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Treinta años de radio (y una invitación)

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1979 fue un año raro, lleno de incertidumbres. Los libreros buscaban textos de Odisseas Elytis, el último autor beneficiado por la lotería del Nobel de Literatura. En los cines, "La guerra de las galaxias" cerraba la era de la insurrección de los directores y abría el reinado del cine de efectos especiales. En música, confusión: John Lennon seguía 'missing', Bob Dylan se había reconvertido en predicador cristiano, Keith Richards se distanciaba de los Rolling Stones con sus New Barbarians, The Clash rompía con la ortodoxia punk al lanzar su rebosante 'London calling'. Otro disco de impacto planetario editado aquel año fue 'Off the wall', donde un muchachito llamado Michael Jackson retomaba su carrera en solitario.

Jomeini instauraba la república islámica en Irán, Adolfo Suárez aguantaba embates de izquierda y derecha desde la Moncloa, algunos investigadores universitarios experimentaban con un sistema de comunicación que entonces se llamaba Usenet (Red de Usuarios). Y el 1 de julio de 1979, se ponía en marcha Radio 3, dentro del Tercer Programa de Radio Nacional de España. Comenzaba a las 9 de la noche y duraba tres horas, cinco días a la semana.

Radio 3 creció veloz. Igual que un coetáneo fenómeno inicialmente madrileño, la "nueva ola" que ya generaba locales, fanzines, cineastas y, sobre todo, grupos musicales. De forma natural, Radio 3 establecía una relación simbiótica con las vanguardias nacionales (e internacionales) y se convertía en su altavoz privilegiado.

Desde entonces, Radio 3 se ha mantenido en la cresta de muchas olas, cubriendo los sucesivos movimientos culturales y sociales. No ha sido un viaje sencillo: siempre costó encontrar el equilibrio entre los programas "con contenido" y los espacios meramente musicales. Hubo franjas informativas, que generaban constantes polémicas. La lucha por su definición fue extremadamente dura: en sus treinta años de existencia, quince directores han pasado por los despachos de Radio 3. Hubo cambios radicales, despidos, juicios, conflictos públicos, manifiestos, plataformas de apoyo a la emisora.

Junto a las turbulencias, la cosecha. Radio 3 goza de un respeto máximo en el mundo radiofónico en general, manifestado en los abundantes premios, en la imitación de muchos de sus programas o el fichaje de sus profesionales. Se sabe que, en términos cuantitativos, es una emisora minoritaria pero resulta indudable su capacidad para generar opinión, para lanzar tendencias, para legitimar fenómenos.

En esta emisora se recuperó la ficción radiofónica, se estableció la figura del colaborador ilustre que compartía su sabiduría, se exploraron los límites de la fantasía. La radio salió a la calle y se transmitieron conciertos de 12, de 24 horas, organizados por la misma R3, eventos que anticiparon el "boom" de los festivales. Habituamos a TVE a cubrir los grandes eventos musicales. Apostamos por el Festimad, el Sónar o el FIB cuando eran iniciativas frescas...  discutidas.

Treinta años después, Radio 3 sigue en transformación. Siempre habrá quién prefiera la emisora tal como era hace equis años, siempre saltarán los argumentos en pro o en contra de tal viraje, siempre brotará la nostalgia por unas voces o por unos programas. Pero Radio 3 está obligada al cambio, por la necesidad de relevos generacionales y por la voluntad de hallar su hueco en un desbordante panorama de infinitas ofertas (y no solo radiofónicas). Como ha ocurrido a lo largo de su vida, la Radio 3 actual aspira a lograr la radio ideal mientras acepta la radio posible, la que se puede hacer con los recursos humanos y técnicos disponibles. Para esa aventura diaria, requerimos tu compañía, tu presencia activa, tu aportación crítica. Y un deseo absurdo pero sincero: que nos sigamos encontrando dentro de treinta años.

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