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Empujadas a la prostitución por la precariedad: "Al no tener trabajo, ¿cómo voy a vivir? Tengo mi cuerpo"

  • Un estudio entre mujeres en paro desvela que el 25% conocía situaciones de prostitución ocasional en su entorno
  • Mujeres Progresistas alerta de la "normalización" de que se vea el cuerpo de la mujer como "herramienta" para lograr dinero 

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El 12% ha recibido ofertas de dinero a cambio de sexo al margen del trabajo
El 12% ha recibido ofertas de dinero a cambio de sexo al margen del trabajo THINKSTOCK

"Al no tener trabajo, ¿cómo voy a vivir? Tengo mi cuerpo, entonces empecé otra vez". Este testimonio de una mujer guineana, de 48 años, recogido en la investigación Feminización de la superviviencia y prostitución ocasional [.pdf] resume una realidad que permanece "aún más oculta" que la prostitución permanente, la de las mujeres que se ven abocadas a ella de forma puntual para conseguir ingresos en el contexto de precariedad laboral y de feminización de la pobreza tras la crisis económica.

La frase de esta mujer refleja también, según ha explicado este viernes la autora del informe publicado por la Federación Mujeres Progresistas, Beatriz Ranea, cómo las mujeres "interiorizan" el mensaje de que el cuerpo de la mujer puede ser una 'herramienta' para la supervivencia. "Nosotras mismas interiorizamos la idea de que se puede vender, explotar", explica. Es la "normalización", añade, de la violencia de género que supone también la prostitución.

Un 1% de las mujeres que participó en la investigación reconoció haberse prostituido y casi un 25% aseguró que conocía a mujeres de su entorno que se habían visto abocadas a ello ante la falta de recursos económicos. El estudio se ha realizado a partir de cuestionarios a 117 mujeres en búsqueda activa de empleo, 16 entrevistas personales y cuatro grupos de trabajo y en él han participado también un centenar de profesionales que trabajan en servicios de orientación laboral.

"De vez en cuando, cuando no puedo llegar a fin de mes"

El estudio entiende por prostitución ocasional aquella a la que se ven abocadas las mujeres que acuden de forma puntual a espacios de prostitución (calle, pisos o clubs) ante la falta de ingresos económicos. "De vez en cuando, cuando no puedo llegar a fin de mes pues me dedicaba a buscar si había alguna oportunidad", explicó una de las participantes del estudio, una mujer española de 30 años.

En esta prostitución puntual se enmarcarían también otras situaciones de "intercambio sexual vinculado a la superviviencia como es el caso de mujeres que de forma ocasional mantienen sexo pagado a través de dinero o bienes materiales (a veces con hombres de su entorno)". En esta última categoría entraría también el sexo a cambio de alojamiento.

La responsable del área de Empleo, Formación e Igualdad de Mujeres Progresistas, Rosa María Durango, ha explicado durante la Jornada "Violencias invisibles contra las mujeres: la prostitución ocasional", celebrada en Madrid, que decidieron poner en marcha esta investigación hace un año al detectar casos de mujeres que o bien se habían prostituido de forma esporádica o habían pensado en ello como posibilidad.

La precariedad laboral como factor de riesgo

"La prostitución aparece como idea cuando estaba al límite. Necesitaba dinero y lo necesitaba ya. No tenía dinero para afrontar los siguientes recibos (...) Si hago esto por sobrevivir no será tan malo como si lo hago con otro fin", explicó una española de 32 años entrevistada. Otra mujer, de 45 años, relató cómo bromeaba antes con dejar de trabajar para meterse "a pilingui", pero que ahora ese planteamiento era algo real tras dos años en paro: "Sí me lo he planteado muchas veces. He llorado mucho por ello".

Beatriz Ranea sostiene que "la precariedad se ha convertido en un factor de riesgo de entrada a la prostitución" aunque el "principal riesgo para ser prostituida" es el hecho de "ser mujer". En este sentido, subraya que "la causa principal es que hay un sistema prostitucional" sustentado "en hombres que demandan prostitución y en proxenetas". 

De hecho, el estudio concluye que las mujeres no son solo prostituidas por su "vulnerabilidad social" -el 39,3% de las que respondieron el cuestionario señaló que no cuentan con ninguna red de apoyo ya sea económico, emocional y afectivo- sino que siempre aparecen "personas o factores que actúan como captadores o facilitadores".

Los "buitres" que prostituyen a mujeres vulnerables

Es lo que una técnica de empleo de Madrid que ha participado en la investigación ha definido como los "buitres", personas que se aprovechan de la situación de vulnerabilidad. Dentro de este grupo entrarían los "amigos prostituidores", hombres cercanos al entorno de la mujer, que ante una situación de necesidad económica le proponen tener relaciones sexuales a cambio de dinero, o personas que ofrecen supuestos trabajos.

Un 19,7% de las mujeres que respondieron al cuestionario contestó que habían llamado a alguna oferta de empleo y que les habían ofrecido dinero a cambio de sexo o les habían realizado propuestas sexuales. Otro 12% contestó que al margen del trabajo le habían ofrecido sexo a cambio de dinero.

El estudio también señala como factores de riesgo haber sufrido previamente otras violencias machistas, ser migrante, la situación administrativa irregular, la etnicidad y racialidad, la edad, el bajo nivel de estudios o las dificultades para homologar la formación adquirida en otros países, las discapacidades y el consumo de drogas.

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