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Del fin del 'roaming' al de los plásticos ligeros: cómo nos ha cambiado la vida Europa estos últimos cinco años

  • Más 60% de los encuestados en el último CIS creen que las decisiones tomadas en el seno de la UE nos afectan
  • Pese a ser conscientes, a los españoles les cuesta reconocer las medidas que se toman en la Unión

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¿Cómo nos cambia la vida la Unión Europea?

Los españoles son conscientes de la importancia de las decisiones que toma la Unión Europea, pero les cuesta identificar cómo influyen en el día a día de los ciudadanos más allá del euro o el fin del roaming. Y eso que, según los resultados del último CIS preelectoral, más del 60% de los encuestados creen que las medidas tomadas por las instituciones comunitarias nos afectan bastante o mucho. 

Para los europeos que más viajan y los estudiantes erasmus y sus familiares, una de las normas más importantes que ha aprobado la Unión Europea en estos últimos cinco años ha sido el fin del roaming en junio de 2017. Es el caso de Irene Esteban, que se va el año que viene como estudiante de intercambio, por lo que esa decisión le parece excelente: "Ayuda al turismo, a que viajemos más, a que conozcamos más países. Creo que es mejor para todo el mundo, en realidad".

Acabar con el sobrecoste por itinerancia en las llamadas desde cualquier otro país europeo ha supuesto un alivio en la factura de teléfono de los ciudadanos europeos, además de evitar la incomodidad de depender de dos números si se viaja al extranjero. "Mi hermano ha estado viviendo y estudiando en el extranjero. Podíamos llamar sin que hubiera coste. Sobre todo, rompe un poco la barrera, porque al estar tan lejos y poderle oír la voz... O si tenía alguna emergencia, podía llamarnos por teléfono", explica Carmen Muela, estudiante de antropología.

La armonización europea en ámbitos como las compras por internet

Por extensión, esta decisión también ha beneficiado al uso de internet a través del móvil. Ana Mateo, que es diseñadora y ofrece cursos gracias a los fondos europeos para formación, considera que poder usar el GPS del móvil con datos sin tener que pagar más por ello le salvó la vida en su último viaje a Berlín: "Yo soy muy mala orientándome, y viajé sola. Eso fue una maravilla. De todas maneras, antes de ir me informé, porque tenía dudas sobre si ya se había regularizado".

"Lo veo fantástico. Han quitado las fronteras de las telecomunicaciones”, dice Eva Carrillo, profesora de secundaria. Otro ámbito que persigue la armonización europea está relacionado con las tecnologías aplicadas a la economía: si queremos realizar una compra a través de internet a una empresa de cualquier otro país de la UE, desde febrero del año pasado ya no pueden bloquear la compra o dirigirnos automáticamente a otra página web de manera injustificada.

En la jerga comunitaria lo denominaron 'geo-blocking' y es lo que ha permitido a Ana reservar un hotel en Berlín: "Recientemente, he estado en Berlín, y me ha facilitado moverme, como si hubiera reservado para ir a Sevilla". Desde diciembre de 2018, los consumidores europeos pueden comprar por internet, reservar hoteles, alquilar coches o comprar entradas para conciertos sin que bloqueen o redireccionen la página y, lo que es más importante, pagando el mismo precio por el mismo producto.

Medidas por el medioambiente a partir de pequeños gestos

"Hasta que no nos rascan el bolsillo, no hay fórmula". Así justifica Avelina Moreno, jubilada de 71 años, que tenga que pagar por las bolsas que le ofrecen en los establecimientos.

En 2015, el Parlamento Europeo adoptó varias medidas para reducir el uso de estas bolsas porque son las que menos se pueden reutilizar y tienen más probabilidades de convertirse en basura más rápidamente. El ente daba dos opciones: o reducir el 50% del consumo per cápita a finales de 2025, o bien, pagarlas.

España escogió la segunda opción. De hecho, desde mayo de 2018, este tipo de bolsas no se entregan gratuitamente a los compradores y el consumidor debe pagarlas. Se trata de una medida transitoria, porque en el año 2021 las bolsas ligeras estarán completamente prohibidas, salvo que estén fabricadas con material compostable.

Avelina señala otro problema regulado por las instituciones europeas: "Si hablamos de este tema, los plásticos no tan sólo están en las bolsas, es que te vas a comprar una ensalada y tienes también plástico". Se refiere a los plásticos de un solo uso a los que la Unión también ha querido poner fecha de caducidad. Este año, el Parlamento aprobó una nueva ley que prohíbe los platos, cubiertos, pajitas, bastoncillos para los oídos y un largo etcétera. Tendrán que desaparecer a partir de 2021.

Algunas decisiones en suspensión o pendientes de transposición

Sin embargo, algunas propuestas que incluso ya se han debatido, no han logrado todavía la luz verde en el hemiciclo de Estrasburgo. Es el caso de la reforma horaria, que ha quedado suspendida en el tiempo a la espera del análisis de la Comisión Europea. En febrero de 2018, el Parlamento Europeo adoptó una resolución en la que pedía a la Comisión que realizara una evaluación exhaustiva de la directiva, y al mismo tiempo, abogaba por mantener un régimen horario unificado en la UE.

En cuanto a medidas de conciliación familiar, aquellos ciudadanos europeos que han tenido un hijo recientemente también han visto mejorados sus derechos. En enero de este mismo año, entre el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea aprobaron un permiso retribuido de cuatro meses para cuidado de hijos, dos de ellos intransferibles.

Además, se incorpora hasta cinco días al año para cuidados de los hijos y garantizar fórmulas de trabajo flexibles, incluido el trabajo a distancia. Los Estados europeos tienen hasta tres años para decidir cómo aplicar esta norma en cada país; de momento, en España solo se puede disfrutar de un mes de paternidad.

Conectarse a la red wifi de manera gratuita en lugares públicos como hospitales y bibliotecas es otra de las ambiciones que persiguen las instituciones europeas. En esta última legislatura lograron acordar un plan de financiación para la instalación de estos puntos WIFI gratuitos en ciudades europeas, pero aún está sin cerrar la dotación económica que debará acordarse por el Parlamento, la Comisión y el Consejo.

En el sector de las finanzas, en estos últimos cinco años, se han fijado los límites en las comisiones por pagar las comprar con tarjetas. Aparte, en 2014, el Parlamento Europeo y el Consejo aprobó una directiva para uniformizar las condiciones de las "operaciones bancarias básicas" para todos los países de la Unión. Esta iniciativa, aún poco conocida, acaba de entrar en vigor en España este mes de abril: "A mí no me afecta personalmente, pero era una exageración las comisiones que estaban cobrando", señala Jesús Buj, financiero jubilado.

De esta manera, el Gobierno español ha limitado el coste de esas operaciones básicas en España en un máximo de tres euros al mes a través de un Real Decreto. Entre estos usos incluyen abrir, usar o cerrar una cuenta, hacer hacer transferencias, domiciliar la nómina, disponer de una tarjeta de débito, retirar efectivo en cajeros y hacer transferencias dentro de la Unión Europea. Incluso estas cuentas pueden llegar a ser gratuitas para los colectivos más vulnerables si cumplen ciertos requisitos.

Medidas más globales

La Unión Europea también tiene competencias para acordar algunos aspectos a escala más global y, aunque no se hacen patente a diario, son muy relevantes para el futuro de los ciudadanos europeos.

En este sentido, una de las decisiones con más impacto internacional y que se aprobó con mayor consenso durante esta última legislatura ha sido la aprobación de la entrada en vigor acuerdo clima de París contra el calentamiento global. Se trata del primer pacto global vinculante con este cometido y salio adelante en el Parlamento Europeo con un amplio consenso: 610 votos a favor y tan solo 38 en contra.

Por el contrario, otra medida para luchar contra el cambio climático, como es alargar la vida útil de los productos y que sean más fáciles de reparar, se ha quedado en el aire desde hace un par de meses. En cualquier caso, el Parlamento Europeo quiere que los electrodomésticos y programas informáticos sean más fáciles de actualizar o que el fabricante ofrezca piezas para hacer reparaciones asequibles y, así, frenar la obsolescencia programada.

Acuerdos comerciales bilaterales 

En España, el sector agroalimentario, especialmente, el del vino, los lácteos y la carne de vacuno y de cerdo, la pasta, el chocolate y las galletas o el sector ferroviariose han visto beneficiados por la entrada en vigor de un acuerdo aprobado hace un par de meses que ha supuesto una de las mayores áreas de libre comercio y del mundo entre la UE y Japón, conocido por sus siglas como JEFTA.

En primer lugar, aparte de reducir los aranceles (que oscilaban entre el 30-40%), este tratado bilateral también ha supuesto dar luz verde a un modelo de acuerdos de “nueva generación”. Entre los objetivos está eliminar los impuestos, mejorar las inversiones, los derechos de propiedad intelectual y el acceso a la contratación pública.

Un año antes, en esa línea salió adelante también el Acuerdo Económico con Canadá (CETA por sus siglas en inglés, Comprehensive Economic Trade Agreement) que eliminó los aranceles que existían entre el intercambio de productos de cualquier país de la UE con Canadá.  Ambos tratados generaron críticas, sobre todo, entre los ecologistas. Greenpeace denunció que no recogían los objetivos de desarrollo sostenible ni los acuerdos de París y varias plataformas contrarias al TTIP denunciaban que este tipo de acuerdos causan más pobreza y desigualdad. 

En el tintero se ha quedado el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP, por sus siglas en inglés, Transatlantic Trade and Investment Partnership). Tras lanzar las negociaciones en 2013 con Barack Obama a la cabeza, acabaron sin conclusiones a finales de 2016.

Ahora, después del cambio de presidencia estadounidense, la Unión Europea ha estado esperando el posicionamiento de las políticas de Donald Trump, hasta el pasado mes de abril. Entonces, el Consejo de la Unión Europea consideró que las negociaciones de las directivas para el TTIP están obsoletas y ya no son relevantes.

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