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Elecciones en Italia 2018

Bruselas teme el auge del euroesceptisismo y la inestabilidad en Italia

  • Las principales formaciones políticas proponen reformas en la UE
  • Liga Norte y Movimiento Cinco Estrellas no descartan la salida del euro

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Partidarios de la Liga Norte en un mitin en Roma
Partidarios de la Liga Norte en un mitin en Roma REUTERS/Max Rossi

La relación con la Unión Europea y la inmigración son los dos temas principales con los que las formaciones políticas italianas esperan atraer el voto de los indecisos y abstencionistas, que según los sondeos serán decisivos en las elecciones del próximo 4 de marzo.

No es de extrañar por tanto que los resultados preocupen en Bruselas, sacudida por el resultado del referéndum del Brexit en 2016 y el ascenso de la extrema derecha en FranciaHolanda y Austria, el año pasado. El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, llamó a prepararse para el "peor escenario", el de un gobierno "no operativo". Poco después tuvo que rectificar.

"Las elecciones italianas son el foco de desestabilización que teme la Unión Europea en este momento", asegura, en declaraciones a RTVE.es, Carme Colomina, investigadora asociada del CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs). Ignacio Molina, investigador principal del Real Instituto Elcano (RIE), asegura que estamos ante "la cita electoral de este año" dado el peso específico de Italia dentro de la UE.

Criticar a la UE da votos

Colomina explica que el discurso contrario a la Unión Europea "vende" entre los votantes italianos, especialmente los más jóvenes, aunque la mayoría de las críticas sean solo "retóricas".

Las causas para esta desafección son variadas, según los analistas consultados por RTVE.es: la mala situación económica (a los periodos de estancamiento no han seguido otros de fuerte crecimiento), que algunos achacan al euro; la brecha generacional y la propia inestabilidad política, que alimenta las ansias de renovación. Colomina cree que tampoco ayudó la experiencia del gobierno "tecnocrático" de Mario Monti (a quien nadie había elegido) auspiciado por la Comisión Europea.

El foco de las críticas y la radicalidad de las propuestas varían. El programa del Partido Democrático (PD) de Matteo Renzi está en línea con el de otras formaciones socialdemócratas europeas que se limitan a proponer mayor representatividad (elección directa del presidente de la Comisión) y un refuerzo de la cooperación financiera (creación de eurobonos y de un Ministerio de Finanzas europeo).

El objetivo del Movimiento 5 Estrellas, llamado a convertirse en el partido más votado, según los sondeos, es "acabar con la política de austeridad" como "último intento de salvar la zona euro". Para ello, busca un frente común con otros países del sur para "una profunda reforma de la UE". También se opone a los tratados comerciales internacionales firmados por la UE, como el CETA.

Por su parte, Forza Italia pide una revisión de los tratados para recuperar soberanía. "Más política, menos burocracia en Europa" es uno de sus lemas, junto a las promesas de reducir la regulación comunitaria y reducir la aportación económica italiana al presupuesto común.

La Liga Norte, tradicionalmente contraria a la integración europea, exige "retornar al estado anti-Maastricht" y recuperar "soberanía política y monetaria". Para ello quiere revisar todos los tratados europeos y, aunque ha renunciado a la idea de un referéndum sobre el euro, advierte que la moneda única "no es un dogma". Un discurso similar al del partido nacionalista y xenófobo Hermanos de Italia.

Escenarios que preocupan a Bruselas

Las cancillerías europeas estarán muy atentas al resultado de los comicios y más aún a la formación de gobierno. "Podemos encontrarnos con que el 60% de los italianos apoya opciones antieuropeas", advierte Ignacio Molina.

Aunque el experto del RIE reconoce que los partidos más furibundamente anti-UE han moderado su discurso, considera que el escenario es preocupante para Bruselas. "De Italia no podemos esperar un fuerte mensaje de integración", explica.

Podemos encontrarnos con que el 60% de los italianos apoya opciones antieuropeas

No obstante, no está claro qué traducción política tendrá esta tendencia euroescéptica en el nuevo gobierno italiano. "El populismo ha ganado espacios y hay que ver qué matiz adquiere", subraya Carme Colomina, si el del "nuevo populismo desideologizado" de M5S o el "populismo aceptado por la UE" de Berlusconi.

Steven Forti, analista político y profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona, se atreve a plantear tres posibles escenarios post-electorales:

  • Una mayoría absoluta de centro derecha en la que la Liga Norte, y no Berlusconi, lleve la voz cantante, con el consiguiente sesgo anti-UE. "La Liga Norte no es la de hace 10 años - explica el profesor de la UAB - Tiene la hegemonía cultural y organizativa y puede marcar el discurso".
  • Una situación de inestabilidad si no hay un ganador claro y no se puede formar gobierno, con la consiguiente repetición de elecciones, quizá tras una nueva reforma electoral.
  • Una gran coalición del PD y Forza Italia para conformar una mayoría parlamentaria estable, con un gobierno que no esté presidido por Renzi y con figuras "técnicas" por parte de la formación de Berlusconi. Esta sería, según Forti, "la mejor noticia para Europa" porque "apoyaría un proyecto europeista a la manera de Emmanuel Macron [presidente de Francia], aunque más moderado". No obstante, Forti ve difícil que el ala izquierda del PD acepte esta colaboración.

Hay un cuarto escenario, que el profesor de la UAB considera "altamente improbable", y que erizaría los cabellos de la Comisión Europea: que la la Liga y el M5S unan sus fuerzas.

Los expertos consultados coinciden en que la incertidumbre es muy alta. El recuento de votos del 4 de marzo se seguirá en Bruselas, no solo en Roma, con la máxima expectación.

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