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Obama no cree que la marihuana sea más peligrosa que el alcohol

  • En una entrevista concedida al New Yorker afirma que es "un mal hábito"
  • El presidente advierte que su legalización no es una "panacea"
  • Señala la reducción de las desigualdad económica como su principal legado

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firma la ley de presupuesto el pasado viernes.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firma la ley de presupuesto el pasado viernes.

El presidente de Estados UnidosBarack Obama, ha criticado el  consumo de marihuana por ser un "mal hábito", pero no más peligroso  que el consumo del alcohol, en lo que supone un espaldarazo para los  estados que ya han legalizado su uso o están en  proceso de hacerlo.

"Como ya se sabe fumé 'maría' cuando era niño y lo considero un  mal hábito, un vicio, no muy distinto de los cigarrillos que fumaba  cuando era joven y buena parte de mi vida adulta", ha afirmado Obama  en una entrevista para la revista New Yorker. "No creo que sea más  peligroso que el alcohol", ha añadido.

Obama asegura haber tratado esta cuestión con sus dos hijas, de 15 y  12 años, a las que les ha trasladado que fumar marihuana "es una mala  idea, una pérdida de tiempo, y no muy saludable".

Sin embargo, ha manifestado sus reservas porque la mayoría de las  detenciones relacionadas con la marihuana las padecen los miembros de  minorías. Por eso defiende el proceso de legalización de esta droga  en los estados de Colorado y Washington porque "es importante para la  sociedad que no haya una situación en la que una importante  proporción de personas viole la ley en un momento u otro pero solo  unos pocos sean castigados".

La marihuana es ilegal a nivel federal, pero 21 estados han  autorizado o están en proceso de autorizar el uso terapéutico de esta  droga y Colorado y Washington han legalizado completamente su empleo,  incluso con fines recreativos. Alaska y el Distrito de Columbia están  estudiando la cuestión.

La legalización no es una "panacea"

Para el presidente estadounidense, el principal problema con el consumo de cannabis en Estados Unidos son las desproporcionadas penas y la manera en que estas afectan con más dureza a minorías como la negra y la hispana y a personas de bajos recursos.

"No deberíamos encerrar en la cárcel a jóvenes o individuos por largos períodos de tiempo por consumir (marihuana) cuando los que están escribiendo esas leyes han hecho probablemente lo mismo", ha afirmado Obama en una entrevista, que se realizó a finales de noviembre de 2013.

En este sentido ha considerado que las leyes estatales como la del estado de Colorado, que despenaliza el consumo privado de marihuana, deben avanzar, ya que permiten acabar con la injusta situación en la que grandes partes de la sociedad han violado la prohibición y "solo unos pocos son castigados".

No obstante, Obama ha opinado que la legalización de la marihuana no es una "panacea", ya que la problemática es mucho más compleja, algo que ha asegurado, se verá en casos como los de los estados de Colorado y Washington.

Para el presidente de Estados Unidos el gran problema es la idea de dónde poner el límite a la permisividad con las drogas, ya que otros narcóticos más duros siguen provocando "un profundo daño y coste social".

En este sentido ha alertado de los problemas sobre dónde "dibujar una línea" y sobre aquellos que puedan pensar en la posibilidad de negociar dosis aceptables de otras drogas más duras como la cocaína o las anfetaminas.

El legado de Obama

En un largo reportaje, Obama trata otras cuestiones como la raza,  los conflictos de Oriente Próximo o sus enfrentamientos con el  Congreso, controlado en parte por la oposición del Partido  Republicano. Sobre el debate racial, Obama señala que hay gente que  nunca aceptará que haya un presidente negro.

En cuanto contenciosos como el de Irán, el conflicto árabe-isrealíSiria Obama considera que en cada uno de estos casos hay menos de  un 50% de posibilidades de éxito, pero ha defendido adoptar  todas las iniciativas posibles para lograr una mayor estabilidad en  la región.

"Si pudiéramos conseguir que Irán actuara de manera responsable  (...) habría un equilibrio en ciernes entre los estados suníes o  predominantemente suníes del golfo e Irán, con competencia, incluso  sospechas, pero no una guerra activa", ha señalado  Obama.

Sobre su presidencia, ha señalado que espera que su principal  legado sea reducir las diferencias entre los ricos y los pobres. "Me  mediré al final de mi presidencia en gran parte por si he puesto en  marcha el proceso de reconstrucción de la clase media y de los  peldaños hacia la clase media y que se haya invertido la tendencia  hacia la bifurcación económica de esta sociedad", ha argumentado.