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Rusia se impacienta por asegurar su dominio en Crimea sin disparar un solo tiro

       
  • Las fuerzas militares rusas controlan casi todas las zonas estratégicas
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  • Los expertos apuntan a que Moscú quiere forzar una negociación
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Crimea, la perla estratégica a la que Rusia no está dispuesta a renunciar

Los rumores se multiplican y suben, aún más, el nivel de tensión en CrimeaEl supuesto ultimátum por el que la flota rusa en el Mar Negro exige a las tropas ucranianas que rinda sus bases militares o se enfrentarán a una intervención ha incrementado la tensión y las alarmas internacionales. Rusia, por su parte, ha negado tajantemente dicho ultimátum pero, sobre el terreno, la intimidación militar sobre las fuerzas ucranianas en la península es cada vez mayor.

“Rusia tiene interés en llegar a un acuerdo pacífico, pero está en la posición de presionar militarmente para lograr una solución que le convenga”, ha puntualizado la analista Mira Molosevic en una entrevista con el programa El Mundo en 24 horas.

Esto podría tener varias explicaciones, comenta a RTVE,es el profesor de Relaciones internacionales de la Universidad Europea, Javier Morales. “O bien que dentro del propio Gobierno ruso, en el entorno de Putin, haya impaciencia al no tener una reacción dentro de Ucrania, que no se plantee una negociación para que Rusia retire sus tropas. O también puede ser que consideren que sería muy fácil que esa ocupación del territorio, que ya tienen, fuera una victoria más completa aún, pensando que podrían conseguir una rendición sin disparar un solo tiro”, añade.

Aunque el Kremlim ha negado el supuesto ultimátum, la situación en Crimea está cada vez más al límite. Las autoridades nacionales de Ucrania casi han desaparecido de la región autónoma.

La autoridad regional se encuentra “de facto” en manos de las fuerzas paramilitares que el pasado viernes tomaron los principales puntos estratégicos de la península, entre ellos, los dos principales aeropuertos.

Aumenta la presión rusa sobre la península de Crimea

Estas tropas rodean ya la Dirección Regional de Guardafronteras de los mares Negro y Azov, los destacamentos de Simferópol y Kerch, y los puestos de la guardia marítima de Kerch y Sebastopol.

Kiev y Moscú se niegan a renunciar a Crimea

Las autoridades de Kiev ya han insistido en que no renunciarán a Crimea, pero para los analistas, la posición tan estratégica de la península hace que Moscú tampoco se plantee hacerlo.

“Perder Ucrania para Rusia es un duro golpe, pero perder Crimea es inadmisible, dada su importancia estratégica y dado el hecho de que Crimea, y en particular, Sebastopol, son clave de la seguridad nacional rusa”, comentaba Mira Milosevic.

“Rusia parece que no conecta la situación en Crimea con la situación a nivel nacional, en todo caso, no sería una declaración de guerra a nivel nacional”, apunta el profesor Morales.

Allí, en Sebastopol, la ciudad más importante de Crimea, Rusia aloja la base de su flota del Mar Negro. El Gobierno pro-ruso de Yanukóvich amplió la presencia de la base con un acuerdo que le permitiría usar el puerto hasta, al menos, 2042.

El nexo que une Crimea, además, es también cultural. El 58% de la población de la región, según el censo de 2001, es de origen ruso, el 32% ucraniano y el 10% tártaro. De hecho, recuerda el profesor Morales, Moscú justifica su actuación en una respuesta a la ‘petición de ayuda’ de la población rusofila.

Sin embargo, apuntan los analistas, a Rusia no le interesa una guerra a gran escala. “Yo creo que desde el punto de vista ruso, ellos creen que esto no tiene porqué arrastrarlos a una guerra a gran escala”, apunta el profesor Morales.

“Una guerra más amplia podría desestabilizar sus propias fronteras y, de paso, desestabilizar el Cáucaso, donde siempre hay movimientos independentistas”, recuerda Milosevic.

Posibles detonantes de un conflicto

Con los tambores de guerra sonando, son varios los factores que pueden hacer estallar el conflicto. “Existe el riego de que, si hay una sola baja en el lado ucraniano, el Gobierno ucraniano responderá”, comenta el Javier Morales.

“Hay dos posible detonantes para una guerra más amplia”, comenta Milosevic. “Uno es que Ucrania intente recuperar Crimea y otra que ocurran incidentes entre los nacionalistas rusos que viven en Ucrania y los nacionalistas ucranianos”, añade.

No en vano, recuerda el profesor Morales, los acontecimientos en Kiev de los últimos meses han motivado a muchos nacionalistas rusos en Ucrania, especialmente en Crimea, donde las voces que claman por la independencia se repiten cada vez más.

“Aunque esto se resolviera negociadamente y los rusos se fueran, este sentimiento independentista no desaparecería, sino que irá en aumento”, añade. “No podemos encontrar con que, independientemente de la presencia de tropas rusas o no, las regiones del este y, en especial, Crimea, puedan declarar unilateralmente su independencia”.

La reacción de la Comunidad Internacional

La Unión Europea y la Comunidad Internacional temen este escenario de secesión. Los ministros de Exteriores de la UE han denunciado que Rusia ha violado la legalidad internacional con sus actuaciones, pero de momento han rechazado adoptar sanciones.

El presidente estadounidense, Barack Obama, por su parte, ha apuntado este lunes que si Moscú continúa "en la trayectoria actual" con respecto a Ucrania, EE.UU. examinará medidas económicas y diplomáticas para "aislar a Rusia".

Para Mira Milósevich, esa medida no conduciría a un buen resultado. “Yo veo muy difícil implantarlas, debido a la independencia europea de los hidrocarburos rusos” comenta en el programa El Mundo en 24 horas.

Además, recuerda, Putin ya había calculado las reacciones antes de tomar estas medidas. Según la experta, Moscú cuenta con unas reservas de 500.000 millones de dólares en oro moneda extranjera con los que enfrentaría a las sanciones, además de sus propias reservas federales. “Rusia tiene un colchón para esta crisis preparado, no digo que las sanciones económicas no le afectarían, claro que lo harían, pero está dispuesta a pagar”, añade.

Una de las claves, asegura, está en Berlín. “Alemania es parte de la solución del conflicto… Hay 6.500 empresas alemanas en Rusia y Alemania tiene una gran dependencia del gas ruso. Por lo tanto, Alemania tiene un gran interés en entenderse con Rusia”.

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