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Elecciones generales 2019

Rivera, ante unas urnas que pueden cuestionar su liderazgo

  • El líder de Ciudadanos se arriesga a un descalabro electoral el 10N tras negarse a pactar con Sánchez
  • Especial: Elecciones generales 2019

Por
Elecciones generales: Albert Rivera (Cs) en las elecciones del 28A y del 10N
Albert Rivera, presidente de Ciudadanos y candidato a la Presidencia del Gobierno. RTVE.es

BIOGRAFÍA

Lugar y fecha de nacimiento: Barcelona, 1979

Formación: Licenciado y máster en Derecho.

Años en política: Preside Ciudadanos desde 2005, ejerce cargos públicos desde 2006.

Albert Rivera es el hombre que pudo reinar y no quiso. El presidente de Ciudadanos tuvo al alcance de la mano formar un gobierno en abril con un PSOE con el que hubiera sumado mayoría absoluta. A dos décimas y nueve escaños de verse como líder de la oposición, prefirió ser sucesor del PP que corregente en Moncloa. Ahora, por primera vez desde que dio el salto a la política nacional, las expectativas electorales de Cs son todas negativas y Rivera juega a defender; en especial, su propio liderazgo.

Pocas veces ocurre que un político fiel a su palabra haya defraudado a tantos de los suyos. El reiterado y enardecido 'no' a Sánchez y el giro a la derecha de Ciudadanos, apuntalando al PP al que quería imponerse, han provocado desde junio una cascada de dimisiones de destacados colaboradores iniciada por el portavoz económico, Toni Roldán. Rivera quiso atajar la crisis ampliando la dirección del partido para dar salida a los críticos, lo que ha empequeñecido la voz de un sector disidente ya menguado por las renuncias.

La reacción llegó tarde, cuando, al poco de consumarse el fracaso de la última ronda de consultas del rey, trató de salir del inmovilismo brindando apoyo para desbloquear la investidura a cambio de unas condiciones, más unas "reformas de Estado" que ha vuelto a poner sobre la mesa tras el verano. Entretanto, ha visto cómo el PP trataba de absorberlo en la fórmula del voto útil (España Suma) y su principal iniciativa este otoño fue presentar una moción de censura a Quim Torra imposible y opacada por la sentencia del 'procés'. La proverbial capacidad de Cs y Rivera para avanzar a base de giros estratégicos -de la socialdemocracia al liberalismo, de pequeño grupo antinacionalista a líder de la oposición en el Parlament de Cataluña y a tercera fuerza política nacional- es la misma que podría precipitarle al vacío a golpe de bandazos intempestivos.

Ahora Rivera corre el riesgo de terminar defenestrado si las urnas del 10N confirman los pronósticos de las encuestas, de auténtico hundimiento, y si pasa de rozar el 'sorpasso' al PP a sufrir el de Vox y ver al mismo tiempo dispararse en escaños a los 'populares'. Más aún, si el bloqueo político se repite y los votos naranjas son irrelevantes para solventarlo, Rivera tendría más presión que nunca para renunciar a la presidencia del partido que fundó. Un gran liderazgo conlleva una gran petición de responsabilidad.

Cuando se enfrenta en las entrevistas a preguntas sobre su futuro en caso de derrumbe electoral, Rivera, divorciado y con una hija, recuerda que es abogado, que no tiene "apego al sillón" y que tiene "una profesión" fuera de la política, aunque solo haya trabajado un tiempo en La Caixa en su juventud. Ante la cierta amenaza de la abstención de su electorado, trata de nuevo de hacerse reconocible volviendo a las esencias de su discurso: dureza frente al independentismo en Cataluña y a la vez desgastar al PSOE por su gestión de la crisis catalana tras la sentencia del 'procés'; apelación a un pacto transversal entre fuerzas constitucionalistas para emprender grandes reformas; y mantener guiños a la España vaciada, la que le dio los escaños en ambas Castillas, Aragón y Extremadura y que ahora podría perder en su mayoría.

Rivera, en tres frases

"Oponerse al plan Sánchez y a su banda es lo que quieren nuestros votantes. (...) A nosotros nos votaron para desmontarle ese plan y, además, resulta que a nuestros votantes les dijimos desde el primer momento lo que íbamos a hacer con sus votos".

"Ofrecemos para España una solución de Estado: desbloquearemos la investidura si Sánchez acepta tres condiciones: romper con Otegi en Navarra, planificar la activación del 155 y no subir impuestos a familias y autónomos".

"Los españoles tienen que saber que si votan a Ciudadanos vamos a intentar formar gobierno, si nos dan los votos, con el PP, pero no vamos a forzar ni terceras ni cuartas ni quintas elecciones. Si Cs tiene que estar en la oposición, estoy dispuesto a sentarme con PP y PSOE y pactar unas reformas, un calendario, incluso negociar un presupuesto para que este país tenga estabilidad".

Expectativas electorales

En la repetición electoral de 2016, Ciudadanos perdió ocho escaños al caer de los 40 de diciembre de 2015 a los 32 de seis meses después, ‘víctima’ de la apelación al voto útil y de los efectos de la ley electoral, que le hizo bajar mucho más en escaños que en votos.

Ahora, esa misma fuga de votos exacerbada por un mayor número de competidores y el castigo de sus propios electores podría hacerle caer de los 57 diputados actuales a entre 27 y 35, según la encuesta preelectoral del CIS, o incluso menos de 20, según estimaciones de otros sondeos. De ocurrir, ni Ciudadanos ni Rivera saldrían indemnes del terremoto interno.

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