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Varios niños sirios pasan la noche ante la Oficina de Migraciones de Suecia en Marsta, a las afueras de Estocolmo, el pasado 8 de enero
Varios niños sirios pasan la noche ante la Oficina de Migraciones de Suecia en Marsta, a las afueras de Estocolmo, el pasado 8 de enero.

Suecia se pregunta cómo diferenciar a los niños de los adultos ante la avalancha de refugiados

  • Miles de menores llegan al país solos y sin documentos que certifiquen su edad

  • Tienen menos posibilidades de ser deportados y acceso a la enseñanza

  • La oposición y muchos ciudadanos piden que se hagan pruebas de rayos X

  • Médicos y abogados se niegan, argumentando que no ofrecen datos precisos

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La avalancha de refugiados que llegan a Suecia ha puesto en un aprieto al Gobierno del país ante las reclamaciones para que se establezcan pruebas de rayos X para diferenciar a los niños de los adultos, de forma que se prevengan fraudes y casos de violencia, aunque médicos y abogados se resisten por la imprecisión de esos procedimientos

La controversia refleja las tensiones que están surgiendo en la sociedad sueca en torno al fenómeno migratorio: en 2015, Suecia recibió 163.000 peticiones de asilo, la mayor cifra per capita de toda Europa, lo que ha llevado a imponer controles en la frontera con Dinamarca, la puerta de entrada para la mayoría de los refugiados que llegan al país.

Alrededor de 35.000 de esos refugiados eran niños sin acompañantes y muchos de ellos carecen de documentos que certifiquen su identidad, lo que deja en manos de las autoridades suecas la tarea de comprobar su edad, para impedir que ningún adulto, es decir, con 18 o más años, se hace pasar por menor para garantizarse el asilo.

Hay grandes incentivos para declararse menor al llegar a Suecia: no solo disminuyen las posibilidades de ser deportado, sino que se les facilita el alojamiento y la escolarización.

Posibles fraudes e incidentes violentos

La posibilidad de que jóvenes adultos se estén haciendo pasar por menores ha impulsado a la oposición de centro-derecha a reclamar pruebas médicas que discriminen a los verdaderos niños de entre los recién llegados e incluso el Gobierno rojiverde ha abogado por llevar a cabo más comprobaciones, a la espera de que en abril se legisle sobre la materia.

También han alimentado la polémica varios incidentes violentos, como el ocurrido la semana pasada en un centro de acogida de refugiados menores de edad, donde una empleada de 22 años murió apuñalada.

Concentración en Estocolmo contra el movimiento xenófobo denominado Concentración en Estocolmo contra el movimiento xenófobo denominado "Manifestación del Pueblo"

"El riesgo de disputas es obvio y cualquier pequeño detalle puede desencadenar un conflicto", comenta sobre esos centros, la mayoría masificados, Thomas Svensson, responsable de asuntos sociales en Emmaboda, un pueblo donde el personal de un centro de menores tuvo que encerrarse en una habitación después de que 19 inmigrantes se amotinaran.

Además, la llegada de menores presiona sobre el sistema educativo sueco: en 2015, hubo que habilitar 70.000 plazas escolares para solicitantes de asilo, que se añadieron a los aproximadamente 100.000 alumnos que se incorporan a la escuela cada año. En cualquier caso, muchos ciudadanos se sienten inquietos y empiezan a poner en cuestión la tradición sueca de país hospitalario con los inmigrantes.

Cómo decidir si un niño es un niño

"Ahora mismo, en Suecia se llevan a cabo muy pocas comprobaciones de edad, si es que se hace alguna", cuenta el director jurídico de la agencia de migraciones sueca, Fredrik Beijer. Los intentos de confirmar la edad de los refugiados chocan, por el momento, con la incapacidad de las autoridades de llevar a cabo pruebas médicas, como los tests de rayos X.

Para tomar una decisión que tiene una influencia tan grande, se requiere una mayor precisión

Las pruebas médicas no son ilegales, pero los propios médicos las rechazan por imprecisas: "Creemos que para tomar una decisión que tiene una influencia tan grande en la vida de una persona, se requiere una mayor precisión", explica un portavoz de la Asociación Pediátrica Sueca, Sanders Hjern.

Esas reticencias no han frenado al Partido Moderado, la principal formación de la oposición: "Los menores sin acompañantes representan alrededor del 20% de los solicitantes de asilo, pero suponen en torno a la mitad del presupuesto de inmigración”, asegura Hanif Bali, un abogado del partido, nacido en Irán pero exiliado en Suecia, a donde llegó, solo, con tres años.

"Por mi propia experiencia, dado que he vivido en esa clase de alojamientos, el ambiente se vuelve mucho más áspero cuando hay mayores. Se convierte en algo así como una prisión y muchos niños se ven atrapados en la problemática de los mayores", explica.

Varios pasajeros, entre ellos refugiados, bajan del ferry que viaja de Alemania al puerto de Gotemburgo Varios pasajeros, entre ellos refugiados, bajan del ferry que viaja de Alemania al puerto de Gotemburgo

Un debate en el centro de la crisis migratoria

Otros países europeos permiten realizar pruebas médicas para determinar la edad de los migrantes. Austria, por ejemplo, permite que los doctores lleven a cabo "informes de determinación de edad" que incluyen el análisis de la dentadura y del desarrollo genital. En Italia, la justicia puede ordenar que se hagan pruebas como tests de rayos X.

En Suecia, la mitad de los menores que han llegado solos al país han declarado tener 16 o 17 años, lo que han suscitado las protestas de la extrema derecha, tercera fuerza política, de que los adultos jóvenes se están aprovechando de la laxitud de los controles para entrar al país.

El Ministerio de Justicia detalla que, incluso sin pruebas médicas, entre enero y noviembre del año pasado se "ajustó" la edad de 667 menores, aunque esa estadística no revela si se les registró después como mayores de 18 años. En todo el año 2014 hubo 363 casos de este tipo.

Sea como sea, el debate se ha instalado en el centro de la crisis migratoria, un asunto que ha desgastado al Gobierno que lidera el socialdemócrata Stefan Lofven, cuya valoración se ha hundido ante la percepción de que su Ejecutivo es incapaz de frenar un flujo de inmigrantes que se ve como una amenaza contra el generosos Estado del Bienestar sueco y la estabilidad social del país.

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