo. La serie empieza con su primera jornada: en el primer capítulo enseñamos el ala oeste y cómo fue el regreso de Donald Trump. El primer día ya nos dio muchas pistas de lo que se nos venía encima.
En el segundo capítulo mostramos cómo nos trata a nosotros, los periodistas. Es una relación muy complicada. Probablemente ningún otro presidente de Estados Unidos había buscado tanto las cámaras, pero tampoco ningún otro nos había atacado tanto. Ningún otro había apuntado con su dedo a una compañera mientras le espetaba “cállate, cerdita”. Cubrir a Trump me ha hecho reflexionar mucho sobre mi oficio. Me pregunto si estamos a la altura, si estamos contando bien a un presidente que desafía sin contemplaciones las normas establecidas.
En el tercer capítulo, contamos cómo se relaciona con otros líderes internacionales. Desde su famosa encerrona a Zelenski, Trump ha convertido el Despacho Oval en una trampa para ellos. En la Casa Blanca, estamos viendo cómo pasa la historia ante nuestros ojos. Es una historia muy incómoda para los europeos. Trump está dando un vuelco al orden que habíamos construido juntos desde la Segunda Guerra Mundial.
Por último, en el cuarto capítulo, nos fijamos en los cambios físicos, en las obras y las decoraciones. Trump está dejando su sello en cada rincón de la Casa Blanca, recubriéndola de oro como su mansión de Florida, derribando lo que no le gusta, sometiendo a escarnio público a sus antecesores con placas que los insultan. En la capital, está cambiando el nombre de edificios oficiales para poner el suyo. Todos estos cambios –desde los alardes de megalomanía hasta las excavadoras demoliendo sin piedad- son, para muchos, una metáfora perfecta de lo que está haciendo en el resto del país.
“Entrumpados” es mi diario, el diario de una periodista en la Casa Blanca. Cada capítulo se centra en uno de los días que me ha tocado ser pool y seguir al presidente en primera fila. Un día Trump intentó lanzarnos gorras rojas de su campaña. Otro día, improvisó una incómoda sala de cine en el Despacho Oval: ordenó apagar las luces y proyectar unas imágenes que pretendían humillar a su invitado, el presidente de otro país. Otro día descubrimos que estaba derribando toda un ala de la Casa Blanca sin pedir permiso a nadie. Quería hacer hueco para construir un gran salón de baile. He escogido estas jornadas y estas peripecias porque me parecen muy significativas, pero podría haber elegido cualquier otro día. Todos los días Trump lanza amenazas, pone a prueba el sistema, nos asombra, nos desborda, nos desinforma. En la Casa Blanca, todos los días son días de incertidumbre. Todos los días el espectáculo continúa. Todos los días los periodistas nos preguntamos cómo seguir a Trump y no morir en el intento.