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Día Mundial contra el Trabajo Infantil

"Trabajar 12 horas en una mina todos los días siendo niña y sin nadie que grite por ti"

  • Este 12 de junio se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil
  • En el mundo, 73 millones de niños se ven obligados a trabajar en las peores condiciones
  • Un escape room acerca la comodidad occidental a la situación de estos niños

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'The unescape room': vivir por un momento la explotación infantil en una mina de oro

“Cuando era pequeña, iba vendiendo por las calles. Cuando iba a trabajar, los hombres me pedían que me acostara con ellos”. Así comienza el testimonio de Hadiza, de 15 años y que vive en Níger. Sus padres murieron y ella y su hermano se fueron a vivir con su abuela. Entonces, tuvo que ejercer de vendedora ambulante hasta que comenzó a trabajar como criada para un hombre, sus tres esposas y sus veinte hijos.

En el mundo, hay alrededor de 151 millones de niños y niñas entre 5 y 17 años que se ven obligados a trabajar. La de Hadiza, sin embargo, corresponde a una de las 73 millones de historias de menores en situación de explotación infantil, es decir, en las peores formas de trabajo con riesgo incluso para sus vidas, según recuerda Unicef con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

“La inmensa mayoría viven en familias en situaciones de pobreza extrema. Ninguno trabaja de forma voluntaria, ya que se vulneran sus derechos y trabajan muchas horas al día”, explica a RTVE.es la portavoz y responsable de Incidencia Política y Estudios de Unicef en España, Cristina Junquera.

Cristina Junquera (UNICEF): "Las familias de los niños viven en la pobreza extrema"

Se ven abocados al trabajo doméstico, a la mendicidad en la calle o en distintos tipos de minas, respirando ambientes tóxicos o incluso “manipulando productos químicos”. expuestos en la mayoría de los casos a los abusos y a la violencia.

Un 'escape room' para concienciar

Para concienciar sobre esta lacra, este año Unicef ha lanzado este año la campaña ‘The unescape room: ¿Cuántas horas aguantarías trabajando en una mina de oro?’. En ella, un grupo de españoles entra a un escape room o juego de rol sin saber de qué trata la temática. Cuando entran, se encuentran con que deben trabajar en una mina de oro con un capataz implacable y lleno de odio.

En el vídeo grabado por la organización -situado en la imagen destacada de este artículo- se aprecia la incomodidad y angustia de algunos de los participantes. Cuentan con un botón rojo para escapar de una situación que consideran insoportable y que pulsan apenas una hora después de haber comenzado a trabajar. Es entonces cuando en una pantalla aparece Asatu, una niña de 11 años:

“Tú has podido escapar, pero imagina que esto fuera tu realidad todos los días, trabajando sin descanso doce horas, arriesgando tu vida con todo tipo de abusos. Y no solo en una mina, en todo tipo de vertederos, mendigando, en la fábrica o en el campo, como sirvienta o siendo explotada sexualmente. Imagina todo esto siendo tan solo una niña, vulnerable, sin salida, sin nadie que te defienda o que grite por ti. Me llamo Asatu, tengo 11 años y como yo, 73 millones de niños siguen intentando ver una salida, trabajando en las peores condiciones, explotadas. ¿Sigues pensando que solo somos una cifra?”.

Hadiza, 15 años: "Cuando iba a trabajar, los hombres me pedían que me acostara con ellos"

Y no es cuestión, dice tanto esta organización como Save The Children, de obligar a los niños a dejar de trabajar, ya que en muchas ocasiones la situación en la que viven exige que contribuyan con los ingresos económicos. "Un niño puede ser trabajador, en muchos países es algo normal ya que se trabaja para sobrevivir. El problema es cuando ese trabajo le impide ir a la escuela, tener una relación con otros niños, momentos de ocio, e implica situaciones de riesgo para su vida física o su salud", expone a RTVE.es David del Campo, director de cooperación internacional de esta organización.

Mano barata para fabricar móviles

Esta ONG denuncia además que gran parte de esta explotación radica en “un tipo de normas productivas” de empresas que, de forma indirecta, se benefician de la explotación. “Las clásicas son las vinculadas a la minería y a las industrias extractivas de oro, carbón y minerales”, explica a RTVE.es David del Campo, director de cooperación internacional de la ONG.

Kalala, 12 años: "Tenía cinco años cuando comencé a trabajar en las minas de diamantes"

Las materias primas o el grueso de su producción se ubica principalmente en países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Así, de las cifras de las ONG se desprende que la explotación infantil se da principalmente en África subsahariana y en la zona de Asia-Pacífico, y en menor medida en América Latina.

Una de esas materias primas son los minerales con los que se fabrican muchos dispositivos móviles y ordenadores y que “exigen mano de obra barata, obediente, y manos pequeñas para manipularlos”, expone Del Campo.

El responsable de Save The Children critica, además, que muchas de estas grandes empresas “saben perfectamente lo que ocurre en el mundo”, pero “miran para otro lado” porque no son ellas mismas las que explotan a los niños, sino compañías de subcontratación que intervienen en los distintos niveles del proceso productivo.

A veces, reconoce, son “difíciles de evitar” estas situaciones por la falta de transparencia que tienen estas subcontratas en los países de origen. También porque los territorios donde se sitúan habitualmente estas minas de piedras preciosas y semipreciosas y minerales para tecnología “suelen estar en manos de grupos rebeldes, armados o zonas donde los Gobiernos no tienen control y operan actores clandestinos ilegal”.

Consumo responsable

En el marco del consumo occidental, no todo se reduce a la tecnología y la joyería. Una camiseta por dos euros o productos comprados por internet que cuestan poco más de lo que vale el envío de los países de origen son algunos de los posibles indicadores de que los beneficios que obtiene la empresa que los vende reduce al máximo sus costes en el proceso de producción.

“En nuestro día a día podemos estar consumiendo muchos productos donde exista mano de obra infantil y es muy difícil de detectar”, reconoce por su parte Cristina Junquera. Por eso, incide en la importancia de que los ciudadanos ejerzan un consumo responsable y no masivo y que exijan responsabilidad y transparencia a las empresas.

Un tipo de comportamiento en nuestro país seguro que tiene un impacto en la vida de un niño o niña en otro lugar

“Podemos mirar sus webs, podemos preguntarles cuál es su política de erradicación del trabajo infantil en su cadena de producción”, afirma la portavoz de Unicef. Y recuerda que, aunque no siempre, detrás de un producto con muy bajo precio podría haber un trabajo infantil. “Hemos de ser conscientes de que un tipo de comportamiento en nuestro país seguro que tiene un impacto en la vida de un niño o niña en otro lugar”, añade.

Pero al final, ambas organizaciones miran hacia los gobiernos y les presionan para cumplir con los compromisos adquiridos de todos aquellos que se comprometieron a acabar con el trabajo infantil forzoso para el año 2025, como una de las metas contempladas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Porque, aunque desde el año 2000 el número de niños que trabajan en condiciones peligrosas se ha reducido en más de un 50%, lo cierto es que en los últimos años la caída es más lenta.

"Que no dejen de estar escolarizados es la clave, porque en el momento en que esto sucede su futuro se cercena, se amputan. Su futuro será mucho peor que el de un niño que, aunque trabaje, vaya a la escuela, ya que siempre tendrá la oportunidad de progresar. Si no, su único camino es la explotación y la pobreza", concluye Del Campo.

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