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Sube el diésel, sube la gasolina y algunos Gobiernos europeos ya están tomando medidas. Lo vemos en Portugal, con un descuento sobre el diésel, o en Croacia y Hungría, los primeros países europeos en topar el precio de los carburantes. Fuera de Europa, Corea del Sur y Tailandia también lo han hecho, pero en Asia van más allá porque dependen más que el resto del petróleo y gas natural del Golfo Pérsico. Bangkok ya recomienda para ahorrar energía priorizar las escaleras frente al ascensor y apagar luces.

Los precios medios de los carburantes han subido entre un 9,4 y un 18% poco más de una semana después de que EE.UU. atacara a Irán

FOTO: EUROPA PRESS

Subida de la gasolina

Con el ataque a instalaciones petroleras de Irán nos preguntamos cómo afectará al precio del petróleo. Los expertos ya habían adelantado que impactaría principalmente a China, su mayor importador.

"La gran pregunta ahora es si la OPEP va a ser lo suficientemente rápida a la hora de reponer esa falta de petróleo iraní". Porque puede producirse una reducción de la oferta.

España no es tan dependiente del petróleo de Oriente Medio. De allí, solo importa un 13% del total. Compra principalmente a Nigeria, Estados Unidos, México, Libia, Canadá y ya en la sexta posición está Irak.

Aunque España está menos expuesta que otros países europeos a una hipotética reducción de abastecimiento, otra cosa es cómo afecte al precio del barril del petróleo, que podría seguir subiendo.

Foto: María Aguilella Pardo/EFE — Una persona reposta en una gasolinera de Madrid

A pesar de la situación, hay quien llama a la calma: "Voy a aguantar porque creo que tengo el depósito casi lleno". Pero la mayoría prefiere prevenir: "Por si acaso, para dejarlo ya lleno del todo".

Eso está disparando el volumen de trabajo de quienes distribuyen ese combustible: "Si normalmente cada chófer hacía 20-30 pedidos diarios, ahora es el doble". Algo parecido al aceite de oliva o al papel higiénico, miedo al desabastecimiento". "Hay compañeros que están haciendo 14 y 15 horas todos los días".

Las rutas se complican porque aumenta el número de paradas y eso retrasa el reparto: "Estábamos teniendo unos 100 pedidos al día y se nos ha multiplicado por cinco, es imposible dar abasto".

Foto: Getty Images

Esta semana de guerra ya tiene sus consecuencias económicas con caídas en la bolsa, mucha incertidumbre y unos precios de la energía que se han disparado. El precio de los carburantes ha sufrido estos días la mayor subida en ocho meses.

Otro producto que llega a España es el azafrán iraní. Aquí se produce menos cantidad y casi al doble de precio. En los próximos meses el llamado oro rojo podría hacer honor a ese nombre más que nunca.

Foto: María Aguilella Pardo/EFE —  Gasolinera de Madrid

Los combustibles ya acusan los primeros efectos de la guerra entre Estados Unidos e Irán. En solo una semana, el diésel ha subido 16 céntimos de media y la gasolina, 10 céntimos. En los mercados, el termómetro que mide la confianza de los inversores se ha desplomado: la Bolsa española ha perdido casi el 7% de su valor en cinco días y hay empresas españolas de diversos sectores que podrían verse perjudicadas por el conflicto.

Foto: EFE/ Maria Aguilella Pardo

Irán asegura que ha atacado un petrolero de Estados Unidos al norte del golfo Pérsico, algo que aún no se ha podido confirmar de forma independiente. La situación en el estrecho de Ormuz está disparando el precio de los carburantes porque es la vía de salida del petróleo de la zona. En España, ya han subido, de media, más 10 céntimos por litro desde el viernes. En el 60% de las gasolineras, ya es más caro el gasóleo que la gasolina.

Foto: David Zorrakino / Europa Press

La Habana Vieja lleva diez días sin recogida de residuos. La falta crítica de gasolina ha paralizado los camiones, disparando el riesgo de enfermedades infecciosas. Ante el colapso, el Gobierno prioriza el poco combustible disponible para servicios mínimos, mientras los vecinos piden que se emplee a jóvenes o presos para limpiar las calles.

Además, México ha suspendido el envío de petróleo por presiones de Estados Unidos, aunque envía alimentos y medicinas en buques de guerra como apoyo.

FOTO: RTVE

Cuando se habla del futuro del transporte, todas las miradas se dirigen a las baterías eléctricas o al hidrógeno verde. Pero fuera de los focos, hay caminos paralelos que también conducen hacia la sostenibilidad y que reaprovechan infraestructuras, tecnologías y residuos. En la carrera por descarbonizar el transporte, la solución no depende de una sola vía, como acaba de recordarnos la Unión Europea, sino en combinarlas todas. Frente al reto climático, la diversidad tecnológica es una necesidad. Esta idea centró una de las ponencias más destacadas de la jornada “Combustibles para una movilidad sostenible en el transporte pesado civil y militar”, celebrada en Mobility City. En un contexto en el que la electrificación y el hidrógeno avanzan a ritmos desiguales, el uso de combustibles renovables se perfila como una vía complementaria para descarbonizar el transporte. Así lo defendió David Pérez Gonzalo, gerente de Proyectos de Combustibles Renovables de Repsol.