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El impacto del ciclón Idai en los enfermos de VIH: "No podemos abandonar a los pacientes"

La lucha por asegurar el tratamiento del VIH/sida en una ciudad golpeada por el ciclón Idai.

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Vista área del distrito de Buzi tras al paso del ciclón Idai.
Vista área del distrito de Buzi tras al paso del ciclón Idai MSF / Pablo Garrigos

Cuando el ciclón Idai golpeó la ciudad portuaria de Beira en Mozambique el 15 de marzo, dejó dañados o directamente destruyó 240.000 hogaresy arrancó los techos de la mayoría de los centros de salud, dejando mucho de ellos inutilizables.

Que un número sinfín de pacientes se quede sin donde ir para recibir atención médica sería un motivo de preocupación enorme en materia de salud pública en cualquier parte del mundo. Las calles arboladas de Beira ocultan, además, una vulnerabilidad añadida: esta ciudad de más de medio millón de habitantes es la capital de una provincia donde uno de cada seis adultos vive con el VIH.

Antes del impacto del ciclón, MSF desarrollaba allí un programa de VIH que se interrumpió tras el paso del Idai. Comunidades estigmatizadas, como las trabajadoras sexuales, aunque relativamente pequeñas, tienen estadísticamente un riesgo extremadamente alto de contraer VIH, lo que las sitúa en una posición particularmente vulnerable.

El Gran Hotel de Beira, hogar de pacientes con VIH. MSF / PABLO GARRIGOS

Techo y alimento, prioridades sobre el tratamiento

Teodora Tongouche, trabajadora sexual, apoya a personas de su mismo colectivo como parte del programa de MSF. Teodora es consciente de los retos.

 "Algunas de las personas [que perdieron sus hogares] están avergonzadas", explica. "Ahora viven con otras diez en el mismo espacio, y no quieren que se conozca su estado respecto al VIH. Pero ha sido difícil contactarlos porque el teléfono y el internet no han funcionado bien hasta ahora". El papel de Teodora para formar a otras trabajadoras sexuales en materia de VIH es más importante que nunca.

Bar junto a los restos de uno de los prostíbulos en Beira. MSF / PABLO GARRIGOS

Filipe Francisco Luis es trabajador sexual y también forma parte del equipo de educadores de MSF que trabaja con este colectivo. Como persona VIH-positiva, Filipe sabe lo importante que es asegurar que los pacientes puedan continuar con su tratamiento contra esta enfermedad tras la devastación del ciclón Idai. "En este momento, es muy importante encontrar a estas personas y recordarles la importancia de tomar sus pastillas, de no abandonar el tratamiento. Su mayor preocupación no es tomar los medicamentos, sino encontrar dónde dormir o qué comer. No podemos abandonarles, porque si no se tratan, su carga viral aumentará".

Su mayor preocupación no es tomar los medicamentos, sino encontrar dónde dormir o qué comer

Como cientos de miles de personas, Filipe también lo perdió casi todo durante el ciclón y las posteriores inundaciones. "Prácticamente solo tengo mi ropa y un colchón", dice. "El ciclón Idai no respetó a nadie".

Filipe Francisco Luis, trabajador sexual e integrante del programa de divulgación de VIH de MSF. MSF / PABLO GARRIGOS

"Todos hemos sido golpeados por el huracán"

Paula*, trabajadora sexual, es una de las pacientes con VIH de MSF. El ciclón ha mermado sus ingresos y ha afectado a su seguridad personal: "Mi trabajo es más peligroso ahora. Muchos de los lugares donde solía conocer a clientes quedaron destruidos por Idai. Termino quedando con ellos en lugares más peligrosos. Hace poco, cuando salía de uno de esos sitios, tres hombres armados se me acercaron y tuve que darles todo lo que tenía".

"Tengo menos clientes desde el ciclón", añade. "Creo que no pueden pagar lo mismo que antes del paso de Idai. Al final, todos hemos sido golpeados por el huracán".

Paula [seudónimo], trabajadora sexual y paciente con VIH de MSF en Beira. MSF / GIUSEPPE LA ROSA

El ciclón también afecto a Elis*, trabajadora sexual que también forma parte del programa: "Nadie estaba preparado para el ciclón. A medianoche, el viento levantó todas las tejas. Lo perdí todo. Solo pude guardar medio bote de medicamentos. El agua estropeó el resto".

El prostíbulo en el mercado de Goto resultó gravemente dañado por el ciclón. MSF / PABLO GARRIGOS

Tras el paso de Idai, la respuesta de MSF en Beira se centró inicialmente en responder a las necesidades más urgentes y patentes generadas por la tormenta, como la falta de agua potable y el brote de cólera.

Necesidades menos visibles, como las relacionadas con el VIH, también fueron contempladas, pero pasó casi un mes antes de que el programa de VIH de MSF, incluidas las clínicas móviles en prostíbulos y en otros puntos de la ciudad donde se ejerce el trabajo sexual, volviera a funcionar a pleno rendimiento.

Consulta con un paciente VIH positivo en el centro de salud de Munhava de MSF. MSF / PABLO GARRIGOS

Aumenta el trabajo sexual tras la devastación

"Antes del ciclón, veíamos un promedio diario de 125 pacientes con VIH en la clínica de Munhava", explica el doctor Antonio Flores, especialista en enfermedades infecciosas de MSF. Este centro de salud da cobertura a una de las zonas más amplias de la ciudad donde viven unos 8.000 pacientes con VIH.

"Idai arrancó el techo del centro y las actividades ambulatorias se tuvieron que suspender durante diez días", recuerda Flores. "Nuestro equipo de mediadoras empezó a recibir noticias de pacientes, algunos de ellos trabajadoras sexuales, relativas a que no habían podido volver a reunir los medicamentos que necesitan. Esto nos inquietó enormemente, ya que algunas trabajadoras sexuales toman el medicamento como una forma de evitar resultar contagiadas con VIH. Otras siguen el tratamiento para mantener la carga viral lo suficientemente baja como para no suponer un riesgo para su salud y no transmitir el virus a sus parejas sexuales".

José Manuel, técnico de laboratorio de MSF, realiza un análisis de la carga viral de un paciente. MSF / PABLO GARRIGOS

El impacto del ciclón en la economía también puede estar agravando la propagación del VIH. "Después de las catástrofes naturales, las dificultades extremas obligan a menudo a los damnificados a buscar alternativas, formas de ganar dinero para sobrevivir que son en muchos casos un último recurso", añade Flores.

"En este sentido, hemos escuchado noticias que reportan un posible aumento del intercambio de sexo transaccional practicado como estrategia de supervivencia, incluso por personas que nunca antes habían participado en el trabajo sexual. Tenemos que situar al VIH como una prioridad cada vez más urgente en la respuesta posterior al ciclón. La epidemia de VIH se cobró vidas mucho antes del paso del Idai y, si pasamos por alto esta emergencia médica, las consecuencias a largo plazo podrían ser devastadoras", concluye el especialista de MSF.

Preparación de las pastillas recetadas para un paciente con VIH en el centro de salud de Munhava. MSF / PABLO GARRIGOS

Desde su nacimiento en 2014, el programa de VIH de MSF en Beira se ha enfocado en asistir a grupos de alto riesgo, como trabajadores sexuales y hombres que tienen sexo con hombres.

Esta iniciativa forma parte del proyecto transnacional que MSF impulsa en el llamado corredor, la ruta de transporte entre Malaui y Mozambique. Desde 2018, el equipo brinda atención de urgencia en el Hospital Central de Beira para reducir la morbilidad y la mortalidad en pacientes con VIH avanzado e infecciones asociadas como la tuberculosis, mediante la mejora del diagnóstico, el tratamiento y la continuidad de la atención, y brindando apoyo al laboratorio y a la unidad de farmacia.

Clínica nocturna de VIH de MSF en Beira, Mozambique. MSF / GIUSEPPE LA ROSA


*Nombres modificados por deseo de los pacientes.
 

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