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Zimbabue

Zimbabue celebra en calma y con una participación masiva las primeras elecciones sin Mugabe

  • La ilusión de los zimbauenses era palpable en unos comicios históricos y la participación ha alcanzado el 75 %
  • El expresidente, forzado a dimitir por un golpe, ha deslizado que apoyará a la oposición y no al partido que el fundó

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Emmerson Mnangagwa (izq.) y Nelson Chamisa (dcha.) se disputan la Presidencia de Zimbabue
Emmerson Mnangagwa (izq.) y Nelson Chamisa (dcha.) se disputan la Presidencia de Zimbabue. AFP / ALEX MCBRIDE

Los ciudadanos de Zimbabue han acudido en masa este lunes a los colegios electorales para participar en las primeras elecciones tras la salida del poder de Robert Mugabe, el hombre que rigió con mano de hierro los destinos del país entre 1980 y 2017, unos comicios históricos que han transcurrido en calma pese a los temores de un fraude electoral.

A pesar de que la jornada ha sido declarada no laborable con motivo de las elecciones, algunos de los 5,6 millones de zimbabuenses llamados a las urnas esperaban pacientemente, en una fría mañana de invierno austral, hasta tres horas antes de que abriesen los 10.985 centros de votación. La Comisión Electoral, que durante la jornada ha apuntado a una participación "elevada", ha confirmado al cierre de los colegios electorales que había alcanzado el 75 %.

Las elecciones son también municipales y legislativas, pero el foco está puesto en las presidenciales, a las que se presentan 23 candidatos, de los que solo dos tienen verdaderas opciones: el actual jefe de Estado y candidato de la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), Emmerson Mnangagwa (75), y el líder de la coalición opositora Movimiento por el Cambio Democrático (MDC), Nelson Chamisa (40), abogado y pastor que, de ganar, se convertiría en el jefe de Estado más joven del país.

Mnangagwa, un antiguo colaborador de Mugabe que asumió las riendas del país tras el golpe de Estado militar contra su mentor en noviembre, parte con una ligera ventaja en las encuestas: el sondeo publicado hace diez días por Afrobarometer le daba un 40 % de los votos, por el 37 % de Chamisa, aunque la brecha entre ambos se ha ido reduciendo.

Un alto funcionario de la Comisión Electoral de Zimbabue (ZEC), Utoile Silaigwan, especificaba este domigno al periódico Sunday Mail que los resultados se esperan "para dentro de cinco días, es decir, para el 4 de agosto". En cualquier caso, si el ganador no obtiene más de la mitad de los votos, se celebrará una segunda vuelta el próximo 8 de septiembre.

AFP / JEKESAI NJIKIZANA

Los principales candidatos ya han cotado, al igual que Mugabe

El candidato electo, en cualquier caso, tiene por delante la tarea de devolver a la comunidad internacional a un país aislado por la corrupción, que se encuentra sumido en una profunda crisis pese a que fue una de las economías africanas más prometedoras.

Mnangagwa, apodado "el Cocodrilo", ha prometido resucitar una economía moribunda, atraer a las inversiones extranjeras, resolver las divisiones tribales y raciales del país y democratizar las instituciones.

"Les puedo asegurar que este país está disfrutando de su espacio democrático de una forma que no se ha visto nunca antes", ha celebrado el presidente Mnangagwa después de votar en el pueblo minero de Kwekwe: "Esto es la democracia, y nos gusta", ha proclamado el mandatario, de 75 años.

Chamisa, por su parte, ha ejercido su derecho al voto en Kuwadzana, un barrio de Harare, vestido de traje y corbata y con una muchedumbre coreando su nombre y aplaudiéndole. "Hemos ganado estas elecciones. Sólo estoy aquí para confirmar que estamos preparados para el liderazgo, para gobernar, que estamos preparados para un nuevo Zimbabue", ha declarado el líder opositor a la prensa.

Robert Mugabe, que por primera vez desde la independencia del país en 1980 no está entre los candidatos, ha acudido a votar en un colegio electoral del barrio de Highfield, en Harare, acompañado por su mujer, Grace Mugabe, y su hija Bona Mugabe. El expresidente, de 94 años, ha sido recibido por una muchedumbre que le aclamaba por su apodo tribal y mostraba símbolos de la coalición opositora Movimiento por el Cambio Democrático.

Mugabe renuncia al cargo una semana después de que el Ejército tomara el país.

Ilusión entre los ciudadanos

Este domingo, durante la jornada de reflexión, en su primera comparecencia pública desde marzo y una de las pocas desde que fue desahuciado del poder en noviembre, Mugabe dejó entrever que apoyaría el principal candidato opositor, Nelson Chamisa. "No puedo votar por quienes me han atormentado, a quienes me tienen de esta manera. No puedo votar a la ZANU-PF", explicó, en relación al hecho de que el partido, que él fundó, le "expulsó" tras una asonada que calificó una vez más como un "verdadero golpe de Estado".

Pero la ilusión por el cambio era palpable entre los zimbabuenses: "He votado a las 07:03 exactamente", explicaba a Efe en conversación telefónica Jephias Mundondo, un votante de unos 60 años en un colegio electoral de la ciudad de Mutare, la cuarta de Zimbabue, a algo más de 200 kilómetros de Harare. "El ambiente, mientras esperábamos, era muy positivo. La gente siente que algo va a pasar y yo también. Creo que es el final de lo que hemos tenido en los últimos años", relataba.

Las redes sociales se han llenado de fotos de orgullosos votantes que exhiben sus dedos pintados con rotulador permanente, la seña realizada tras el voto por los supervisores para que los zimbabuenses no voten dos veces. "Orgulloso y agradecido de votar por el cambio. El cambio está aquí", señalaba en su cuenta de Twitter el activista opositor Patson Dzamara.

"Espero un nuevo Zimbabue", que "ofrezca igualdad de oportunidades para todos", señalaba Lalita Mtetwa, una licenciada de 30 años en paro, a la AFP: "Tenemos millones de personas formadas sin empleo y viviendo en la pobreza, solo los ricos están en una posición mejor".

En el otro lado del espectro electoral, Robina Mayobongwe, de 80 años, proclamaba desde un carro, del que tiraba un asno: "Yo he votado por Mnangagwa. No podemos confiar en los jóvenes. Quieren devolver el país a los colonizadores".

En las calles de Zimbabue la noticia ha sido recibida con vítores

La limpieza del proceso, en cuestión

Porque muchos aún defienden el legado de Mugabe: "ZANU-PF es el único partido al que he votado siempre", explicaba a Reuters Elizabeth Kamhunga, aún admitiendo los fallos de su partido: "Hemos cometido algunos errores, pero creo que el presidente Mnangagwa es la única persona que se preocupa por Zimbabue".

Chamisa, por su parte, apela al voto de jóvenes y parados, a los que ha atraído gracias a su carismática oratoria y a la frustración tras casi cuatro décadas de gobierno del ZANU-PF. "Es un día histórico", aseguraba Fabian Matsika, un votante opositor, que argumenta que el suyo "es un voto por el cambio, por los jóvenes. Mañana tendremos un nuevo presidente".

La limpieza de los comicios, en ese sentido, será clave para recuperar la credibilidad del Gobierno y del país: aunque Mnangagwa, que trata de legitimar en las urnas su presidencia, ha prometido unas elecciones "libres, justas y creíbles", Chamisa ha criticado a la Comisión Electoral, a la que acusa de ponerse de parte de la ZANU-PF.

En cualquier caso, el proceso electoral ha mejorado con respecto a anteriores ocasiones y, por primera vez en 15 años, ha contado con observadores internacionales de la Unión Europea, Estados Unidos y la Commonwealth, invitados por el Gobierno.

Lo cierto es que se han registrado intimidaciones en la campaña y los medios estatales se han inclinado claramente hacia el partido gobernate. El candidato opositor ya ha advertido contra una adulteración de lo que considera una victoria segura: "Cualquier resultado que tenga a Mnangagwa como vencedor no será el de unas elecciones sino de ficción", una acusación que Mnangagwa ha desmentido cuando depositaba su voto en la urna: "La campaña ha sido pacífica, al igual que la votación", resaltaba este lunes.

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