En un recrudecimiento de los conflictos en Asia y Oriente Medio, Pakistán ha declarado la "guerra abierta" a Afganistán. En la noche de este pasado jueves ha bombardeado objetivos en Kabul, Kandahar y en la provincia fronteriza de Patkia. Los talibanes han respondido con más presión en la frontera, donde sí llega su artillería.
Los vídeos muestran cómo los pakistaníes clavan su bandera en la provincia afgana de Patkia. El gobierno de Shebaz Sharif dice estar harto de las incursiones violentas de los talibanes dentro de Pakistán y recuerda a Kabul que su superioridad militar puede aplastarlos.
Afganistán ha respondido concentrando hombres en la frontera y atacando con artillería. Los dos países están separados por una cordillera montañosa de más de 2.600 km, difícil de vigilar y poblada por algunas de las personas más pobres del mundo, como un grupo de refugiados que tuvieron que escapar anoche de su campamento ante el fuego cruzado. "Las bombas vinieron primero del lado de Pakistán. Nos marchamos corriendo y vinimos aquí, al desierto", relatan. Nueve fueron trasladados al hospital. "Estábamos rompiendo el ayuno del Ramadán dentro en la tienda cuando empezó el fuego. Ahora, mi mujer y mi sobrina están aquí, en condiciones críticas", explica el hombre.
El conflicto entre el régimen talibán y Pakistán es una de las guerras en las que Trump se atribuyó el papel de pacificador. Rusia, China, Irán y Arabia Saudí se han ofrecido este viernes para mediar entre los dos países.
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