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Se cumple un mes de la entrada masiva de migrantes a Ceuta y sigue la presión sobre la ciudad autónoma. En apenas unas horas, unos 70.000 migrantes irregulares entraron por la frontera del Tarajal, de los cuales unos 5.000 permanecen en la ciudad fronteriza.

FOTO: EFE/Reduan

Ceuta cumple este domingo un mes desde que empezó la crisis migratoria. La tensión ha aumentado en los últimos días. Los servicios asistenciales están al límite, muchos vecinos critican la gestión de la crisis y se plantean nuevas protestas.

En Ucrania, ya son al menos 37 los muertos por el ataque ruso contra un depósito de armas en la región de Kiev. Cientos de personas han tenido que pasar la noche fuera de casa. Zelenski ha ordenado investigarlo; el almacén estaba junto a una zona residencial y no tenía autorización.

Islandia espera este domingo el resultado del referéndum sobre la entrada en la Unión Europea. El 'sí' gana fuerza en Reikiavik. El 'no' se impone en las zonas rurales.

FOTO: Marcos Moreno / Europa Press

A pesar de que la manifestación convocada se había cancelado, unos 200 vecinos de Ceuta han decidido salir a las calles de la ciudad para denunciar la gestión migratoria. "A reclamar nuestros derechos porque el Gobierno de España nos ha dejado abandonados", dice un vecino.

Ha sido una sentada pacífica porque no quieren que se les relacione con los altercados que vivieron los días anteriores. "Ceuta es un pueblo solidario. Somos cuatro culturas y un solo corazón".

Pero la tensión sigue en aumento. Ayer un grupo de migrantes lanzó una botella de aguafuerte, un ácido corrosivo, contra los manifestantes, y hoy un grupo de migrantes ha tirado piedras a un grupo de militares. Al menos uno de los soldados ha resultado herido leve y ya han detenido a cuatro personas.

Ante la escalada de violencia y el llamamiento de grupos ultras, los convocantes han cancelado todas las marchas hasta el día 2 de septiembre. Pero desde esta mañana no han dejado de llegar desde la península barcos de particulares y ferris que ofrecían descuentos para participar en las manifestaciones.

Mientras, muchos de los migrantes siguen si tener un lugar donde dormir. En una escuela de hípica, designada por el Gobierno para acogerlos, están instalando las primeras carpas, lo que ha generado malestar entre los vecinos.

A punto de cumplirse un mes del inicio de la mayor crisis migratoria en la frontera sur, Ceuta está lejos de volver a la normalidad. Lo que comenzó el 30 de julio con una entrada masiva de migrantes, alrededor de 70.000 personas según el gobierno, se ha transformado en un escenario de extrema crispación vecinal, parálisis económica, con miles de migrantes que aún permanecen en suelo ceutí y un choque político al alza. La falta de soluciones inmediatas mantiene la tensión al límite, en una crisis con profundas implicaciones geopolíticas, jurídicas y humanitarias. La gravedad y la prolongación de esta emergencia han llevado al Consejo de Seguridad Nacional a declarar esta semana "la situación de interés para la seguridad nacional" en Ceuta. Además, el ejecutivo ha constituido un mando único, como reclamaba desde los primeros días el presidente ceutí -encabezado por el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. El objetivo es centralizar la gestión de la crisis para agilizar ayudas, la respuesta humanitaria y las devoluciones de migrantes. Los recursos asistenciales de la ciudad se encuentran desbordados. Miles de migrantes que consiguieron acceder a territorio español continúan en una situación de extrema vulnerabilidad. Las redes de acogida, tanto para adultos como para menores, están muy por encima de su capacidad. Muchos de ellos permanecen todavía en asentamientos improvisados y en las playas ceutíes. Las protestas vecinales pacíficas han derivado en algunos disturbios nocturnos y enfrentamientos. Hay grupos violentos que aprovechan la situación y han llegado a bloquear el reparto de comida de Cruz Roja y prender fuego a chabolas y campamentos de migrantes en la playa, obligando a la policía a intervenir. El presidente de Ceuta ha condenado la violencia y ha advertido que la ciudad autónoma está al límite. Gobierno y PP han hecho un llamamiento a la calma y la convivencia. Esta ha sido una semana de comparecencias extraordinarias en el Congreso. Siete ministros han dado explicaciones y defendido la respuesta del ejecutivo a esta crisis. Madrid ha elevado a más de 44 millones la ayuda de emergencia para Ceuta y hay acuerdo con el gobierno ceutí sobre un listado de nuevos espacios donde alojar a los migrantes que siguen en la calle. Además, España ha pedido a la Unión Europea el apoyo de Frontex y Europol para el triaje y la tramitación de expedientes de las personas que siguen en Ceuta. Además, el refuerzo de agentes permanecerá hasta diciembre de 2026. Los grupos parlamentarios han acusado al gobierno de una respuesta tardía e incompetente y le critican por buscar en las redes sociales y los "bulos" la explicación a esta crisis, en lugar de abordar el papel de Marruecos. Otros dos ministros comparecerán en el congreso la próxima semana y el 3 de septiembre lo hará el presidente Pedro Sánchez.

Asociaciones vecinales han suspendido la manifestación nocturna prevista para este sábado en Ceuta ante el miedo a la llegada de grupos ultras a la ciudad autónoma.

Los convocantes han dicho que es la mejor manera de dejar claro que los vecinos no forman parte de ningún movimiento político y que rechazan cualquier tipo de violencia.

Foto: Reduan/EFE — Migrantes en la playa de El Trampolín

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha abierto el curso político en Galicia con un discurso centrado en la crisis de Ceuta. Feijóo acusa al Gobierno de no haber atendido a los ceutíes, pide la comparecencia de la directora del CNI en el Senado y anuncia que los populares se personará en la causa que investiga la sucedido en Ceuta en la Audiencia Nacional.

FOTO: Elena Fernández / Europa Press

En Ceuta no hay una solución para terminar con la tensión en la que está sumida la ciudad autónoma. Este viernes ha habido otra manifestación, pero no se han vivido los hechos violentos de la víspera.

Los ceutíes insisten en que los violentos son una minoría frente a los que se manifiestan pacíficamente. El presidente de Ceuta cree que las manifestaciones son legítimas y justificadas pero siempre de manera pacífica.

En playa Benítez, esta mañana se recuperaban de los disturbios de hace 24 horas. Los propios migrantes nos cuentan que entienden el hartazgo de los vecinos y dicen sentirse protegidos por la policía, aunque aseguran que hay menores que han sido agredidos.

La Delegación del Gobierno calcula que la criminalidad ha crecido un 5% en la ciudad autónoma. Han registrado 17 agresiones sexuales, siete de ellas violaciones. La mayoría de las víctimas son menores migrantes. Se ha expulsado ya a más de 100 personas con autorización judicial, entre ellas 11 de los detenidos por agredir a un grupo de militares.

Interior dice que va reforzar la seguridad con 40 nuevos policías. Los sindicatos dicen que las unidades de antidisturbios están al límite.

Foto: Reduan/EFE

Melchor León, diputado del PSOE en la Asamblea de Ceuta, critica la "dejadez" del Gobierno con la crisis humanitaria en Ceuta. "No queremos que vengan aquí a hacer política y no dar soluciones", dice León. Rechaza que Marruecos sea un socio fiable y le parece "insuficientes" las medidas que ha pedido el Gobierno a Frontex —casi un mes después de la emergencia humanitaria—, además de que llegan "muy tarde."

En cuanto a los actos vandálicos sucedidos estos días —como la quema de los campamentos de población migrante en la playa del Trampolín—, el diputado del PSOE en Ceuta dice que "siente indignación" y los condena, pero que "el Gobierno es culpable" y al "no actuar", "las personas radicales se lo toman por su mano."

Las declaraciones de Albares durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados dice que le producen "tristeza e indignación" y sostiene que "se están echando están echando la pelota entre un ministerio y otro, pero no están dando datos reales." En este sentido, invalida los datos oficiales del Ejecutivo sobre los migrantes que continúan en Ceuta. Según Melchor León, en los barrios de la periferia de la ciudad autónoma hay 10.000 personas.

En lo relativo al inicio del curso escolar, León pide que se atrase hasta que "no se cumplan las condiciones para que los niños tengan una vida normal."

Tras la finalización del reparto de alimentos en una de las playas de Ceuta, se han producido momentos de cierta tensión y aglomeraciones por parte de quienes buscaban conseguir cajas o bolsas pendientes. Sin embargo, la situación se ha reconducido rápidamente cuando un grupo de los propios migrantes ha comenzado a acercar contenedores y retirar los cartones y plásticos dispersos para dejar la zona limpia antes de la llegada de los servicios municipales.

Fotografía: AFP/Antonio Sempere